¡Atención, delincuentes: se graba!

Las Rozas instala un sistema potente y sofisticado de videovigilancia policial sin igual en España, que permite vigilar hasta los más pequeños detalles de lo que ocurre en el municipio

El jefe de la Policía Local de Las Rozas, Manuel López, observa las imágenes de las cámaras de seguridad en la sala del 092.
El jefe de la Policía Local de Las Rozas, Manuel López, observa las imágenes de las cámaras de seguridad en la sala del 092.Santi Burgos

Es mediodía de una jornada soleada y tranquila. Un hombre de mediana edad vestido con una camiseta negra con una franja verde se baja en la estación de Renfe de Las Rozas. Deambula sin aparente rumbo por el centro de la localidad. Pero se dirige a bancos y a lugares frecuentados por personas mayores. Pasa media hora y recoge la caja de una pizza vacía, que le sirve para disimular. Así hasta que encuentra a su víctima, una octogenaria que acaba de sacar dinero en una sucursal del Banco de Santander. El hombre la sigue hasta su portal y, ya dentro, golpea a la anciana y se hace con su dinero. En su huida, tira la caja de cartón y sale a toda velocidad. Primero, con pasos rápidos. Luego, corriendo. De poco le va a servir esa fuga. Lo que él no sabe es que todo lo que ha hecho en esas dos horas ha quedado grabado al detalle por las cámaras de seguridad del Ayuntamiento de Las Rozas (PP) y que en cuestión de horas será detenido, acusado de robo con violencia e intimidación.

Esta es una de las muchas fechorías que han permitido esclarecer los 61 potentes ojos digitales que ha instalado el Consistorio roceño en el centro de la localidad (96.113 habitantes) y en el polígono industrial y comercial Európolis. Cuentan con una resolución tan potente, que son capaces de distinguir matrículas a centenares de metros y en condiciones de visibilidad prácticamente nula, incluso de noche. Además, un zoom convierte la imagen en un primer plano para el operador.

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Su instalación ha costado un millón de euros. Eso sí, la Policía Local ha tenido que preparar un vasto dossier para motivar la necesidad y el motivo exacto de la colocación. Solo así han recibido el visto bueno de la Comisión de Videovigilancia y de la Delegación del Gobierno, condición previa a su instalación. Este permiso se renueva anualmente, siempre que las circunstancias se mantengan.

Las cámaras están colocadas en lugares estratégicos del municipio, por el paso de personas y la actividad comercial. Algunos de estos aparatos, con una resolución de hasta 24 megapíxeles, dan una nitidez de imagen brutal. Otros cubren los 360 grados del lugar en el que se hallan para no perder detalle. Están diseñados y protegidos de tal modo que las condiciones meteorológicas no afectan a su trabajo. Si están averiados o sufren algún fallo, avisan por sí solos a los responsables del sistema.

El oficial Pedro Buiza observa las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de Las Rozas.
El oficial Pedro Buiza observa las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de Las Rozas.Santi Burgos

Sin embargo, lo más importantes no son estos ojos externos, sino el potentísimo software que los respalda. “Se graban horas y horas de imágenes, pero de poco servirían si tuvieran que estar muchas personas para analizarlos y buscar lo que realmente se quiere”, explica el jefe de la Policía Local, Manuel López. Lo importante está en que se pueden buscar detalles tan insignificantes como el color de las zapatillas de una persona e incluso la tonalidad de pelo o un rango de tiempo.

Cribado al instante

El sistema criba todos los fotogramas de los últimos 30 días —el máximo tiempo permitido para guardar las imágenes, según la legislación actual— y ofrece todas las opciones al instante. Como en el caso del atraco de la octogenaria, la camiseta negra con franjas verdes. “Está sociológicamente demostrado que la simple instalación de las cámaras ya reduce los delitos un 15%”, añade el mando policial de Las Rozas.

Está sociológicamente demostrado que la simple instalación de las cámaras ya reduce los delitos un 15%
Manuel López, jefe de la Policía Municipal de Las Rozas

Una vez que el policía ya ha localizado a la víctima o al agresor, puede buscar todo lo que ha pasado, antes y después. Se trata de “un sistema bajo demanda”, según explica el responsable de Tecnología de la policía roceña, el oficial Pedro Buiza. “Se van metiendo filtros y filtros, hasta que damos con lo que estamos buscando. Después el programa nos une todas las imágenes por orden cronológico, según han sido grabadas por las diferentes cámaras”, añade este mando.

Los visores también graban las matrículas de todos los vehículos que entran en su radio de acción. Basta un solo número o una sola letra para sacar todos los coches y, desde ahí, localizar al que ha sido utilizado para algún hecho delictivo. “Lo que debe quedar claro es que no vamos a utilizar las cámaras para poner multas administrativas. No se han instalado para denunciar a coches en segunda fila o subidos a la acera”, describe gráficamente López. También se pueden poner alarmas por si un vehículo en concreto —catalogado en el argot como “de interés policial”— entra en la zona y es necesario identificar a sus ocupantes, seguirlos durante todo su recorrido o simplemente avisar a otros cuerpos, como la Guardia Civil o el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

De hecho, son numerosas las peticiones de muchas policías de todo el país para seguir a determinados vehículos, según el jefe del cuerpo, que no ofrece más detalles para no desvelar las investigaciones en curso.

Sin límites

El sistema operativo no tiene ahora mismo límites. Una prueba realizada para este periódico permitió saber en tiempo real las personas con camiseta amarilla que circularon montadas en bicicleta en una mañana por delante del Ayuntamiento. El resultado de la búsqueda ofrecía el recorrido que hicieron, la hora y el tiempo que permanecieron en la vía. El algoritmo es tan amplio que permite detectar objetos abandonados en la vía pública (mochilas, cajas o similares), si las personas se caen o un coche va en dirección prohibida. Basta con programarlo y el software se encarga del resto.

Lo que reconocen sus responsables es que no solo existe un interés policial, sino que estos datos permiten hacer análisis muy detallados de los hábitos de las personas. Identifican por tramas los puntos más utilizados por los coches y los peatones o el número de vehículos o transeúntes que ha pasado en un periodo de tiempo. Los que salen en rojo en la pantalla son los más frecuentados, lo que permite al político saber por ejemplo dónde colocar un banco para que se siente la gente.

Una de las cámaras de vídeovigilancia instaladas en el centro de Las Rozas.
Una de las cámaras de vídeovigilancia instaladas en el centro de Las Rozas.Santi Burgos

¿Quién asegura la privacidad de las imágenes y que no llegan a manos de terceros? El número de agentes que puede acceder a las cámaras es muy reducido y no llega a la veintena de los 148 que forman la plantilla de la Policía Local de Las Rozas. De hecho, ni el propio jefe tiene clave de entrada. Todas las imágenes se facilitan solo por requerimiento judicial o de otras policías, están cifradas y cuentan con certificado de autenticidad para asegurar la cadena de custodia y que puedan ser pruebas en juicios o en litigios. Pasado el tiempo reglamentario, el sistema graba encima de ellas. Los que más las utilizan son los integrantes del Grupo de Investigación, que dirige Miguel Ángel Fernández: “Hemos identificado a más de 50 personas y 50 vehículos dedicados al robo al descuido o por el método del mataleón [coger a la víctima por detrás y dejarla sin conocimiento]. Como todo está apoyado en imágenes, les detenemos en cuestión de minutos”. Y después, la consiguiente denuncia, la instrucción judicial y, por último, la condena.

Descuideros apresados

Una de las bandas que lograron desarticular se dedicaba al robo al descuido en vehículos. En las imágenes que guardan se ve cómo uno de los integrantes se dedica a despistar a una conductora que ha sufrido una avería en la calle Real, mientras otra mujer abre la puerta trasera del coche y le roba con tranquilidad el bolso. La víctima no se entera de la sustracción hasta pasados unos minutos, cuando los ladrones ya se han marchado. Pero el Citroën Xsara gris que conducían había sido grabado por las cámaras y la matrícula era perfectamente visible.

Las imágenes se ven en un inmenso muro de pantallas en la sala del 092, justo a la entrada de la sede policial. Este también se caracteriza por su versatilidad. Permite desde pequeñas imágenes de muchas cámaras o ampliar una a gran tamaño para no perderse ningún aspecto de la escena. Este se utiliza, sobre todo, cuando hay alguna emergencia o se vive algún momento crítico. De esta forma, los operadores pueden informar a los patrullas de todos los detalles antes de que lleguen, por dónde ha huido el criminal o los recursos sanitarios necesarios. O incluso si se tienen que movilizar otros cuerpos, como la Guardia Civil.

“Ha habido un gran interés de muchas policías. Son frecuentes las visitas de otros municipios para ver lo que estamos haciendo y qué permite el sistema”, admite Manuel López. Hasta ahora, son los únicos en España que cuentan con estos ojos a los que no se les escapa nada.

Otros 234 ‘ojos’ se sumarán para controlar el tráfico

Los 61 ojos electrónicos de Las Rozas tendrán en breve como compañeros otras 234 cámaras de videovigilancia, pero en este caso con el fin de supervisar el tráfico rodado. El municipio, con 58 kilómetros cuadrados, tiene 73 entradas y 72 salidas en puntos como la M-50, la autovía de A Coruña (A-6) o las calles que la unen con la vecina Majadahonda, entre otros. Eso hace que el tránsito de vehículos sea enorme. Estas nuevas cámaras también leerán matrículas a través de un dispositivo llamado OCR y controlarán los vehículos, pero no tendrán una finalidad tan amplia como la de sus hermanas del centro y de Európolis. El Ayuntamiento invertirá en ellas 1,8 millones de euros y contarán, al igual que las primeras, con una red de transmisión propia e incluso mejorada por microndas o wi-fi. Cuando ya estén instaladas, Las Rozas se convertirá en uno de los municipios con mayor número de dispositivos electrónicos de videovigilancia de toda España.

El responsable de Tecnología de la Policía Local, el oficial Pedro Buiza, explica que su trabajo no consiste solo en la instalación de las cámaras y en que funcionen a la perfección. Cada año hacen una extensa auditoría de cada dispositivo en particular y se comprueba la efectividad, si es necesario algún cambio, e incluso la poda de un árbol que tape la visión. También existe la posibilidad de tener que tapar las imágenes, si hay casas particulares o han levantado algún edificio nuevo.

El último estudio ha detectado que es necesario cambiar dos dispositivos, tras la instalación de sendas terrazas en dos bares y la poda de algunos árboles que impiden una correcta visión. El resto de cámaras permanece sin ningún cambio.

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Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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