La subasta del vestido de ‘El mago de Oz’, paralizada por un juez un día antes: una mujer de Wisconsin reclama su propiedad

La sobrina del padre Hartke, que fue el propietario del vestido y falleció en 1986, ha demandado a la universidad en la que el sacerdote trabajó durante 40 años y que pretendía vender la prenda

El vestido que llevó Judy Garland como Dorothy en 'El mago de Oz' y que pretendía sacar a subasta la Universidad Católica de Washington, expuesto en la casa Bonhams de Nueva York en abril de 2022.
El vestido que llevó Judy Garland como Dorothy en 'El mago de Oz' y que pretendía sacar a subasta la Universidad Católica de Washington, expuesto en la casa Bonhams de Nueva York en abril de 2022.Katie Vasquez (AP)

El vestido perdido de Dorothy en El mago de Oz no para de dar vueltas. Tras más de cuatro décadas perdida, la prenda que vistió Judy Garland en la conocida película de 1939 apareció en verano de 2021 dentro de una bolsa de basura en un despacho de la Universidad Católica de Washington (EE UU). El padre Hartke, sacerdote y popular profesor allí entre los años treinta y los setenta, siempre presumió de que lo tenía en su haber, porque una alumna, actriz y amiga de Garland, se lo había regalado. Sin embargo, tras la salida del centro de Hartke y con su muerte en 1986, el vestido se había perdido, hasta que el año pasado fue recuperado en una limpieza. El pasado mes de abril, el centro educativo anunció que lo sacaba a subasta a través de la casa Bonhams, y que con lo recaudado (se estimaba en más de un millón de dólares) financiarían el departamento de Teatro del mismo. La venta se realizaría este martes 24 de mayo, pero ahora un juez federal ha decidido paralizarla. El motivo: una mujer de Wisconsin lo reclama como de su propiedad.

El juez Paul G. Gardephe de Manhattan, Nueva York, decidió suspender la subasta del vestido un día antes de que comenzara porque esta mujer de Wisconsin ha interpuesto una demanda tratando de prohibir al centro que venda la pieza. Así lo revela el diario The New York Times, que desvela la identidad de la demandante: Barbara Ann Hartke, sobrina del sacerdote que en su día fue propietario del vestido.

En su demanda, Barbara Ann Hartke asegura que es la heredera más cercana a su difunto tío. También afirma que en su familia sabían de la existencia del vestido, pero que la universidad nunca les avisó del hallazgo y que se enteraron por la prensa ya de la subasta, sin que hubiera “ningún tipo de compensación para sus propietarios de todo derecho”, según reza la sentencia. En ella alegan que no hay ninguna documentación que demuestre que su tío donara el vestido al centro educativo.

Por su parte, y de forma lógica, los abogados de la universidad estadounidense no están de acuerdo con Hartke y afirman que el vestido es suyo, porque el deseo del sacerdote es que se conservara en la universidad. Ellos han explicado que las medidas del juez son “preliminares” y que no implican que el vestido pertenezca a la sobrina de su exprofesor. “Estamos expectantes por dar a conocer nuestra postura, y las pruebas clarísimas que evidencian la contradictoria demanda de la señora Hartke ante la corte en este proceso”, han afirmado.

La cuestión es que ninguno de los tres protagonistas y propietarios del vestido en el tiempo siguen vivos, y que no hay constancia de sus últimos deseos. La primera fue Judy Garland. Para su papel de Dorothy le hicieron un par de prendas a medida. Cuando este se encontró, gracias al Museo Smithsonian se verificó su autenticidad. La actriz murió en 1969.

Judy Garland en 'El mago de Oz'
Judy Garland en 'El mago de Oz'

Tampoco siguen vivos los dos artífices de esta historia. Primero, el padre Hartke, un enorme aficionado al teatro que expandió esa pasión no solo al centro educativo sino también a la ciudad entera, convirtiendo a Washington en un lugar en el que el teatro es un arte amado y respetado. Él murió a mitad de los años ochenta. Y tampoco sigue viva Mercedes McCambridge, una actriz, ganadora de un Oscar en 1950, que fue el nexo entre Garland y Hartke. Ella era amiga de la famosa intérprete, que le dio el vestido. Y a su vez, McCambridge, que pasó por la universidad en 1972 y 1973, le regaló al mitómano padre Hartke la prenda, como demuestran las fotografías de la época. Pero ninguno de los tres puede ya deshacer el entuerto que ha enfrentado a una universidad de la capital estadounidense y una familia de Wisconsin y que ha llamado la atención del mundo entero.


Sobre la firma

María Porcel

Licenciada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, es Máster de la Escuela de Periodismo UAM-El País, lleva más de una década vinculada a EL PAÍS. Ha pasado por Cadena Ser, SModa y El HuffPost, donde implementó la estrategia de Redes Sociales y trabajó en la sección de Tendencias. También ha escrito para Vanidad, Business Insider o Marie Claire.

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