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Un oasis de paz entre el campo y la fotovoltaica

La agrovoltaica eleva la productividad del terreno un 70% y su valor económico en más del 30%. El reto es que haya equilibrio con las normativas agrarias

Imagen de un proyecto de aprovechamiento del terreno: un naranjal bajo paneles solares.
Imagen de un proyecto de aprovechamiento del terreno: un naranjal bajo paneles solares.Getty Images (Getty Images)

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Agricultura contra energía fotovoltaica? Es una falsa dicotomía”. Así lo considera José Donoso, director general de la Unión Nacional de Energía Fotovoltaica (Unef). “Un campesino puede pasar de cobrar 300 euros por hectárea a obtener una rentabilidad de hasta 2.000 euros. La fotovoltaica no es un problema para el mundo rural, es una oportunidad”, defiende Donoso. Viñas, campos de cereal, olivos y hasta rebaños de ovejas cubiertos o intercalados con paneles solares. “Se trata de compartir un recurso, no de competir por él”. Son palabras de Pedro Pérez Higueras, profesor de Ingeniería en la Universidad de Jaén y experto en este campo. Es lo que se denomina agrovoltaica o “la combinación efectiva de la generación de electricidad con solar y la agricultura sostenible”, según lo define la patronal del sector. El objetivo: mejorar la productividad y la economía agrícola.

Para la Unef se presenta como la panacea ante la crisis climática y el calentamiento global, especialmente en España, donde los veranos son cada vez más largos y calurosos. Para la mayoría de los agricultores es todavía una incógnita con muchas preguntas por responder. Las más importantes están relacionadas con la concesión de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea. Tractoradas, protestas, huelgas... No es momento para juegos, pues se está en un periodo tenso para el sector del campo.

En este contexto, han ido apareciendo algunos proyectos que demuestran la viabilidad y la rentabilidad de esta práctica, lo que se constata en el primer Informe de Bioagrovoltaica en España que la asociación publicó en marzo pasado en Toledo. “Aumento de más del 30% del valor económico de la tierra, rentabilidad a largo plazo para el agricultor, mejora medioambiental e incremento del 70% de la productividad del terreno”, resalta el documento.

Potencia instalada

De acuerdo con el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima), España deberá contar en 2030 con 76 gigavatios (GW) de capacidad fotovoltaica instalada, según la última actualización. En 2023 se disponía de una potencia instalada de 25,5 GW. Desde la Unef ya han hecho sus cálculos. “Para generar un megavatio (MW) en agrovoltaica, necesitas dos hectáreas de terreno”, indica Donoso. “Si toda la capacidad fotovoltaica se desarrollase en terreno agrícola, ocuparía tan solo el 0,2%”, calcula. Compatible, rentable y sostenible ¿Cuál es la pega?

Uvas y paneles inteligentes

Desde la Unión Nacional de Energía Fotovoltaica son conscientes de que aún queda (mucho) trabajo por hacer. Lo primero, ganar la confianza del agricultor con nuevos estudios que demuestren, por ejemplo, qué cultivos son propicios para combinarse con la implantación de placas solares, o cómo la sombra generada por los paneles fotovoltaicos le pueden beneficiar.

En esta línea emergen proyectos como Winesolar en Guadamur (Toledo). Esta iniciativa de Iberdrola, en colaboración con González Byass y Grupo Emperador, plantea una sinergia entre lo vitivinícola y lo fotovoltaico con la implantación de un sistema de 40 kilovatios (kW) de placas solares móviles, controladas por un algoritmo de inteligencia artificial que determina la posición idónea del módulo sobre la vid según la incidencia solar. Miguel Tejerina, responsable de esta explotación, destaca los beneficios para las “uvas cubiertas”, que muestran mayor tamaño y graduación de alcohol. Para una bodega especializada en brandy, esto es una ventaja.

También sobresalen otras iniciativas como Piccassent Solar, en Valencia, con la instalación de 1 megavatio (MW) sobre un cultivo de viñedos, desarrollada por Inderen. O Alhendín, en Granada, un parque de 56 MW en un campo de cereal de la firma alemana BayWa r.e. Endesa, por su parte, ha instalado en Totana (Murcia) una planta de 85 MW entre fincas de pimiento, brócoli, alcachofa o tomillo.

Encontrar el equilibrio entre la regulación agraria y la generación fotovoltaica es el reto. Por ello, desde Unef piden la colaboración entre los ministerio de Transición Ecológica y Agricultura para elaborar un marco normativo adecuado para este tipo de iniciativas, al tiempo que demandan ayudas públicas a la bioagrovoltaica para el apoyo a la I+D+i, y no obstaculizar a su vez las de la PAC. Los expertos coinciden en que los resultados son prometedores pero escasos, como los proyectos. Las posibilidades, en cambio, son incontables.

Potencial ibérico

Colocación. Entre o sobre las plantaciones. Esa es la cuestión. “La instalación de hileras de paneles fotovoltaicos en paralelo a los cultivos garantiza que el 85% de la explotación del terreno se destine a fines agrícolas”. Así lo explican desde BayWa r.e., empresa alemana de energías renovables. En este caso, las plantaciones suelen ser de cereales, patatas o colza. “La instalación de módulos sobre los cultivos hace posible el doble uso del terreno, ya que se utiliza tanto para cosechar como para generar electricidad limpia”, añaden fuentes de la compañía. Es el caso de la combinación de la fotovoltaica con la viticultura o la producción frutal. 
Según el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, de una superficie total de 50,6 millones de hectáreas (Mha), España cuenta con 23,8 millones disponibles para agricultura (16,7) y ganadería (7,1). Es el segundo de la Unión Europea con más superficie agrícola, según Eurostat, además de uno de los que cuenta con mayor cantidad de horas de sol al año, entre 2.500 y 3.000. 


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