El hipódromo de Ascot apuesta por la sostenibilidad en sus trajes y sombreros

La tradicional cita británica de carreras de caballos ha reformado su etiqueta para este año para contribuir al cuidado del medio ambiente

La reina Isabel de Inglaterra, en la pasada edición de Ascot.
La reina Isabel de Inglaterra, en la pasada edición de Ascot.Doug Peters / GTRES

Las reglas de protocolo de Ascot, la cita que se convierte cada año en uno de los eventos sociales más importantes del Reino Unido —al que la familia real británica es asidua—, intentan adaptarse a las nuevas tendencias. Para este año estas carreras de caballos, que se celebra del 16 al 20 de junio, los organizadores han apostado por la sostenibilidad y recomiendan en su guía de estilo que los asistentes lleven trajes de segunda mano o los alquilen.

La estilista Prue White ha sido la encargada de elaborar el documento y ha contado con la colaboración de diferentes marcas británicas sostenibles, como Roland Mouret y Temperley London, que apuestan por los colores pastel y los estampados florales. En el texto elaborado por la especialista, algunas de las prendas que llevan los modelos fotografiados por Carla Guler superan las mil libras (más de 1.100 euros). Se trata de un vestido color salmón de Christopher Kane o un traje blanco de tres piezas de The Deck.

Pero en las carreras de caballos de Ascot son los sombreros un elemento diferenciador. Las sugerencias de estilista son usar las firmas Philip Treacy y Edwina Ibbotson, entre otras, cuyo modelos tienen un valor superior a las tres mil libras (casi 3.500 euros).

Aunque Ascot se caracteriza por ser muy estricto en las normas de vestimenta, en esta edición permite a los hombres usar trajes de color azul marino en el Recinto Real (donde se instala la reina Isabel y al que se accede solo por invitación), que hasta ahora solo permitiría el acceso si los caballeros acudían de negro o gris.

Fevourbrook ha sido la firma encargada de presentar este pequeño avance con un traje azul marino de tres piezas, elaborado con lana. También cede con las corbatas al autorizar que puedan ser “alegres”, pero sin demasiados excesos. Sin embargo, un año más los organizadores insisten en que los vaqueros y las zapatillas deportivas están prohibidos para los hombres, así como los vestidos cortos o las blusas sin mangas para las mujeres.

El recinto real es el más estricto de todos en lo que respecta al protocolo y el de Windsor el más permisivo: no dispone de un código de vestimenta, pero los organizadores invitan a los participantes a que lleven estilismos elegantes. Recomiendan que los hombres acudan con pantalón largo, mientras que las mujeres pueden lucir esta prenda a la altura de las rodillas.

En 2017, Ascot permitió a las mujeres llevar monos siempre que fueran largos. Pero fue más llamativo el cambio que implementaron el año pasado: por primera vez en sus más de 300 años de historia las mujeres pudieron vestir de esmoquin —estilismo por el que apuestan celebridades como Cara Delevingne— y los hombres, vestido y tocado. Estas nuevas reglas fueron creadas para “favorecer la inclusión”, tal y como explicó un portavoz del hipódromo y para apoyar, además, que los aficionados transgénero en esta competición. Pero Daisy Knatchbull, bisnieta de Luis Mountbatten, último virrey de la India, ya se anticipó. En 2016 se convirtió en la primera mujer en usar traje masculino en el recinto real, rompiendo con las normas establecidas.

Frente a la flexibilidad de algunas normas ha habido otros recortes. Hace dos años, por ejemplo. se prohibieron los escotes off-the-shoulder o Bardot, que dejan al descubierto los hombros. Juliet Slot, directora comercial del hipódromo de Ascot, dijo entonces: “Los vestidos off-the-shoulder son admisibles en looks de noche y de gala, pero no creemos que sean adecuados para una ocasión formal diurna como Royal Ascot”.

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