_
_
_
_

Halladas 15 tarántulas metidas en ‘tuppers’ en Barajas con destino a Sevilla

La Guardia Civil investiga a una persona por un delito contra la flora y la fauna por traficar con estos especímenes, la mayoría de especies de arácnidos protegidas y potencialmente peligrosas

V. Torres

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

En la caja de cartón ponía frágil porque, en teoría, contenía copas de cristal. Sin embargo, lo que había dentro del paquete, no muy grande, eran 15 tarántulas, nueve de ellas de especies protegidas y potencialmente peligrosas. La Guardia Civil las ha localizado en el aeropuerto madrileño de Barajas, desde donde iban a viajar a Sevilla metidas cada una en un rudimentario tupper de plástico, de esos de comida para llevar. La Guardia Civil investiga al autor del envío, el dueño de una tienda de animales de un pueblo de Toledo, cerca de Madrid, por un delito contra la flora y la fauna por traficar con estos especímenes sin la documentación y los permisos requeridos. El comprador de las arañas era un particular de Sevilla.

El pasado 30 de abril, este paquete que declaraba contener copas de cristal resultó “un tanto extraño” a los equipos de seguridad del aeropuerto madrileño, según explica a este diario una portavoz de la Guardia Civil. Su origen era una empresa de paquetería de la localidad madrileña de San Fernando de Henares y tenía como destino final Sevilla, un particular.

Los agentes, de la Unidad Fiscal y Fronteras del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, pasaron el paquete sospechoso por el escáner y observaron que lo que había dentro eran envases de plástico apilados. Al abrirlo, descubrieron a las 15 arañas peludas en 15 recipientes de plástico. “A simple vista, una de ellas tenía las patas naranjas y los agentes ya sabían que era una especie protegida”, cuenta la portavoz.

El caso pasó a manos del organismo competente en estos casos, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, más conocida como CITES por sus siglas en inglés, para que analizara los ejemplares. El CITES determinó que nueve de las 15 tarántulas están incluidas como especie protegida en el Catálogo Internacional de Especies Amenazadas, que regula el tráfico o movimiento transfronterizo internacional de las especies amenazadas o en peligro de estarlo.

Estas nueve arañas pertenecen a las especies Brachypelma Hamorii (tarántula de patas rojas), Brachypelma boehmei (tarántula mexicana de patas anaranjadas), Brachypelm Emilia (tarántula mexicana de patas rojas), Poecilotheria regalis (tarántula adornada de la India), Aphonopelma pallidum (tarántula mexicana gris) y Tlitocatl albopilosus (tarántula enchinada), todas ellas incluidas en el catálogo y consideradas potencialmente peligrosas. Su picadura no es mortal, pero sí causa enrojecimiento, dolor e hinchazón y puede provocar reacciones graves.

Los animales fueron llevados a dos centros de la Comunidad de Madrid que cuentan con instalaciones apropiadas para su estancia, uno de ellos el Lugo Centro Marcelle Naturaleza, a donde fueron las arañas no venenosas, y el otro al Safari de Aldea del Fresno, un zoo al aire libre especializado “en tenencia y cuidado de animales venenosos”.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
SIGUE LEYENDO

Tras localizar al remitente del paquete, se procedió a investigarlo por su presunta implicación en un delito contra la Flora y la Fauna. La operación culminó hace 10 días con la localización, por parte del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), del punto de origen desde el cual se distribuyeron los arácnidos: una tienda de animales de Torrijos, un pueblo de Toledo cercano a Madrid.

En el registro del centro hubo más sorpresas, ya que los agentes del Seprona se incautaron de 15 animales más: cuatro lagartos (dos geckos australianos y dos geckos de cola gruesa), tres víboras negras, siete víboras asiáticas y una serpiente pitón verde. Todos ellos son potencialmente peligrosos y el titular de la tienda no pudo aportar la documentación que probara su procedencia lícita.

“Estos animales se pueden vender, pero legalmente, para lo que requieren de la tramitación de un documento CITES, una especie de DNI”, concluye la portavoz. La Guardia Civil no ha cifrado el precio de venta de estos ejemplares, pero por ejemplo la de patas naranjas se puede adquirir por 80 euros y la mexicana de patas rojas, por 45.

Suscríbete aquí a nuestra newsletter sobre Madrid, que se publica cada martes y viernes.

Sobre la firma

V. Torres
Redactora de la sección de Madrid, también cubre la información meteorológica. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, cursó el máster Relaciones Internacionales y los países del Sur en la UCM. En EL PAÍS desde el año 2000, donde ha pasado por portada web, última hora y redes, además de ser profesora de su escuela entre 2007 y 2014.
Tu comentario se publicará con nombre y apellido
Normas
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_