Kilovatios que vienen del mar

La eólica marina flotante acelera el paso en España, que busca ser referente en esta tecnología en el ámbito europeo

Parque eólico marino.
Parque eólico marino.PARETO (Getty Images)

La fuerza del viento ha marcado nuestras vidas. Hace miles de años, los egipcios ya la utilizaban para mover barcos a través del Nilo. Después, los turcos y los chinos la empleaban para bombear agua y mover molinos de trituración de granos. Hoy se ha convertido en un elemento esencial que da sentido a la era moderna. La energía eólica está en su mejor momento y España es uno de los líderes en este mercado. El año pasado fue la principal fuente de generación eléctrica en el país (por encima de la nuclear). Y ahora la industria pretende marcar un nuevo hito: ser un referente en las turbinas de viento flotantes, es decir, aquellas que no requieren de una base fijada al fondo del mar y que pueden ser desplegadas en aguas profundas.

La energía eólica marina flotante tiene un gran futuro”, afirma Robert Navarro Aragay, presidente de la sección eólica de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA). “Pero hay que recorrer una curva de aprendizaje tecnológico”. España cuenta con un tejido industrial muy fuerte tanto en la fabricación de equipos como de generación de energía a través de las turbinas de viento instaladas en tierra firme. Ello le ha permitido colocarse en la quinta posición con más potencia instalada en el mundo, tan solo por detrás de China, EE UU, Alemania y la India. Es en la eólica marina donde le queda un buen trecho por avanzar. En este campo solo existen pruebas tecnológicas y no se ha explotado en su fase comercial. Pero poco a poco empieza a tomar forma. Sobre todo en su versión flotante.

Aguas profundas

Porque una de las razones que complican el despliegue de la eólica marina en España es que las aguas de la plataforma continental de la península Ibérica son muy profundas. Ello impide el anclaje de la base al lecho marino (que resulta inviable a partir de 50 metros de profundidad), como se hace, por ejemplo, en el mar del Norte, la región que lidera la potencia instalada en Europa de eólica marina. Pero con la eólica marina flotante se expanden los límites geográficos de las zonas marinas aprovechables y así se llega hasta profundidades de 1.000 metros, multiplicando las áreas de desarrollo potencial en las costas españolas. Y es allí donde se está poniendo la mira: de las 27 soluciones flotantes identificadas actualmente a escala global, 7 son patentes españolas.

“De los 13 parques flotantes que hay en el mundo, 11 han sido fabricados por empresas españolas”, asegura Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). El Gobierno español ya ha aprobado, a finales del año pasado, una hoja de ruta para apuntalar el avance de esta tecnología. El objetivo es instalar hasta tres gigavatios (GW) de energía eólica marina flotante en aguas españolas para 2030. Y para dar el saldo, el Ejecutivo invertirá al menos 200 millones de euros en investigación e innovación. “Hay mucho que remar para llegar a tener parques eólicos marinos instalados en nuestras aguas territoriales”, afirma David Carrascosa, director de Saitec Offshore Technologies. Esta empresa está desarrollando un proyecto (Demosath) que se convertirá en la primera turbina de un parque eólico marino flotante conectada a la red en España. Se está haciendo en las costas de Bilbao, y empezará a funcionar a lo largo de este año. Generará energía como para abastecer a unos 2.500 hogares españoles anualmente. Pero no es el único. Diversas empresas han visto en Gran Canaria un sitio para desplegar sus inversiones en este campo.

La gallega Greenalia lleva la delantera. En diciembre de 2021, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea otorgó la autorización para el montaje de los cuatro aerogeneradores de su parque eólico marino flotante (llamado Gofio), situado en el sureste de la isla. La empresa podría generar energía suficiente para unos 70.000 hogares con este desarrollo. Ello ocurrirá en 2025, cuando se estima que esté finiquitada la obra. La compañía ya ha solicitado cuatro instalaciones flotantes más de 50 megavatios (MW) cada una. “Estamos ante una oportunidad histórica para que, desde el sector eólico, se pueda impulsar la industria del metal y naval de nuestro país en torno a esta tecnología”, dicen desde la firma. La isla se ha convertido en un polo de atracción. Más de una decena de empresas han solicitado la autorización del Ministerio de Transición Ecológica para encallar en estas aguas: desde Iberdrola hasta la noruega Equinor. “Canarias es El Dorado de la eólica marina flotante”, ha dicho recientemente Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Las empresas Sener y Bluefloat Energy también han movido ficha para hacerse un gran hueco en el mercado. En Gran Canaria planea un parque eólico flotante de 225 MW. Pero no es aquí donde estas dos empresas (con proyectos en Almería y Cataluña) quieren demostrar su músculo. En Galicia buscan montar un parque de una potencia instalada de 1.200 MW, el más grande que podría haber en España y que ha desbancado al parque de parques San Brandán y San Cibrao (también en Galicia), dos proyectos presentados por Iberdrola que en conjunto suman unos 1.000 MW. Pero antes de empezar a montar las turbinas en el mar y poder comercializar la energía, quedan muchos cabos por atar.

Marco normativo

Los siguientes pasos que se tienen que dar están relacionados con el marco normativo y el marco retributivo, el mercado de las subastas, es decir, la parte regulatoria que aún no está establecida. Aunado a ello, el avance de esta tecnología está condicionado al coste de instalación, que tendrá que ser competitivo frente a otro tipo de renovables. “Para el horizonte de 2030 se espera una rápida evolución y maduración de la energía eólica marina flotante en Europa, con una reducción de costes significativa que permita la plena competitividad de las soluciones de eólica marina flotante”, destaca la hoja de ruta que ha presentado el Gobierno. De acuerdo con los estudios prospectivos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y Wind Europe, la eólica flotante acelerará su maduración. Los proyectos de demostración a pequeña escala de eólica flotante tienen un coste de generación durante su vida útil de 180 a 200 euros por MW hora. Para el año 2025, el coste de los primeros parques comerciales, con tecnología actual, debería haber bajado a 80-100 euros por MWh, y hasta los 40-60 euros por MWh en 2030. Mientras ello llega, el gran reto de la industria es hacer frente a los ambientalistas y grupos de pescadores que están en contra de estas instalaciones.

Una potencia energética

La energía eólica ya es la principal fuente de generación eléctrica en España, con más del 23% de la producción, liderando así el mix de generación nacional por primera vez desde 2013. Pero también es la primera tecnología en potencia instalada. “Estos datos muestran su fortaleza y liderazgo”, explica Juan Virgilio Márquez, director general de la Asociación Empresarial Eólica (AEE). En el territorio español existen más de 1.260 parques eólicos instalados, con más de 28.000 MW de potencia total, lo que equivale al 25% de la potencia total del sistema energético. El sector eólico emplea a más de 30.000 profesionales. Contribuye al PIB nacional con 3.106,4 millones de euros (un 0,30%) y cuenta con más de 250 centros industriales repartidos por toda la geografía nacional. 

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