Reino Unido

Isabel II comercializa su propia ginebra por 44 euros

La bebida, la favorita de la familia real británica, está realizada con extractos botánicos recogidos en los jardines del palacio de Buckingham

Isabel II, en una recepción en Londres en julio de 2017.
Isabel II, en una recepción en Londres en julio de 2017.Yui Mok / GTRESONLINE

Quienes quieran sentir que beben como reyes podrán hacerlo a partir del 31 de agosto. Desde entonces, el palacio de Buckingham, la residencia oficial de Isabel II, venderá su propia ginebra, tal y como ha anunciado a través de la web Royal Collection, donde están a la venta los artículos oficiales de los Windsor.

“Presentamos el lanzamiento de nuestra ginebra del palacio de Buckingham. Esta bebida espirituosa tiene un origen real único, puesto que muchas de sus notas cítricas y herbales son provenientes de elementos botánicos reunidos en los jardines del palacio de Buckingham”, especifica. “El limón, la verbena, las bayas de espino y las hojas de morera se encuentran entre los 12 extractos botánicos seleccionados a mano para la ginebra en los jardines del palacio”. Tal y como explican, estos campos abarcan nada menos que 16 hectáreas “y proporcionan un hábitat para 30 especies de aves y más de 250 especies de flores silvestres”.

La ginebra tiene un precio oficial de 40 libras, algo más de 44 euros, por el envase de 70 centilitros. Se presenta en un frasco de cristal transparente con la parte trasera de color azul, mientras que por delante está rodeada de un círculo dorado cubierto de flores y con una corona que la identifica con el sello real. Por el momento solo está disponible para envíos en el Reino Unido, y también lo estará próximamente en las tiendas de productos reales; en el caso de Londres, sita en el propio palacio de Buckingham y a la que se accede por un lateral del mismo.

“Para que se convierta en el calmante de sed perfecto en verano, el método recomendado para servirla es verter una medida de la ginebra en un vaso corto lleno de hielo antes de rellenar con tónica y decorar con una rodaja de limón”, recomienda la página de productos reales sobre la bebida de la que, especifica, se fabricará en “pequeñas tandas”.

Esta real ginebra no es la única bebida alcohólica que se vende con el sello real. Por 30 libras (33 euros) se puede encontrar una botella de Oporto portugués, una de champán brut reserva de 2011 por 45 (50 euros) y por 60 (66 euros) un vino tokaji. De hecho, ya existía una ginebra en su tienda, pero no estaba producida directamente por el palacio, sino simplemente “en Gran Bretaña”, llamada William Crisp y con un coste de 9,95 libras (11 euros). Lo más parecido a esta exclusiva nueva bebida es un whisky de malta del palacio escocés de Holyroodhouse, el hogar de la reina cuando visita este territorio de Gran Bretaña, fabricado especialmente para su venta en la tienda real, fabricado y embotellado en Escocia.

La ginebra es una de las bebidas alcohólicas favoritas de los Windsor. Se dice que la propia Isabel II disfruta de ella a diario, acompañada también de hielo, limón y un toque de vino especiado similar al vermú llamado Dubonnet, como explicó una vez uno de los cocineros que trabajó con ella a la cadena CNN. Además, en las comidas la soberana toma una copa de vino y, en la cena, de champán.

La reina madre también era gran aficionada a la ginebra. Según contó en un libro hace un par de años Margaret Rhodes, sobrina y dama de compañía de la madre de Isabel II, los hábitos de la madre de la reina eran muy similares a los actuales de su hija. Isabel Bowes-Lyon bebía ginebra y también Dubonnet antes del almuerzo; vino durante las comidas; un Martini antes de la cena y, por último, una copa de champán. Un hábito que, según la dama de compañía, “jamás variaba”. En otro libro de 2009, la primera biografía oficial después de su muerte a los 101 años, en 2002. En 1925, cuando estaba embarazada y no podía consumir alcohol, escribió a su marido: “La sola visión del vino me sube el ánimo. ¿No es extraordinario? Sería una tragedia si no pudiera beber nunca más”.

Además, Shawcross también desgranaba otra anécdota, ya de 1965, durante un viaje a Jamaica. La ya entonces reina madre se quejó a su hija Margarita a través de una carta de que a ella le servían zumos de fruta y, al parecer, tuvo que rogar para que le pusieran “una pizca de ginebra”.

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