La Nave Daoiz y Velarde de Madrid lleva cerrada tres años por una gotera

El retraso en los trabajos de la cubierta del pabellón ha dejado sin inaugurar el nuevo teatro de estilo italiano de 340 butacas

El interior de la nave de Daoíz y Velarde que acogía el centro cultural.
El interior de la nave de Daoíz y Velarde que acogía el centro cultural.Álvaro García

En el distrito de Retiro hay un teatro listo por estrenar. Un espacio recién restaurado, con 340 butacas aún cubiertas con plásticos, un montacargas con acceso directo a la calle y un escenario de estilo italiano. El Ayuntamiento de Madrid iba a inaugurarlo en la primavera de 2020, pero una gotera en la cubierta del centro cultural en la Nave Daoiz y Velarde ―el pabellón industrial de 6.800 metros cuadrados que alberga el teatro en la planta baja― ha dejado este enorme inmueble en desuso desde hace tres años. Tras haber funcionado durante cuatro años como centro cultural, en 2019 el Gobierno municipal cerró el pabellón con la excusa de que había que acometer obras de reparación de las filtraciones de la cubierta. Tres años después, las obras siguen en marcha.

Las naves de los antiguos cuarteles militares Daoiz y Velarde, en los barrios de Pacífico y Adelfas, han acogido durante décadas a miles de vecinos. Primero a todos los que se manifestaron ante sus puertas en los años noventa para reclamar este espacio. Luego, a los que finalmente lo consiguieron y celebraron haber logrado un lugar de participación ciudadana para el barrio. En algunos casos, como es el de Ana Pérez, hay quien pudo vivir ambos momentos. “Fue super emotivo cuando nos dieron las llaves. Nos sentíamos como si hubiésemos conseguido el mundo”, recuerda esta vecina del barrio desde hace 57 años. “Así que fue absolutamente indignante cuando nos las quitaron”.

Entre 2015 y 2019 la nave destinada al centro social fue abierta al público, a pesar de no estar terminadas las obras de reforma en su totalidad. En estos años se organizaron decenas de actividades llevadas a cabo por asociaciones de dentro y fuera del distrito. Incluso se creó un enredadero, un espacio de ocio en el que los adolescentes del barrio se podían reunir. “Era precioso ver a los chavales en la nave todos los días en lugar que en la calle”, recuerda Pepe Molina (68 años), miembro de la asociación vecinal Los Pinos Retiro Sur. Todo acabó con el cambio de gobierno en Cibeles. Con la llegada de José Luis Martínez-Almeida (PP) a la alcaldía, los espacios municipales gestionados por los vecinos fueron cada vez menos. Y la nave Daoiz y Velarde no fue una excepción.

Obras interminables

“No se sostiene que las obras duren tanto. Incluso en un espacio así de grande”, reclama Verónica López, portavoz de la plataforma Súbete a la Nave, que se creó hace un año para reclamar la reapertura inmediata del centro cultural y para denunciar cómo la Administración ha puesto fin en los últimos años a las cesiones de espacios vecinales en toda la capital. En estos tres años de parón, las asociaciones vecinales pudieron visitar más de una vez el espacio cerrado junto a algún representante de Madrid Destino, la empresa pública propiedad del Ayuntamiento de Madrid que gestiona diferentes teatros y espacios culturales en la capital. En todas esas ocasiones, les dijeron que el fin de los trabajos era inminente. “Paso por aquí casi todos los días y nunca he visto a obreros”, comenta Aitor Saiejh, un vecino que se mudó al barrio poco antes de que abrieran las naves.

Una portavoz de Madrid Destino da una nueva fecha para el fin de los trabajos: a finales de marzo. Aún falta la renovación de la climatización, la instalación del equipo escénico, el acondicionamiento acústico en los dos teatros y la planificación de las oficinas. “Todos los trabajos están encaminados a la puesta en uso del edificio con actividad cultural para finales del año 2022″, agrega.

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La sala de teatro de estilo italiano de la Nave de Daoíz y Velarde.
La sala de teatro de estilo italiano de la Nave de Daoíz y Velarde.Álvaro García

La lucha de los vecinos del barrio para salvaguardar este espacio se remontan a hace más de 40 años. En concreto a 1981, cuando el Ministerio de Defensa abandonó los cuarteles, que pasaron a manos del Ayuntamiento de Madrid.

El entonces alcalde de la capital, José María Álvarez del Manzano (PP), planteó ubicar allí la sede de Telemadrid, una iglesia, la sede de la Asamblea regional o incluso un centro comercial. El proyecto, sin embargo, se encontró con la oposición de los vecinos, quienes reivindicaban para el barrio la construcción de una instalaciones deportivas y de un centro cultural público.

Tras años de manifestaciones, actos informativos, recogidas de firmas e incluso ocupaciones durante los fines de semana, la Coordinadora Pro-polideportivo en los Cuarteles Daoíz y Velarde consiguió en 2003 la inauguración de una dotación deportiva con piscina en la nave central de los cuarteles. Los otros edificios también fueron rehabilitados, y acabaron por albergar la Junta Municipal del Distrito de Retiro, el museo de la Policía Municipal, la Escuela de Música y Danza Municipal y la sede de la Federación Madrileña de Kárate.

La plataforma Los Cuarteles para el Barrio —que en 2015 sustituyó a la anterior coordinadora— consiguió ganar la batalla final: que la nave destinada al centro social abriese sus puertas a toda la ciudadanía. Una victoria que, sin embargo, solo duró cuatro años.

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