Mascotas y calor, ¿puede mi perro quemarse con el sol?

Los canes cuentan con una serie de riesgos añadidos cuando las temperaturas se disparan al ser los más expuestos al salir a pasear. No cortarles el pelo demasiado o ponerles protector solar son algunas de las medidas para combatirlos

Un beagle hamiltoniano bebe agua de una botella.
Un beagle hamiltoniano bebe agua de una botella.Anita Kot (Getty Images)

Que en verano haga calor no es noticia, pero sí lo es que, cambio climático mediante, cada vez haga más. En agosto de 2021 tuvo lugar la peor ola de calor registrada en España y, transcurrido menos de un mes de verano, este 2022 ya anota dos más. En consecuencia llega el momento en que se nos recuerdan constantemente los peligros que acechan cuando el termómetro no quiere bajar de los 40 grados. Pero, ¿qué pasa con las mascotas? Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía, en España hay 29 millones de animales de compañía.

Los perros son las mascotas predominantes en España (9.313.098) y también los que peor lo pasan con el calor, ya que son los más expuestos al salir a pasear. “Los perros no pueden sudar para eliminar el calor como hacemos los humanos, por lo que ellos jadean para bajar su temperatura”, explica María José Delgado, vocal de clínicas veterinarias en el Colegio de Veterinarios de Córdoba.

Fue precisamente en Córdoba, concretamente en la localidad de Montoro, donde se registró, el 14 de agosto de 2021, el récord absoluto de la temperatura máxima más alta jamás medida en España: 47,4 grados. Cuando el calor castiga de esta manera, hay peligro de hipertermia ―el conocido como golpe de calor―, cuando las mascotas pueden sufrir una subida de temperatura que alcance los 42 grados y que ponga en riesgo la vida del animal. “Si notamos un jadeo excesivo, que le cuesta respirar y que el animal se queda quieto y no responde a nuestra llamada es un indicador de que algo no va bien y hay que acudir con urgencia al veterinario”, avisa Delgado.

Sí, los perros también se queman con el sol

Aunque el golpe de calor es el principal y más grave peligro al que se enfrentan las mascotas con la llegada de las altas temperaturas, no es el único. Ellos también pueden sufrir quemaduras solares, especialmente si tienen el pelo corto, fino o claro, además de aquellas razas que no lo tengan. Así que mucho cuidado con raparles o cortarles el pelo demasiado. Hay que atender especialmente la zona del hocico, las orejas, la barriga y las ingles y, en caso necesario, aplicar protección solar. Teniendo en cuenta que son zonas que pueden y suelen lamerse, una buena opción es optar por protectores específicos para mascotas y reaplicarlo en caso de que se moje.

Además, no hay que olvidar otra zona muy sensible a las quemaduras: las almohadillas plantares. A efectos prácticos, es como si los perros anduviesen descalzos por el asfalto y por eso cada verano se suele recordar la regla de los cinco segundos: si pones el reverso de tu mano en el asfalto y no eres capaz de aguantar cinco segundos, tu perro tampoco lo aguantará. Ante esto hay dos soluciones: no pasearle en las horas de más calor o llevarle con botas protectoras, muy útiles también para enfrentarse a la arena caliente de la playa.

¿Cómo ayudarles a sobrellevar el calor?

A las mascotas también les afecta el calor, más allá del nivel físico. “Generalmente, están muchísimo más apagados, comen menos, no juegan tanto y algunos están irascibles, puede haber más conductas de agresividad o de evitación”, explican desde el Servicio de Etología Clínica del Hospital Clínico de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hay que tener especial atención a los animales más jóvenes y a los más ancianos, así como a las hembras lactantes o gestantes. Igualmente, las razas braquicéfalas —como el bulldog francés, el carlino o el bóxer— tienen unas características físicas que les dificultan la respiración, siendo, por tanto, un factor de riesgo ante el golpe de calor.

Y ante los termómetros desbocados, las estrategias para ayudarles a sobrellevar las temperaturas son sencillas: “En casa debemos de proporcionar agua fresca en todo momento y que su camita esté en una habitación con buena temperatura, bajo ningún concepto en la terraza”, señala María José Delgado. Además, es importante cambiar el agua de su bebedero varias veces al día para estar seguros de que se mantenga fresca e incluso, si lo permiten, pulverizarles.

A estos consejos que puede llevar a cabo cualquier dueño no hay que olvidar, además, que el importante y creciente mercado de las mascotas, que factura alrededor de 2.000 millones de euros al año en España, ofrece un buen número de remedios que van desde camas refrescantes a piscinas, pasando por helados específicos, lociones plantares o chalecos refrigerantes.

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