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El príncipe Enrique fue quien llamó a Guillermo tras meses sin hablarse

El autor de 'Finding Freedom' desvela nuevos capítulos sobre la difícil relación de los hijos de Diana de Gales

Los príncipes Guillermo y Enrique en abril de 2018.
Los príncipes Guillermo y Enrique en abril de 2018.Toby Melville (REUTERS)
El País

Las relaciones familiares de los Windsor y en especial la de los hijos de Diana de Gales se han convertido en los últimos meses en un culebrón que no parece tener fin y que tiene enganchado a medio mundo. Declaraciones de portavoces anónimos a los tabloides, libros escritos con la apoyo de sus protagonistas y mensajes subliminales de la realeza escriben esta historia. El último capítulo desvela cómo se produjo la primera conversación entre los dos hermanos tras meses sin dirigirse la palabra. Fue Enrique quien descolgó el teléfono para llamar a Guillermo al saber que su padre, el príncipe Carlos, estaba afectado con la covid-19.

Omid Scobie, autor del libro Finding Freedom de reciente publicación, ha afirmado en una entrevista de televisión que se transmitió ayer en el programa The Royal Beat en True Royalty TV que Guillermo estaba tan enojado con su hermano por la forma en que manejó su salida de la familia real que estuvo meses sin hablarle. “Va a hacer falta algo de tiempo para sanar la situación. Creo que la distancia entre los hermanos se ha hecho cada vez más grande”, ha dicho el escritor que ha contado para su libro con la colaboración de los duques de Sussex.

Socbie y su compañera a la hora de escribir este libro Carolyn Durand consideran que la estrategia seguida por los duques de Sussex no fue la correcta. Si bien durante mucho tiempo hubo noticias de tensiones, Meghan y Enrique fueron condenados en muchos círculos por publicar una declaración en su web el 9 de enero, diciendo que se retiraban como miembros de la realeza antes de obtener el permiso de la reina y el Palacio de Buckingham. “Creo que se precipitaron en su decisión de hacer pública la hoja de ruta hacia su nuevo modelo de trabajo “.

Fuentes del Palacio de Buckingham han dicho que la reina se quedó “herida” cuando los Sussex se lanzaron al ataque y anunciaron que se retiraban antes de que se estableciera un plan de salida. El anuncio de la bomba lanzada en enero desencadenó una crisis en el palacio, lo que obligó a Isabel II a convocar la llamada “Cumbre de Sandringham” sin precedentes para que la situación pudiera resolverse.

Los miembros de la realeza y sus ayudantes acordaron que los Sussex podían dejar a la familia real para volverse financieramente independientes, pero mientras conservaran sus títulos no se les permitiría usarlos. Fue un gran golpe para Enrique, quien también tuvo que renunciar a sus títulos militares, y Meghan, quienes contaban con su plataforma Sussex Royal para obtener ingresos.

Guillermo estaba tan enojado con su hermano que llegó a la reunión minutos antes de que comenzara y se fue inmediatamente después. El hijo mayor de Diana aparece en el libro “como un chico malo” durante las llamadas “conversaciones sobre el Megxit” en Sandringham en las que se estableció los términos de la salida de los Sussex de la familia real. Una reunión convocada por Isabel II en la que además de Enrique y Guillermo participó Carlos de Inglaterra.

Según Scobie, los hermanos no se hablaron durante algún tiempo después de eso. La relación mejoró a finales de marzo, cuando el príncipe Carlos, fue diagnosticado con la covid -19. “Fue entonces cuando finalmente dejaron de lado sus propios problemas, se pusieron en contacto y empezaron a hablar por teléfono. Ambos estaban preocupados por su padre. Enrique descolgó el teléfono y llamó a Guillermo y comenzaron a hablar de nuevo”. Los hermanos mantienen aún una escasa relación y no se han visto desde enero.

En la entrevista Scobie también dijo que la relación entre Kate y Meghan se estropeó durante el embarazo de Meghan, cuando la actriz se sintió particularmente sola y aislada. Scobie afirma en el libro que Meghan pensó que Kate podría haber sido más acogedora cuando ingresó a la familia real pero fue fría y distante incluso cuandoestaba embarazada.

Finding Freedom ha sido catalogado como el libro que da la versión de la historia de Emrique y Meghan, y aunque los autores han afirmado que no se les concedió entrevistas con los miembros de la realeza, los detalles de muchos de los sucesos que sucedieron en el palacio antes de su boda se describen minuciosamente lo que da a entener que han tenido acceso a fuentes de cercanas a la familia real.

La semana pasada se supo que Meghan Markle y el príncipe Enrique se han comprado una mansión en Santa Bárbara, un exclusivo lugar en California, donde piensan pasar la mayoría del año junto a su hijo, Archie.

De acuerdo a expertos en bienes raíces consultados por The Times, el valor de la mansión adquirida es superior a los 14 millones de dólares. Hace seis semanas que ya están vivienda en la propiedad donde esperan “privacidad” y donde quieren que Archie crezca “con una vida lo más normal posible”, de acuerdo a una fuente cercana a la pareja.

Los documentos de la propiedad de Santa Barbara muestran que la enorme mansión tiene nueve habitaciones y 16 baños en el exclusivo barrio de Montecito. Fue comprada por el matrimonio el pasado 18 de junio por 14.650.000 de dólares. La casa tiene 1.300 metros cuadrados y tiene dos hectáreas de superficie.

Montecito, en Santa Barbara, está situado a 140 kilómetros al noroeste de Los Ángeles, donde vivían ya de alquiler una propiedad al empresario Tyler Perry. El príncipe Carlos ha ayudado económicamente a la pareja que todavía está pagando las obras que hizo en Frogmore Cottage en Windsor.

En la nueva residencia elegida tienen como vecinos a otras estrellas de Hollywood como son Ellen DeGeneres y Oprah Winfrey. La zona parece estar de moda ya que la actriz Gwyneth Paltrow también está construyéndose una casa allí.


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