Muere la abuela africana de Barack Obama a los 99 años

La mujer vivía en Kenia, donde acudió el que fuera presidente de Estados Unidos a conocerla en 1987

Barack Obama, con su abuela Sarah en 2006.
Barack Obama, con su abuela Sarah en 2006.SIMON MAINA / AFP

Sarah Obama, la mujer a la que el expresidente estadounidense Barack Obama consideraba como su abuela, ha fallecido este lunes por la mañana a los 99 años en un hospital de Kisumu (Kenia), ha anunciado su hija. “Se unió al Señor. Falleció esta mañana”, dijo el lunes a la AFP su hija Marsat Onyango. Sarah Obama estaba en el Hospital Docente y de Referencia Jaramogi Oginga Odinga en Kisumu, dijo, sin indicar el motivo de su ingreso. Aunque no le unía ningún vínculo de sangre con Sarah, Barack Obama a menudo ha hecho saber que la consideraba su abuela y la fue a visitar en varias ocasiones. Al conocerse la noticia el expresidente ha mostrado su dolor en sus redes sociales.

Nacida en 1922 a orillas del lago Victoria, la apodada Mama Sarah, fue la tercera esposa de Hussein Onyango Obama, el abuelo paterno del expresidente estadounidense. Hasta ser hospitalizada vivía en una casita de ladrillo y uralita de Kogelo, a 500 kilómetros al noroeste de Nairobi, cerca del lago Victoria. Después de la elección de Obama a la presidencia en 2008, la modesta casa de Sarah se había convertido en una atracción turística, protegida por alambradas de púas y guardias.

“En septiembre sufrió un infarto y tenía problemas de azúcar en sangre”, ha indicado su hija en declaraciones concedidas al diario keniano The Nation. Asimismo, ha resaltado que la familia trabaja para que sea enterrada este mismo lunes en el cementerio musulmán de Kisumu. El gobernador de Kisumu, Anyang Nyong’o, y el líder opositor keniano, Raila Odinga, han expresado ya sus condolencias a la familia y a la comunidad de Kogelo, de donde era oriunda Sarah Obama, quien encabezaba una fundación dedicada a dar oportunidades educativas a los niños.

El expresidente nació en Hawái. Su padre, Barack Hussein Obama, nació en Kogelo y conoció a la que sería su segunda esposa y madre de Obama, Ann Dunham, cuando ambos estudiaban ruso en la Universidad de Hawái.

Durante sus tres viajes a África (en 1987, 1994 y 2006), el que fuera primero senador y después el 44º presidente de los Estados Unidos conoció a su abuela Sarah, a sus parientes africanos, y se asomó a la realidad de los países atrapados por la inestabilidad y el hambre: el punto de partida de los cayucos. Los universitarios que pudieron emigraron al extranjero como Barack Hussein Obama, el padre del demócrata, que vivió en EE UU pero regresó a Kenia, donde murió en un accidente de tráfico a los 46 años, triste y fracasado, casi alcohólico.

Durante el viaje iniciático de Obama de 1987, Sarah le habló mucho de su padre y de su abuelo Onyango. “Mire, el hombre de las gafas en la foto es su padre”, contaba la abuela del demócrata a este periódico en 2008. ¿Y su marido, el abuelo? Su abuelo fue un hombre autoritario, cumplidor de las tradiciones tribales, entre ellas la poligamia y las palizas. “Pagó la dote de varias jóvenes, pero cuando se mostraban perezosas o rompían algo, las apaleaba sin miramiento”. Sarah era la abuela de verdad, la de la crianza, porque la de sangre, Akumu, la madre de Barack Hussein Obama, el padre de Barack Obama, abandonó el hogar y los malos tratos de su marido. Poco después se unió en matrimonio con un tanzano que la había comprado a sus padres por seis vacas y la promesa de otras seis. “¿Habla usted con su nieto por teléfono?”. “No, porque él no habla luo [el dialecto de la etnia luo, a la que pertenece la familia] y yo no hablo inglés”, admitía entonces Sarah.

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