SUCESOS

Se elevan a cuatro los muertos por la explosión en el edificio del centro de Madrid

Los bomberos continúan con el saneamiento y desescombro de elementos inestables, ya con maquinaria pesada de obra, mientras los tecnicos empiezan a desmontar el edificio planta a planta

"Reza por mí", dice en este vídeo Matías, un sacerdote, poco después de la explosión en una de las plantas más afectadas.

La fuerte explosión causada por un escape de gas en un edificio del centro de Madrid la tarde del miércoles se ha cobrado una cuarta vida. Se trata de un sacerdote de 36 años, Rubén Pérez de Ayala, uno de los heridos que estaba ingresado en el hospital de La Paz, que ha fallecido a la una y media de la madrugada a causa de las graves quemaduras que sufría, según ha confirmado el arzobispado de Madrid a primera hora de este jueves, informa Manuel Viejo. Otras 10 personas resultaron heridas en el brutal estallido, que se produjo a las tres de la tarde en el número 98 de la calle de Toledo. Según ha informado la Consejería de Sanidad, solo uno de los heridos continúa hospitalizado este jueves: un hombre de 53 años con traumatismo craneoencefálico leve y fracturas costales en el Ramón y Cajal, donde se prevé que reciba el alta a lo largo del día. Otro hombre de 29 años, que tiene una fractura de peroné, ya salió anoche del Clínico San Carlos.

Los cuatro fallecidos son varones. Uno de ellos, David Santos Muñoz, era un electricista de 35 años, padre de cuatro hijos y feligrés de la parroquia que “había ido a echar una mano”. En el momento de la explosión, Rubén Pérez se encontraba junto a David Santos revisando el estado de la caldera, situada en la parte posterior del edificio y que llevaba un tiempo funcionando mal. La parroquia Virgen de la Paloma era el primer destino como sacerdote de Rubén Pérez, que había sido ordenado por el arzobispo de Madrid, el cardenal Carlos Osoro, el pasado junio tras formarse en el seminario de Madrid.

Otro de los muertos ha sido identificado como Javier, un albañil de 45 años que trabajaba en el edificio de enfrente del lugar del suceso y vecino de La Puebla de Almoradiel (Toledo), ha confirmado su alcalde, Alberto Tostado Javier, casado y con dos hijos, se desplazaba frecuentemente a Madrid a trabajar, ha explicado a Efe el alcalde de La Puebla, que ha señalado que tanto la familia del fallecido como la de su esposa son del municipio, por lo que todos los vecinos están “hechos polvo” por esta “desgracia”. De la cuarta víctima mortal solo se sabe que también tenía 45 años, detallan fuentes policiales.

Respecto a las causas de lo sucedido, el jefe de guardia de Bomberos, Luis Soriano, ha confirmado la explosión de gas y ha señalado que es posible que durante días se haya acumulado por algún escape en la caldera de ese inmueble. También ha apuntado que “hay que tener mucho conocimiento” para el manipular este tipo de calderas.

El inmueble siniestrado, que perdió las cuatro plantas superiores, es un centro parroquial de la Iglesia de la Virgen de la Paloma, que tiene despachos, un centro de acogida de Cáritas, salas de reuniones, un salón y tres viviendas para sacerdotes. Está en el distrito Centro, muy cerca de la Puerta de Toledo y junto a la iglesia Virgen de la Paloma y el colegio concertado La Salle-La Paloma. En las inmediaciones hay también una residencia de ancianos, Los Nogales La Paloma.

A primera hora de la mañana, los bomberos han reanudado “las tareas de saneado y desescombrado de todos elementos inestables dañados por la onda expansiva, junto a otros organismos municipales y ya con maquinaria pesada de obra”, explica el cuerpo de bomberos. También hay técnicos del Ayuntamiento y de la compañía del gas, que están colaborando en la revisión del edificio y analizando la situación para planificar los trabajos que se van a realizar a lo largo del día. Además, se han retirado 16 coches afectados.

Todavía no se ha tomado la decisión de si se va a tirar todo el edificio entero o solo las plantas de arriba. En su visita al lugar, Mariano Fuentes, concejal de Urbanismo, tampoco ha aclarado este extremo: “Estamos evaluando cómo está el edificio. En principio, todo nos hace presagiar que las tres últimas plantas se van a demoler”. En realidad, no se trata de una demolición, sino de un desmontaje “planta a planta” por parte de los técnicos de Edificación Deficiente del Ayuntamiento, empezando por la superior, la más afectada. Serán dichos técnicos los que determinen cuáles quedan en pie. Las operaciones se harán desde el exterior porque desde dentro no se puede garantizar la seguridad de los operarios.

Según ha indicado el edil, por el momento tanto los bomberos como los técnicos han iniciado los trabajos de revisión, “evaluando la afección que la explosión ha generado al resto de inmuebles” colindantes. Son los números 102, 104 y 106, cuyos vecinos fueron desalojados. En los dos primeros, se espera que terminen pronto los trabajos por parte de la compañía de gas para que los residentes puedan volver a entrar este mismo jueves. Más complicado es el regreso de los vecinos del número 106. Fuentes ha explicado que el edificio reviste daños en la cubierta porque el muro medianero de ladrillo “explotó y salió como metralla, con daños en tejas y sobre todo en el último piso y hay zonas agujereadas y muros rotos por el impacto del edificio de al lado”. “Salvo eso no hay más elementos que pongan en riesgo los edificios, aparte de los daños en albañilería, cubierta, cristales y cornisas y elementos voladizos ahora revisados”, ha añadido.

A juicio del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, los trabajos de desmontaje durarán al menos de dos semanas, informa Luis de Vega. En la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno de la ciudad, el alcalde ha explicado que “se han iniciado hoy los servicios y se trabaja en la inspección de tres edificios colindantes”. Almeida confía en que si no hay daños, los vecinos puedan a sus domicilios entre este jueves y viernes.

Previamente, en una entrevista en Telecinco, Almeida ha destacado la labor de los vecinos, que “se lanzaron a la calle a retirar cascotes y a ayudar a heridos”. El alcalde ha lamentado el fallecimiento de las cuatro personas y ha apuntado que “la tragedia podría haber sido infinitamente mayor”, pero que “gracias” a la nieve y el hielo los alumnos del colegio La Salle La Paloma, cuyo patio colinda con el lugar de la explosión y donde cayeron cascotes, no estaban fuera.

Los alumnos no irán el resto de la semana a clase, hasta que se puedan evaluar los daños estructurales. Tampoco hubo ningún herido entre los ancianos que viven un geriátrico contiguo. Los 56 ancianos de la residencia Los Nogales la Paloma fueron realojados en otras residencias del grupo, Pontones e Imperial. El alcalde ha indicado que de forma controlada se van a derribar las plantas altas del edificio, completamente destrozadas tras la explosión, y queda “revisar el edificio de la residencia de personas mayores” así como desescombrar el patio “y hacer también revisiones”.

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