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Detenido en Miami el marido de Ana María Henao, la mujer desaparecida en Madrid en febrero

El hombre era el principal sospechoso del caso, después de que ambos atravesaran por un divorcio millonario muy difícil y él se negara a colaborar con la familia

Ana María Knezevich, estadounidense de origen colombiano desaparecida en España.
Ana María Knezevich, estadounidense de origen colombiano desaparecida en España.Cortesía
Patricia Peiró

David Knezevich, la expareja de Ana María Henao, desaparecida en Madrid a principios de febrero, ha sido detenido en el aeropuerto de Miami por su relación con el caso. El hombre fue desde el primer momento el principal sospechoso de la investigación, puesto que la pareja atravesaba por una separación difícil envuelta una disputa por el patrimonio multimillonario que manejaban. Él es de origen serbio y ella nació en Colombia, aunque tenía la nacionalidad estadounidense. Los dos residían en Miami, donde sus negocios habían proliferado, hasta que la mujer decidió trasladarse a Madrid, a finales de 2023, para alejarse de su marido.

La policía nacional ha informado de esta detención, que ha llevado a cabo el FBI este sábado en el aeropuerto de Miami. El cuerpo apunta que también han colaborado en la operación la agregaduría de Interior de Belgrado (Serbia) y la policía de Colombia. La detención ha sido ordenada por el cuerpo policial norteamericano en el marco de la investigación que se está desarrollando en España sobre la desaparición de la víctima. Las autoridades policiales estaban al tanto de que Knezevich había tomado un avión desde Serbia, hasta Miami, con escala en Frankfurt y nada más llegar, lo detuvieron.

Ana María había llegado a Madrid a finales de 2023, después de soportar varios meses de una separación conflictiva en la que ella proponía a su marido dividirse sus bienes al 50%, algo que David no aceptaba. La pareja llevaba casada 13 años. La mujer de 40 años se instaló en España porque aquí tenía varias amigas con las que empezar de cero en un nuevo país. El 2 de febrero, habló por teléfono con una de estas amistades sobre un viaje que tenían programado para el lunes siguiente. Esa es la última vez que alguien contactó con ella, a partir de esa noche se pierde su rastro.

Al día siguiente, dos amigas recibieron sendos mensajes de Ana María, uno en inglés y otro en español. Ambas allegadas se dieron cuenta desde el primer momento de que ese mensaje no lo había escrito ella tanto por la forma de expresarse, como por el contenido. En el texto, la mujer les explicaba que había conocido a un hombre de forma repentina y que se iba a pasar el fin de semana a su casa de campo.

El mismo día de su desaparición, las cámaras de seguridad de su bloque de pisos, ubicado en el barrio Salamanca de Madrid, aparecieron rociadas con un espray. La cerradura de la vivienda de Ana María no estaba forzada y en su casa no se percibió un excesivo desorden. Su móvil no se encontró. En los primeros impases de la investigación, el caso pasó a ser instruido por un juzgado de violencia sobre la mujer.

La familia desde el principio sospechó de las respuestas de David, la expareja de la mujer desaparecida. Al principio no contestó al teléfono, y después negó saber nada de ella y alegó que él estaba en Serbia cuando se perdió su rastro. Su colaboración con las autoridades siempre fue limitada y desde los inicios contrató los servicios de un abogado penalista de Estados Unidos.

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Sobre la firma

Patricia Peiró
Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.
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