Actrices

La anhelada paz de Cameron Diaz fuera de cámara

La actriz, que prueba suerte en el negocio del vino, habla sobre el impacto de su carrera en su bienestar, su desaparición de Hollywood y su estabilidad gracias a la recién estrenada maternidad

La actriz Cameron Diaz, en 2016.
La actriz Cameron Diaz, en 2016.GETTY

Redirigir tu vida cuando has sido una de las actrices mejor pagadas de Hollywood, has protagonizado los grandes clásicos de comedia de los años noventa y has acaparado los flashes de todas las alfombras rojas debe ser ardua tarea a no ser que se trate de Cameron Diaz. Para esta estrella, o ya ex estrella, de la meca del cine ha sido muy fácil decir adiós a la que durante más de la mitad de su vida ha sido su casa. Y lo ha hecho con conocimiento de causa. Aunque la actriz, de 47 años, lleva un lustro retirada del cine, ha sido ahora cuando ha hablado claro y ha afirmado que alejarse de este negocio le ha dado la paz que tanto anhelaba. “Renunciar a una carrera llena de éxitos me dio mucha paz. Por fin estoy cuidándome a mí misma”, ha dicho Diaz esta semana a su amiga Gwyneth Paltrow en uno de los capítulos de la serie In Goop Health: The sessions.

Asegura haber cambiado su mentalidad a medida que ha ido cumpliendo años. Otro hándicap para Hollywood que la intérprete ha denunciado públicamente en varias ocasiones, como cuando le dijo al Daily Mail “que cumplir años sea usado en tu contra solo perpetúa el mito de que lo viejo es feo o con menos valor”, en referencia a que la edad de una mujer es vista como un aspecto negativo en la industria del entretenimiento. Considera que todavía queda mucho por hacer en este aspecto, aunque ella ya tiene superada esa parte. “Simplemente decidí que quería cosas diferentes en mi vida. Me había esforzado tanto durante tanto tiempo, trabajando, haciendo películas, metida en esa rutina, que realmente no dejé ningún espacio para mi vida personal”.

Debutó en 1994 haciendo literalmente que a Jim Carrey se le saliera el corazón del pecho en La Máscara y con cuatro nominaciones a los Globos de Oro a lo largo de 20 años de carrera la intérprete de éxitos como Algo pasa con Mary, Vanilla Sky o La cosa más dulce puede sentirse afortunada de haber sido ella la que decidiera dar la espalda a Hollywood y no al revés. Y lo hizo, además, de manera literal, pues la californiana vive al otro lado del gran letrero que conforma la icónica imagen de la ciudad de Los Ángeles sobre la colina del monte Lee.

“Cuando estás rodando una película tienen la excusa perfecta para convertirte en algo de su propiedad. Te pasas rodando 12 horas al día durante meses y al final no tienes tiempo para nada más. Por eso los actores estamos infantilizados”, insiste Diaz, quien vio la imperante necesidad de parar y empezar a ser autosuficiente. “Estaba lista para poner en orden yo misma las piezas de mi vida de la manera que quería, no como otra gente me decía que tenía que hacerlo”. Su último trabajo en la gran pantalla ha sido la versión del musical Annie, en 2014, y desde entonces dedica su tiempo a una vida más hogareña. En 2015 y tras solo siete meses de relación y 17 días prometida, se casó con Benji Madden, DJ y miembro de la banda de rock Good Charlotte. Les presentó Nicole Richie, mujer de Joel Madden, hermano gemelo del también productor musical. La ceremonia ya dejó entrever cómo iba a ser su vida en común. “Nos casamos en el salón de casa, rodeados de nuestros amigos. Hicimos una pequeña fiesta en la pista de tenis de nuestro jardín”, reveló tiempo después la actriz, que se convirtió en madre el pasado enero según anunció la pareja en un comunicado en el que explicaban que proteger la intimidad de la pequeña Raddix estaba entre sus prioridades.

Entre estas ya no está la interpretación. Lo dejó claro en una entrevista con la revista InStyle hace un año: “No extraño la interpretación. Ahora estoy buscando mi espacio de bienestar pero, sea lo que sea que haga, tiene que ser algo que me apasione y que no lo sienta como un esfuerzo”. Su última pasión, además de la escritura —ha publicado tres libros centrados en cómo mantener un cuerpo sano, cómo alcanzar la felicidad sexual o cómo conservar las amistades— , es el vino. Diaz ha sido la última en unirse a la larga lista de famosos seducidos por este mundo y se ha lanzado a crear su propio vino ecológico. Bajo el nombre de Avaline y con uvas españolas, concretamente del Penedés catalán, Cameron Diaz ha empezado a comercializar con esta gama de vinos blancos y rosados que ha catalogado de “vinos limpios”. “Siempre he creído que la clave del bienestar es el equilibrio. Crear un vino limpio lleno de bondad natural y libre de decenas de extras no deseados me ayuda a encontrar este equilibrio cuando estoy disfrutando de una copa de vino”, dice en su presentación en Instagram.

Atrás queda ya la cómica imagen de una joven Cameron Diaz con el flequillo fijado hacia arriba en Algo pasa con Mary, sus torpes bailes en La cosa más dulce o sus estudiadas piruetas en Los ángeles de Charlie. Escenas que, tal vez, Cameron le contará algún día entre risas a su pequeña Raddix.


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