Nacho Palau y Miguel Bosé, el duelo entre David y Goliat

El juicio que decidirá la filiación de sus cuatro hijos se celebrará en octubre, pero la batalla por limpiar la imagen del cantante ya ha comenzado en los platós de televisión

Nacho Palau y Miguel Bosé, durante uno de los partidos del Mutua Madrid Open en octubre de 2008.
Nacho Palau y Miguel Bosé, durante uno de los partidos del Mutua Madrid Open en octubre de 2008.Europa Press Entertainment (Europa Press via Getty Images)

Hace ya casi 30 años que Nacho Palau conoce a Miguel Bosé. Durante 26 estuvieron juntos como pareja. Todo su entorno familiar, sus amigos, el equipo profesional más próximo al cantante lo sabía, pero de cara al público Palau no existía y Bosé era un hombre que proclamaba las bondades de la soltería, cantaba al amor heterosexual e incluso aparecía ligado a parejas femeninas. Durante años se especuló tanto con su bisexualidad como con su salud, hasta el punto que en alguna ocasión se anunció su muerte. Él, nada contento con el trato de la prensa más allá de lo que tenía que ver estrictamente con su carrera como artista, daba la callada por respuesta o reaparecía en programas de televisión para demostrar que seguía vivo y coleando. A veces bromeó sobre unos y otros rumores, otras mostró su monumental enfado con periodistas inoportunos que le lanzaban preguntas que consideró inconvenientes.

Por una razón u otra, su privacidad estaba blindada y su realidad vital siguió así, vivida de puertas adentro y oculta hacia el exterior. Un día manifestó en una entrevista que no tenía hijos porque eso significaba tener una pareja y había visto muchos de los problemas que los afectaban cuando se producía una separación. No quería sufrir teniendo que compartir a sus hijos con nadie. Pero en 2011 Bosé anunció a través de las redes sociales que había sido padre de Diego y Tadeo. Dos años después contó que tenía dos niños más —Ivo y Telmo—. Bosé siempre se refirió a todos ellos como sus hijos. Todo el mundo dio por sentado que, como otros artistas famosos, había recurrido a un vientre de alquiler y había sido padre en solitario.

La realidad era otra. Las dos parejas de mellizos se llevan solo siete meses. Diego y Tadeo son hijos biológicos de Miguel Bosé e Ivo y Telmo son hijos biológicos de Nacho Palau, quien afirma, y así quiere demostrarlo ante la Justicia, que los cuatro hermanos son fruto de la decisión conjunta de la pareja de ser padres. Que los cuatro han vivido como hermanos durante casi ocho años y que tienen dos padres a los que llaman papá Nacho y papá Miguel. Que ambos tienen los mismos derechos y obligaciones como progenitores de cuatro hijos pero, sobre todo, que son los niños los que tienen derecho a seguirse criando como hermanos y como descendientes de sus dos padres.

Miguel Bosé, con sus cuatro hijos en Eurodisney.
Miguel Bosé, con sus cuatro hijos en Eurodisney.

Mientras estuvieron juntos, Bosé adoptó el papel del artista que ganaba suficiente dinero para mantener a la familia y Palau era su amante, su asistente, su acompañante, el que se encargaba de la intendencia del hogar y de consolar al guerrero. Nada extraño entre tantas y tantas parejas de cualquier tendencia sexual. Bosé tenía tras de sí un bagaje cultural, por familia, por educación y por viajero, y Palau absorbió saber, maneras y compartió amistades del artista. También era el cuidador de la familia. Nacho Palau es un hombre cálido, respetuoso con la historia de amor que ha vivido con Miguel Bosé y sorprendido por el desarrollo de los acontecimientos cuando llegó la separación entre ellos. Si el despacho de abogados que le representa, Ortolá Dinnbier, publicó en octubre de 2018 un comunicado en el que desvelaba su larga relación y anunciaba que emprendería las acciones judiciales necesarias para la defensa y protección de sus intereses y, fundamentalmente, los de sus hijos menores, no fue porque Palau quisiera guerra. Si no porque Bosé no quiso acuerdos.

A principios de esta semana, un programa de televisión dedicado al cantante repasaba su trayectoria y no obviaba el conflicto judicial que tiene fecha fijada para octubre, después de haber sido retrasado en marzo a causa de la pandemia. Sí sorprendió que algunos de los colaboradores que participaron en el programa trataran de cargar las tintas sobre Nacho Palau y su negativa a que los niños vivan juntos como le gustaría a Bosé. Se habló incluso de que era una pena que Ivo y Telmo, los hijos biológicos de Nacho, que ahora residen en Chelva, un pueblo próximo a Valencia, en casa de su abuela, perdieran los idiomas que sabían –español, inglés e italiano, según las declaraciones que allí se realizaron– frente al valenciano que ahora les toca aprender por ir a un colegio público en esta comunidad autónoma.

Si escuchar estas afirmaciones ha enfurecido a Palau, él se lo reserva porque sigue guardando educado silencio. Su situación económica, que es la de un mileurista –primero estuvo en paro, después recogiendo cosechas de almendra y aceitunas y ahora trabaja con un contrato de sustitución como cocinero en una residencia de ancianos– podría haberse paliado recorriendo platós de televisión y cobrando sustanciosas exclusivas. Él continúa callando y paseando por Chelva con sus “nanos”, con los cuatro cuando los acuerdos de visitas a los que llegó la expareja le permiten tenerlos en casa, como ocurre también en el caso de Miguel Bosé.

José Gabriel Ortolá, su abogado, es contundente: “Nacho no quiere ventilar cuestiones íntimas por dinero. Lo que buscamos es que desde el ámbito del Derecho se reconozca una situación de hecho, la de una pareja que decidió tener hijos y después se separó. Con toda la complejidad que conlleva el caso y con todas las consecuencias”, afirma.

Nacho Palau, en una imagen reciente.
Nacho Palau, en una imagen reciente.

Una situación a la que se ha llegado, según afirma Palau, porque la posición de Miguel Bosé es negar que estos cuatro hijos obedezcan a un proyecto común y afirmar que su relación era la de dos amigos que se llevaban bien y que decidieron compartir vida y “se encariñaron mutuamente de los hijos de uno y otro”. “Quienes pedimos que los niños vivan en situación normal de hermanos somos nosotros”, explica Ortolá. “Miguel lo único que asume y acepta es un régimen de visitas entre allegados”, concreta Nacho Palau. Una situación claramente insuficiente para la expareja de Bosé, que observa cómo los cuatro niños viven en realidades muy distintas y cómo el paso de los años se encargará de agrandar el abismo que se va abriendo entre ellos, por mucho que ahora disfruten enormemente de sus encuentros cuando Diego y Tadeo regresan a España desde México, donde viven.

A Bosé le gustaría que se retirara esta demanda y estaría dispuesto a ayudar a cambio. Pero ni las declaraciones de intenciones ni ofrecerse a pagar un profesor de inglés valen en este caso, porque Nacho Palau también defiende sus derechos respecto a Diego y Tadeo; y una de las partes, el cantante, parece preferir quedarse solo con dos hijos íntegramente que compartir la paternidad de los cuatro.

“La acción judicial es muy compleja”, explica su asesor legal. “La maternidad subrogada no está regulada en España, nuestro ordenamiento solamente dice que tales contratos son nulos y ello procura graves problemas prácticos cuando esta técnica se utiliza en países que sí la tienen regulada. Sin embargo los hijos biológicos, los adoptados o los nacidos mediante técnicas de reproducción asistida no presentan especiales problemas en cuanto a la determinación de su filiación”, continúa. Lo que Nacho Palau espera es que la justicia “haga verdadera justicia con los cuatro hijos menores”, pese a las dificultades técnicas que eso presenta.

El significado popular que se le da a la frase “David contra Goliat” viene al caso para retratar el desequilibrio entre un oponente más débil enfrentado a una vida radicalmente distinta a la que conocía, y otro más fuerte, parapetado en su propia verdad y en leyes que siempre van por detrás de la realidad social. En juego, el futuro de cuatro niños que nacieron para ser hermanos y ahora solo se ven como allegados.

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Sobre la firma

Maite Nieto

Redactora que cubre información en la sección de Sociedad. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde ha sido redactora de información local de Madrid, subjefa en 'El País Semanal' y en la sección de Gente y Estilo donde formó parte del equipo de columnistas. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.

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