Apostar dinero con tarjetas de crédito: “Mayor endeudamiento y juego compulsivo”

Los vecinos se oponen al proyecto con en el que la Comunidad de Madrid pretende facilitar medios de pago que no sean efectivo en las máquinas de las salas de apuestas

Entrada de una de las casas de apuestas en el distrito Puente de Vallecas, en Madrid, en 2018.
Entrada de una de las casas de apuestas en el distrito Puente de Vallecas, en Madrid, en 2018.VICTOR SAINZ

“Vergonzoso” es una de las opiniones publicadas por los usuarios que critican el proyecto del reglamento con en el que la Comunidad de Madrid pretende facilitar medios de pago que no sean efectivo en las máquinas de las salas de apuestas, abierto a consulta pública desde el 29 de julio en el Portal de Transparencia. Si la norma se hace realidad, ya no será necesario pasar por el cajero o chequear los bolsillos en busca de calderilla para apostar a la ruleta o retar a las tragaperras de los más de 700 locales de juego de Madrid. El anuncio, que había pasado desapercibido en el periodo estival, ha indignado a los vecinos madrileños. Jorge Nacarino, portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), asegura que la norma es un despropósito: “Si la gente que tiene problemas de ludopatía puede pagar con tarjeta de crédito se les está facilitando el acceso al juego y la posibilidad de endeudamiento. Es una barbaridad”.

¿Qué haría alguien adicto al juego? “Seguramente fundirse todo lo que le permita el saldo”, sentencia el vecino de Puente de Vallecas, donde en apenas 300 metros se concentran siete casas de apuestas. Pero no es el único que critica la iniciativa de la Consejería de Presidencia de la CAM. Juan Lamas Alonso, director de la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR), explica las consecuencias: “Va a incentivar el consumo compulsivo del juego. Se añade un estímulo más en una situación ya de riesgo porque se facilita de manera rápida el acceso al dinero a una persona que ya está excitada”, explica. Y lo compara con la venta de alcohol o la iluminación en los locales de juegos, que define como estímulos positivos para el juego.

El Gobierno regional se defiende. “Es una medida que ha recurrido el propio sector del juego. El juego es una actividad plenamente legal y regulada que genera empleo y por tanto esta fórmula de pago no debe de cercenarse”, dice un portavoz de la Consejería de Presidencia. A lo que añade lo siguiente: “La fórmula del crédito, además de ser perfectamente lícita, no viene sino a reforzar esa protección, ya que las propias entidades ya controlan el propio crédito del usuario (que tiene límites). Frente al débito o el pago en efectivo, que en ocasiones para aquellas personas con problemas puede ser un enemigo más, el crédito se convierte en un elemento más de control”.

Pero, los expertos no están de acuerdo. De esta manera, la sensación no sería de una merma económica inmediata. “El jugador no ve lo que está gastando porque ni siquiera se lo cargan en su cuenta en el momento. Va a seguir apostando cada vez más hasta el límite que tenga la tarjeta. Cuando tenga que pagar el saldo de la tarjeta vendrán los problemas. Se va a producir un endeudamiento mayor”, explica el director de la FEJAR. Lamas denuncia que se trata de una estrategia de los operadores y los comercios: “Por mucho que lo intenten vender como una comodidad para el paciente, lo que buscan es una rentabilidad mayor e inmediata”.

En el documento de la Consejería de Presidencia se detallan los problemas que se pretenden solucionar: “Se considera necesaria la regulación de medios de pago adicionales al efectivo para la práctica de las actividades desarrolladas mediante máquinas de juego y de azar y las apuestas, que afronte una nueva realidad social de disminución generalizada del dinero en efectivo, y redunde en una mayor seguridad de las operaciones realizadas”.

Una justificación que para los vecinos madrileños es una contradicción. Jorge Nacarino, portavoz de la FRAVM, opina que la adaptación a los nuevos métodos de pago es una excusa. “En la prevención de adicciones lo que se debe hacer es dificultar el acceso al dinero y a esos medios de pago”, sentencia. “Esto nos lleva a pensar que piensan única y exclusivamente en el lucro de quienes se dedican en este tipo de negocios. Y va en contra del propio decreto de la CAM”, opina.

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El decreto de planificación del juego al que se refiere Nacarino se aprobó en abril. Entre otras medidas, como la de fijar una distancia mínima de 300 metros entre este tipo de negocios para tener acceso a nuevas autorizaciones, el Ejecutivo autonómico prohibía a los titulares de los locales dar a sus clientes, créditos, préstamos, dinero en efectivo o cualquier otra modalidad de asistencia financiera. Con el siguiente objetivo, que se lee en el anuncio: “como medida de protección a los usuarios que pretende, asimismo, una práctica del juego donde prime la responsabilidad consciente y no de manera impulsiva”.

Además, las asociaciones vecinales también denuncian que va en contra de la Estrategia Nacional sobre Adicciones, cuyo objetivo es “tener una sociedad más segura a través de la reducción de la oferta”. La ludopatía es un trastorno reconocido por la Asociación de Psiquiatría Americana desde 1980 y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo recoge en su clasificación Internacional de Enfermedades en el año 1992.

El Estudio sobre prevalencia, comportamiento y características de los usuarios de juego de azar en España, publicado por la Dirección General de Ordenación del Juego, recoge los siguientes datos: El 69,6% de los jugadores patológicos en España son varones. La forma presencial de participar en juegos de azar es la modalidad más empleada (juegos en casas, salas de apuestas, máquinas de juego, tragaperras, juegos en casinos, concursos, apuestas hípicas y juegos de cartas con apuesta económica), aunque se ha producido un repunte en los juegos de azar online. Los grupos de edad más afectados son el grupo de entre 25 y 34 años y el de 55 a 64 años. Se trata en su mayoría de personas con trabajo, aunque según se incrementa el nivel de patología aumenta el desempleo, con unos ingresos entre 601 y 1.500€, que practican el juego individualmente.

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