Almeida dimite como portavoz nacional del PP en plena crisis del partido

“Es un momento en el que los madrileños no pueden dudar de mi compromiso con el Ayuntamiento y con esclarecer la verdad”, asegura el alcalde de Madrid

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, junto a Andrea Levy, este martes en el Ayuntamiento de Madrid.Foto: KIKE PARA | Vídeo: EUROPA PRESS
Manuel Viejo
Madrid -

Otra más. José Luis Martínez-Almeida ha presentado este martes la dimisión como portavoz nacional del PP durante el pleno mensual del Ayuntamiento de Madrid. El alcalde de la capital se ha sumado así al cuentagotas de renuncias de altos cargos populares. El cisma en el principal partido conservador de España no ha tocado techo. Almeida, además, ha evitado apoyar en público al presidente de los populares, Pablo Casado, y al secretario general, Teodoro García Egea. Su silencio de 72 horas ha terminado con un portazo:

―Tras mantener una conversación con Casado, anuncio que dejo la portavocía nacional del PP.

Almeida ha considerado que este era el momento perfecto para dar un paso al lado y “dedicarse en exclusiva” a sus responsabilidades como alcalde de Madrid, tal y como le pedían en su equipo desde la vuelta del verano. Todo ha sido muy rápido.

La batalla interna ha precipitado todo de golpe. Él, que venía meditándolo desde hace meses y más aún tras las Navidades, ha decidido echarse a un lado en el momento de mayor crisis del partido. “Todo pende de una llamada. Está tratando de cerrarlo con Génova”, señalaba este lunes un miembro de su equipo. Era cuestión de horas. La llamada, según fuentes del PP, se ha producido este martes por la mañana. Almeida habló con Casado y le transmitió que se bajaba del barco de la portavocía, después de 18 meses en el cargo.

El regidor de la capital de España ha vivido el pleno permanentemente pegado al teléfono. Cruce de whatsapps, pasillos, llamadas, cafés, miradas con su equipo. Era evidente que se estaba tramando una decisión trascendental. La decisión, finalmente, se ha pactado sobre las once de la mañana. Su equipo ha enviado un mensaje a los periodistas a las 11.49: “El alcalde atenderá a los medios en 15 minutos”. La comparecencia se ha retrasado más aún. Los asesores comenzaron a agolparse en la sala principal del pleno de Cibeles. Fuentes de su equipo confirmaron a EL PAÍS minutos antes que la decisión era clara: “Dimitirá como portavoz del partido”. Sobre las 12.20, Almeida compareció y respondió a todas las preguntas de la prensa.

“Es un momento especialmente delicado para el Ayuntamiento de Madrid, como consecuencia de las informaciones que se han publicado en los medios de comunicación”, ha observado. “Siento que los madrileños no pueden dudar de mi compromiso total y absoluto con el Ayuntamiento y con averiguar y esclarecer la verdad de lo que se ha ido publicando”.

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―¿Qué solución ve a la crisis de su partido?

―Esta solución la tenemos que adoptar entre todos y todos tenemos que ser parte de la solución.

―¿Debe dimitir Casado? ¿Y García Egea?

―Le he expuesto mi punto de vista y las soluciones y ahí dejo la conversación. Hay que alejarse del ruido.

―¿Por qué aceptó la portavocía entonces si su prioridad era Madrid?

―Porque España estaba en un momento crítico.

Almeida está ahora mismo en una encrucijada. Mantiene una buena relación personal con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pero mucho más con el presidente del partido, a quien debe el haberle elegido para ser el candidato a la alcaldía y el que le designara portavoz nacional del partido en agosto de 2020. Hoy, sin embargo, ha evitado apoyarlo públicamente. Un movimiento clave en la guerra interna.

Aquel verano, y tras la crisis de las residencias de Ayuso, donde fallecieron miles de ancianos tras serles negada la asistencia hospitalaria, y con la popularidad de la presidenta de capa caída, sirvió también para que el PP apostara fuertemente por el alcalde en detrimento de la presidenta. Casado tomó una decisión que viró también su rumbo político. Sustituir a una dura parlamentaria como Cayetana Álvarez de Toledo por un alcalde que entonces estaba en pleno auge por sus pactos con todos los grupos políticos. “Es un gran honor”, dijo Almeida tras ser designado. “Muchas gracias, Pablo. Son momentos especialmente trascendentales para España y todos los españoles, en los que espero estar a la altura”. Apenas 18 meses después, se marcha. La bicefalia de la portavocía con la alcaldía no ha funcionado.

La brecha en el PP le estaba haciendo mucho daño en lo político a Almeida. Todo comenzó con el intento de espionaje a la presidenta madrileña que salió desde su equipo en el Consistorio. La historia que sacude ahora mismo los cimientos del principal partido conservador de España comenzó a mediados de octubre del año pasado y terminó en enero de 2022. Diversos colaboradores y trabajadores del Ayuntamiento de la capital ―al menos tres personas― urdieron un plan para investigar a Díaz Ayuso.

La mayoría de estos trabajadores del Consistorio fueron colocados a dedo por la dirección nacional del PP. Se afanaron en buscar la prueba definitiva de que el hermano de la presidenta de la región, Tomás Díaz Ayuso, habría cobrado una mordida de 283.000 euros por un contrato de mascarillas con la Comunidad. La crisis en el Ayuntamiento fue de tal calibre, que precipitó la dimisión inmediata de Ángel Carromero, amigo personal y coordinador general de la Alcaldía.

Almeida ha dicho este martes que quiere llegar hasta el fondo del asunto. Apoyará la comisión de investigación sobre el supuesto espionaje solicitada por la oposición. La realidad es que no tiene otra opción. La llave la tiene Ciudadanos, que está tensando la cuerda de la coalición más que nunca. Todos los ediles se enteraron por la prensa de que el mandatario popular había iniciado una investigación por su cuenta para saber si el supuesto espionaje a la presidenta era cierto. La investigación, sin embargo, consistió en dos llamadas de pocos minutos con el detective al que supuestamente se intentó contratar para obtener información de Ayuso y en enviar a uno de sus concejales de máxima confianza a preguntar si estos hechos eran ciertos. Todo sucedió en enero, bajo secreto. Los supuestos implicados dijeron que todo era falso. Y se cerró el caso, en silencio.

El pasado jueves, tras la publicación de estos hechos, la vicealcaldesa, Begoña Villacís, de Ciudadanos, convocó a los medios. “Me he enterado por la prensa y, con posterioridad, he recibido la llamada de Almeida. Se me ha ocultado información. Iremos hasta el final”. Parte de los 11 concejales de Cs están muy molestos con sus socios del PP. Es más, en las últimas horas se están produciendo llamadas con la oposición. Nadie habla de una moción de censura, pero se habla, claro que se habla. Sin embargo, por el momento, solo son eso: habladurías.

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Sobre la firma

Manuel Viejo

Es de la hermosa ciudad de Plasencia (Cáceres). Cubre la información política de Madrid para la sección de Local del periódico. En EL PAÍS firma reportajes y crónicas desde 2014.

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