Las mujeres toman el poder de la gestión económica de la moda

Prada, Saint Laurent, Celine y Loewe están gestionadas por directivas

Miuccia Prada, en un desfile de Miu Miu en París en junio de 2019.
Miuccia Prada, en un desfile de Miu Miu en París en junio de 2019.Victor VIRGILE / EL PAÍS

Cuatro mujeres están al frente de cuatro de las más importantes casas de moda del mundo: Loewe, Saint Laurent, Celine y Prada. En 2020, esta cifra no resulta ni mucho menos igualitaria, pero supone un avance desde la última década, cuando prácticamente todas las firmas de lujo del mundo estaban comandadas por hombres. Y deja ver que, más allá de lo creativo, cada vez hay una mayor implicación de la mujer en la de gestión y administración.

Cuando Francesca Bellettini fue nombrada directora ejecutiva de Saint Laurent en el año 2013, ni siquiera hablaba francés. Una italiana que apenas chapurreaba el idioma de una de las marcas de moda francesas por excelencia. Su llegada supuso una innovación y no solo por la cuestión idiomática y cultural, o por el hecho de que tres años después pusiera la marca bocarriba con el fichaje de Anthony Vaccarello como diseñador , sino por el ascenso de una mujer a una cima de poder en la que hay pocas.

Bellettini no llegaba como diseñadora, algo cada vez más habitual, sino como cabeza pensante, como gestora de una marca global. Una posición en la que las féminas escasean. Pero Bellettini tenía las cosas claras a su llegada. “Jamás me he sentido discriminada”, afirmaba en una entrevista en S Moda hace un par de años. “He nacido en una sociedad donde las féminas tienen muchas oportunidades. Y trabajo en un grupo que ha convertido la lucha por la igualdad de género en su misión. Dicho esto, reconozco que no todas han sido o pueden ser tan afortunadas, y siento la responsabilidad de garantizar esa equidad”.

Cumplió con esa responsabilidad: logró llegar al objetivo de los 1.000 millones de euros de ventas anuales en 2017. Y, en 2018, superó los 1.500 millones. La empresaria, formada en la universidad Bocconi de Milán, provenía del grupo Bottega Veneta y había hecho parte de su carrera en el mundo de la banca. Ahora, sus méritos en el mundo de la gestión de moda la han hecho recibir la Legión de Honor, otorgada en 2019, y la han convertido en presidenta de la Cámara Sindical de Moda Femenina, el principal organismo de moda de Francia.

Según un estudio de la consultora PwC realizado en mayo de 2019, las mujeres suponen el 78% de los estudiantes en escuelas de moda y el 73% de los empleados de tiendas del sector, pero apenas el 12,5% de los CEO, o el 26% de los miembros de consejos de administración. Y eso que, como explica el portal especializado Fashion United, un estudio de la universidad de Arizona demostraba que “la rentabilidad se dispara un 15% cuando una empresa aumenta el liderazgo femenino en un 30%, porque tienden a ser más innovadoras, produciendo una media de un 20% más de patentes”. Además, PwC ha verificado que las empresas que tienen mujeres CEO son el doble de rentables.

La llegada de una CEO a Saint Laurent no es un caso único, pero sí ciertamente excepcional en una industria en la que las mujeres están presentes en forma de directoras creativas o responsables de comunicación, pero no en cargos de presidencia. De hecho, hay mujeres que incluso han salido del cuadro de dirección de las empresas que las fundaron, como es el caso de Tory Burch, que dejó su propia marca en manos de un hombre, Pierre-Yves Roussel, a finales de 2018. Pero no es el único caso: Sarah Crook dejó de gestionar Christopher Kane en 2016, cuando la sustituyó Nikolas Talonpoika. En Victoria’s Secret también salió su CEO, Sharen Jester Turney, en favor de otro hombre, John Mehas, en 2019.

“La cuestión es especialmente notoria en el mundo de la moda, que nace siendo femenino. A medida que avanza el siglo XX y que las empresas van creciendo, las mujeres van desapareciendo de las firmas que a menudo ellas mismas crearon”, reflexiona Lucía Cordeiro, quien fue directora ejecutiva de la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) entre 2004 y 2013. “No es lo mismo cuando una empresa es pequeña, familiar, como en España puede ser Tous, que cuando es más grande, como las de los grandes grupos, Kering o LVMH: Dior, Bottega Veneta, Gucci, Fendi... Además, incluso esos grupos están controlados por hombres”, explica, en referencia a las familias Pinault y Arnault, cuyos patriarcas las lideran, respectivamente.

A Francesca Bellettini se unen otra serie de nombres que se han hecho fuertes en el sector. Como el de Pascale Lepoivre, consejera delegada de Loewe desde el 1 de octubre de 2016, tras relevar a otra mujer, la británica Lisa Montaigne, CEO de la marca de origen español desde 2009 y que fue la encargada de fichar a su actual director creativo, el exitoso Jonathan Anderson. La francesa Lepoivre, amante del dibujo —para el que tiene grandes capacidades, afirman quienes la conocen—, la literatura y la hípica, pasó por Louis Vuitton durante una década y fue vicepresidenta ejecutiva de la francesa Celine, que precisamente también tiene a otra mujer como CEO, Severine Merle. También francesa, ella fue la encargada de fichar al polémico Hedi Slimane y darle un giro tan importante a la marca que le hizo hasta perder la tilde de su nombre. Merle ha expandido hasta 165 las tiendas de la marca en todo el mundo y ha abierto la primera de moda para hombre de la enseña; de hecho, desde el año pasado es la presidenta la Cámara Sindical de Moda Masculina de su país.

Para Cordeiro, abogada y experta en moda desde hace tres lustros, la falta de mujeres en estos cargos también se da por otra cuestión. “La gestión es árida. En España, sobre todo, la moda es comunicación y no industria, lo que interesa es más un discurso, salir en la foto, que una estrategia. La gestión no es como ser director de comunicación o creativo; además, las críticas llegan por los resultados económicos negativos, y los aplausos por las colecciones buenas”, afirma. “Los alumnos de escuelas de moda, también de negocios, son en su mayoría mujeres, pero muchas aspiran a ser estilistas o directoras de revistas y pocas tienen ambición de puestos directivos. Porque qué duda cabe de que en general para los cargos de gestión las compañías aún piensan en los hombres”, cuenta. Como ella misma dice, “el mundo de la moda no es ajeno al mundo de la empresa”.

Excepcional es el caso de Miuccia Prada, de 71 años. Diseñadora desde 1988 de la firma que fundó su abuelo Mario en 1913, hace seis años que dejó la presidencia de su imperio en manos de su marido, Patrizio Bertelli (de 73), pero ella se quedó con las riendas bien sujetas como co-directora ejecutiva, por lo que la dirigen a medias. Además, tienen el relevo asegurado gracias a sus hijos, Lorenzo, de 31 años y que ya ha entrado en la empresa, y Giulio, de 29. Todo quedaría en casa pero en manos, nuevamente, de hombres.

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