Monarquía

Camila de Cornualles, toda una vida haciendo méritos para ser aceptada

La esposa de Carlos de Inglaterra cumple 73 años cada vez más asentada en la familia real gracias a su trabajo y a sus asesores de imagen

Camila de Cornuales, en una visita a un hospital de Londres el 15 de julio de 2020.
Camila de Cornuales, en una visita a un hospital de Londres el 15 de julio de 2020.STEVE REIGATE / AFP

Las felicitaciones de cumpleaños de Camila de Cornualles (antes apellidada Parker-Bowles; de soltera, Shand), que este viernes 17 de julio celebra sus 73 años, han sido muchas y variadas. Pero llama especialmente la atención la que le han dedicado los perfiles de redes sociales de la familia real británica, es decir, las que representan a Isabel II. En ellas han colgado una imagen que hace 20, incluso 15 años, habría sido imposible de ver. En ella se muestra a la soberana y su nuera juntas, cada una con un ramo de flores, sonriéndose mutuamente y mirándose cómplices.

Camila ha logrado darle un giro total a su imagen y a la consideración pública que de ella se tiene, sobre todo en el Reino Unido. 15 años después de su boda con el heredero, ha pasado de convertirse en un personaje antipático, marcado por ser la tercera persona en el matrimonio entre Carlos de Inglaterra y Diana de Gales, considerada la mujer que rompió el cuento de hadas (no tan) idílico de los años ochenta, a pasar a ser la consorte perfecta del futuro rey, discreta y activa, preocupada en lo público por temas sociales y amante esposa, madrastra y abuela en el ámbito privado.

Detrás de esa transformación hay mucho trabajo, asesoría de imagen, miles de actos públicos y privados, pequeñas revelaciones y entrevistas muy controladas, y un ingente esfuerzo por parte de la propia duquesa por, si no edulcorar, sí en parte blanquear su imagen. Esa nueva visión de Camila lleva gestándose años y se ha podido ver a la perfección en los últimos meses, durante la pandemia del coronavirus.

Camila se ha recluido junto a su esposo, el príncipe Carlos, en sus tierras de Escocia para pasar el confinamiento. Pero al final lo ha vivido sola en gran parte, puesto que a finales de marzo el heredero al trono británico daba positivo en coronavirus. Su esposa no se infectó, pero tuvo que aislarse para no contagiarse de su marido.

Sin embargo, durante ese tiempo Camila no paró. Siguió participando en la distancia con las más de 90 fundaciones que preside, haciendo llamadas telefónicas a mayores y preocupándose por asuntos sociales. Como reza su página web oficial, “la duquesa trabaja en temas muy variados, pero entre ellos prevalece la salud, la educación, el apoyo a víctimas de violación y violencia sexual y machista, el empoderamiento femenino, la alimentación, los animales, el patrimonio y las artes”.

Con Carlos fuera de combate y en un momento delicado para la familia real, donde tenía que demostrar su vinculación con la sociedad más mermada que nunca: los 94 años de la reina no le permitían ser activa, al ser de alto riesgo; mientras que el príncipe Enrique se había marchado del seno de los Windsor pocos días atrás. Fue el príncipe Guillermo quien tomó las riendas de la casa, pero Camila ha estado muy presente y ha sido un importantísimo apoyo en cuanto a tareas e imagen pública.

Estos duros días, por ejemplo, la duquesa se ha preocupado especialmente por las personas en soledad. En concreto, ha charlado en varias ocasiones con ancianos que vivían solos en sus casas, dando visibilidad a las fundaciones que los atienden. También ha sido especialmente activa para hacer ver las dificultades de mujeres víctimas de violencia de género que estaban encerradas en sus casas con sus maltratadores.

“Son tiempos duros para todos, al pediros que os quedéis en casa. Pero para algunos son más complicados todavía, porque vuestros hogares no son un lugar seguro. Solo puedo imaginar lo que debe suponer que se os pida quedaros en un lugar donde sentís aislamiento y miedo por vosotros y por vuestras familias, que implica pasar más tiempo con la persona que os hace daño”, escribía personalmente la duquesa en una publicación de Instagram en marzo, su primer y muy esperado mensaje público tras el positivo en la covid-19 de su esposo. “Si esa es tu situación, o si estás preocupado por alguien, quiero que sepas que no estás solo. Incluso aunque no puedas salir de casa, puedes llamar al teléfono de ayuda contra la violencia de género o contactar con fundaciones de ayuda. Por favor, mantente a salvo y pide ayuda”.

Es faceta cercana ha ayudado a humanizar y acercar a Camila al pueblo. Pero si algo lo ha logrado especialmente en los últimos tiempos es su declarado e indisimulado amor por sus nietos. Tiene cinco de sus dos hijos, Tom y Laura: Lola, Freddy, Eliza, Gus y Louis (de entre 12 y 10 años); además de los cuatro por parte de Carlos (los tres hijos de Guillermo, Jorge, Carlota y Luis; y Archie, el único por el momento de Enrique). La llaman GaGa y, confiesa, son lo que más ha echado de menos de la cuarentena. Al final, la imagen de aquella rottweiler, como la calificaba Diana de Gales, ha acabado convertida en la de una tierna abuelita.

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