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Kate Moss: dos años sobria tras un currículum de excesos

El 'dj’ Fat Tony, uno de los grandes amigos de la modelo, habla de su rehabilitación y desvela que juntos disfrutan más que cuando consumían alcohol y drogas

Kate Moss, en un desfile celebrado en París el pasado septiembre.
Kate Moss, en un desfile celebrado en París el pasado septiembre.Stephane Cardinale - Corbis / Corbis via Getty Images

El paso de los años está amansando el espíritu party animal que tanto ha caracterizado a Kate Moss. La modelo, de 46 años, ha sentado cabeza y deja a un lado las juergas, los excesos y las borracheras que en ocasiones han destacado más que su carrera profesional. Según un amigo cercano, el dj Fat Tony, “Kate lleva limpia dos años”.

Durante una entrevista con The Sunday Times, el artista, cuyo nombre original es Tony Marnach, ha comentado: “Mis amigos sobrios y yo nos lo pasamos mejor ahora que cuando solíamos beber y consumir drogas”. Moss siempre ha frecuentado compañías que la incitaban a llevar un estilo de vida poco saludable y despreocupado, lo que le hizo merecedora de apodos como Cocaine Kate. Así la bautizó el diario Daily Mirror en 2005 cuando publicó unas imágenes, tomadas por uno de sus reporteros con cámara oculta, en las que Moss, entonces con 31 años, aparecía esnifando cocaína. Su reputación decayó y perdió algunos contratos, como por ejemplo con Chanel y Burberry. Una portavoz de la cadena de ropa sueca H&M comunicó que prescindirían de la modelo para su próximo proyecto: “Después de evaluar la situación, hemos decidido que una campaña con Kate Moss es incompatible con la política de H&M de distanciarse de la droga”.

Fue una época difícil para Moss, donde las portadas de sus escándalos se contraponían a las que protagonizaba en revistas de moda. Por aquella época salía con Pete Doherty, cantante de los grupos Libertines y Babyshambles, también conocido por sus excesos, hasta tal punto que en 2012 fue expulsado de un centro de desintoxicación de lujo de Tailandia por no haber mostrado voluntad de combatir su adicción a la heroína.

En cambio la modelo sí que se esforzó por mejorar su situación y sus caminos se separaron. “Antes solo existía una cosa para mí: fiesta, fiesta y más fiesta. Con mucho alcohol y otras locuras. Ahora me relajo en el campo con mi hija. Cocino asado inglés y hago mermelada”, decía la modelo hace unos años. Ha pasado por rehabilitación en varias ocasiones, aunque no siempre ha salido bien. En 2015 asistió a un programa de desintoxicación de una semana en Turquía.

Sin embargo, en su regreso al Reino Unido fue expulsada de un avión por “mal comportamiento”. De acuerdo con los testimonios de algunos testigos que hablaron con el periódico Daily Mail, “estaba un poco borracha y tuvo una discusión con otro pasajero del vuelo después de que le negaran el alcohol que servían en el avión y beber de su botella de vodka que llevaba en equipaje de mano”. No obstante, algunos matizaron que no mostró agresividad, que incluso “era divertida” y que la reacción de la aerolínea fue desmedida.

En 2018 explicó durante una entrevista en la cadena estadounidense NBC que intentaba cuidarse más: “Duermo más, bebo mucha agua, no demasiado café, y estoy tratando de reducir el consumo de cigarrillos”. Ese mismo año hizo balance de su carrera con la revista Harper´s Bazaar, sorprendida de haber podido destacar en una industria en la que ella era una antimodelo: sin curvas, poco pecho, corta estatura para los estándares de las pasarelas y sin la misma forma física que tenían otras compañeras como Naomi Campbell.

“Yo era diferente y por eso me contrataron”, contó la maniquí más joven en protagonizar una portada de la edición británica de Vogue. “Las cosas malas que he hecho usualmente tienen su efecto, y la verdad he tenido mucha suerte en ese aspecto, pero hay que trabajarlo”, reveló una Moss más madura, que se había aficionado al yoga y más consciente del cuidado de la piel. Por supuesto, ya no salía tanto por las noches como cuando era joven.

También ser madre le ha ayudado a madurar. Fruto de su relación con el editor Jefferson Hack tuvo a Lila Grace, que en septiembre alcanzará la mayoría de edad. La joven sigue los pasos de su madre en el modelaje y Moss la protege de algunas experiencias que no quiere que se repitan en la trayectoria de su hija. La maniquí se arrepiente de haber posado desnuda cuando solo tenía 15 años. “No dejaría que mi hija lo hiciera ahora. La miro y pensar que yo estaba haciendo toples a su edad…¡Es una locura!”, reveló a la NBC. Unos años antes había dicho a la revista Vanity Fair: “Ahora veo a una chica de 16 años, y pedirle que se quite la ropa sería muy raro. Pero me dijeron: ‘Si no lo haces no te volveremos a fichar’. Así que me encerré en el baño a llorar y luego salí y lo hice”.

Estos últimos años se ha animado a hablar más con la prensa. En algunas entrevistas deja entrever, con cuentagotas, algo más de sí misma. Por ejemplo, que se sigue poniendo nerviosa cuando llega a un set, que odia hacer ejercicio, que no publicará nada personal en las redes sociales o que ya no defiende su viejo mantra “nothing tastes as good as skinny feels”, algo así como “nada sabe mejor que estar delgada".

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