La moción de censura en Murcia amplía la desconfianza entre PP y Cs en Madrid

El Gobierno de Ayuso se tensa ante un posible cambio de alianzas y suspende una rueda de prensa de Aguado

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en la Asamblea el pasado día 4.
El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, en la Asamblea el pasado día 4.Juan Carlos Hidalgo (EFE)

El terremoto de la moción de censura que han pactado PSOE y Ciudadanos contra el PP en el Gobierno y el Ayuntamiento de Murcia tiene réplicas inmediatas en la Comunidad de Madrid. Desde que se aliaron para formar gobierno con el apoyo externo de Vox, en agosto de 2019, Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado viven rodeados por rumores propios de intrigas palaciegas. La moción de censura de Murcia reaviva el temor de los populares a que el líder de Cs se alíe con la izquierda para acabar con más de 25 años de gobiernos conservadores en Madrid. Al mismo tiempo, el PSOE, que ganó las elecciones de 2019, sabe que una operación así se tendría que armar con el máximo sigilo, porque Díaz Ayuso puede adelantar los comicios para desactivarla, según fuentes parlamentarias. El cóctel perfecto para acrecentar la desconfianza de un Ejecutivo tan dividido y revuelto por la moción de Murcia como para haber suspendido la rueda de prensa que debía dar Aguado este miércoles tras el Consejo de Gobierno.

“Nuestra prioridad ahora es luchar contra la pandemia y ninguna otra cosa”, afirma tajante José Manuel Franco, el líder de los socialistas madrileños. Y añade: “Si Ciudadanos quiere por fin dar un viaje al centro, será saludado con cariño y toda colaboración posible”.

La formación ha ampliado en un comunicado que “el Partido Socialista ganó las elecciones en la Comunidad de Madrid” y que está donde siempre ha estado, “dispuestos a hablar para formar un Gobierno que reforme, transforme y regenere la región”. “Hasta ahora no tenemos información de que haya habido modificación alguna en la posición de Ciudadanos en Madrid”, añade el partido de Ángel Gabilondo, que subraya que no ha tenido ningún contacto con Cs sobre el asunto.

Otro dirigente del PSOE remata: “En este momento no hay espacio para la moción en Madrid”. “La moción de censura de Murcia sí puede tener consecuencias en términos de desconfianza, y llevar incluso a barajar un adelanto electoral por parte del PP”, añade.

Nada refleja mejor lo tensa que está la relación entre el PP y Cs. Díaz Ayuso solo podrá mantener la iniciativa (convocando nuevos comicios) si no se registra antes una moción de censura en la Asamblea. Eso obliga a los dos socios gubernamentales a un ejercicio de confianza en el peor momento: Aguado está esculpiendo un perfil propio para intentar proteger el espacio electoral de Cs tras la debacle de las elecciones de Cataluña; no hay por ahora presupuestos que garanticen la ejecución del acuerdo de gobierno; y el ejemplo de Murcia alienta la posibilidad del cambio. De hecho, Vox, único socio posible del Ejecutivo madrileño, reclamó el lunes que se apueste por un adelanto electoral para evitar que la izquierda llegue al poder.

“Pero hay que ver qué razones da Arrimadas; qué piensa”, dice una fuente gubernamental del PP. “Nosotros, de momento, de espectadores”, añade sobre la posibilidad de adelantar elecciones.

En la formación conservadora no se fían. Saben que la crisis sanitaria actúa por ahora como un freno frente a la posibilidad de una moción de censura, pero en septiembre vivieron con gran inquietud que Aguado no descartara la operación para cuando se haya superado la pandemia.

En Cs también siguen al detalle cada movimiento de Díaz Ayuso: conocen que la presidenta valora desde mediados de 2020 la opción de adelantar las elecciones, y que no se ha decidido porque ninguna encuesta le asegura que no tenga que depender de nuevo de Cs y Vox para formar gobierno.

En esa situación, nadie quiere desvelar sus cartas, aunque es conocido que el Ejecutivo de coalición de Madrid está sometido a una doble tensión. Por un lado, los constantes desencuentros entre los socios. Y por otro, su dependencia de Vox, que acepta el PP y se le atraganta a Cs. Una situación muy distinta a la que se da en el Ayuntamiento de la capital, donde José Luis Martínez Almeida ha logrado una sintonía mucho mayor con sus socios.

“La relación con Ayuso es buena, pero el PP se tiene que acostumbrar a que no gobierna con mayoría absoluta”, asegura una fuente de la confianza de Aguado. “El vicepresidente ya dijo en una entrevista que le gustaría que de vez en cuando la presidenta le apoyara, como hace Juan Manuel Moreno Bonilla con Juan Marín en el Gobierno de coalición de Andalucía”, sigue.

Cs espera que el movimiento de Murcia equilibre su relación con el PP, por el que se siente ninguneado, especialmente por las constantes rectificaciones públicas que hace Díaz Ayuso a declaraciones de Aguado. La estabilidad de la legislatura dependerá también de la aprobación de los presupuestos, que depende de Vox, y que aseguraría que el Ejecutivo de coalición pudiera apurar su mandato hasta los comicios de 2023. Además, la aritmética parlamentaria para una moción de censura exitosa en la comunidad es más complicada que en Murcia: si allí basta con la alianza de PSOE y Cs, en Madrid sería necesario que estos dos partidos llegaran a un acuerdo con Más Madrid o Unidas Podemos IU Madrid en Pie.

Una fuente de la dirección de Más Madrid resume así la situación: “No ha habido ningún contacto expreso, pero es evidente que desde hace semanas está todo muy revuelto entre PP y Cs”.

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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