MANERAS DE VIVIR

Resistir con pizza y ‘rock and roll’

Cuervo Store, la emblemática tienda de discos de agitación cultural de Malasaña, reabre convertida ahora también en pizzería musical

Paco Fernández, en Cuervo Store, su tienda de discos (y ahora también pizzería) en Malasaña.
Paco Fernández, en Cuervo Store, su tienda de discos (y ahora también pizzería) en Malasaña.

Reinventarse o morir. Quizá sea la frase más repetida en conversaciones por teléfono o Zoom, terrazas de bares, artículos de prensa y textos de autoayuda desde que el maldito bicho nos empujó a todos a una realidad nueva en la que el pasado parece un cuento ya bastante lejano. Reinventarse o morir. Podría ser una pegatina con la que empapelar todas esas calles del centro de Madrid, vaciadas de la energía que tuvieron, de esas aceras de puertas afuera y de ese trajín humano, imprevisible y desenfadado. Una pegatina que se vería en muchas esquinas de Malasaña, el barrio que, desde las trincheras de comercios familiares y vecinos de toda la vida, siempre luchó contra la gentrificación, aunque esta, tal que ejército invencible, acabase ganando tanto territorio que hoy, tras la pandemia, ha dejado un páramo. Sin embargo, las trincheras resisten.

MANERAS DE VIVIR

A Paco Fernández le asaltó esta frase en la primavera pasada, en época de confinamiento. Y, con todo, no le quitaba el sueño. Lo suyo más bien tenía que ver con resistir. Bueno, y con hacer caso por primera vez a un chiste recurrente entre su equipo. “Cuando venían mal dadas, solíamos decir: ‘Lo dejamos todo y montamos una pizzería’”, confiesa Paco, encargado de Cuervo Store, la tienda de discos de la calle Velarde, frente a la Vía Láctea. No lo han dejado todo, pero sí han montado una pizzería. A partir de este viernes, Cuervo Store reabre al público convertida en pizzería, pero sin dejar de ser el espacio de discos y ropa rockera, agencia musical y sala de exposiciones de siempre, desde que se instalaron en Malasaña hace diez años.

Por primera vez, Madrid contará con una pizzería ligada a la música, o viceversa. Un concepto tan poco habitual como encajable. “Para nosotros, la música y la pizza significan lo mismo: son algo sencillo, divertido y rápido”, explica Paco, sentado en la sala principal de la tienda. El olor a pizza llega desde la nueva barra de un espacio característico por su sofá marrón chocolate rodeado de amplificadores sobre el que se posa un cuervo. El mismo sitio que ha acogido decenas de pequeños conciertos de grupos y que ha sido uno de los espacios más activos en los Record Store Day (el día de las tiendas de discos a nivel mundial) celebrados en Madrid. Amaral, Toundra, Sex Museum o Maika Makovski han tocado allí como tantos artistas -desde Niño de Elche hasta Biznaga- han grabado en el estudio de grabación de su sótano, una antigua carbonería vecinal.

“Pizza y discos. Creemos que es el plan perfecto”

Ahora, por culpa del coronavirus, esa actividad está parada, como los talleres de serigrafía y de academia musical en el estudio, pero se mantiene la venta de discos bajo “el criterio ecléctico de Cuervo”. Solo en la estantería más vistosa descansan indistintamente vinilos de David Bowie, Vetusta Morla, John Lee Hooker, Serge Gainsbourg y Taylor Swift. “Pizza y discos. Creemos que es el plan perfecto”, asegura Paco. Tanto que las pizzas, que van en cajas personalizadas con motivos musicales –”la idea es hacerlas coleccionables”, dice Paco-, pueden pedirse con vinilos. Hay ofertas para pedir a domicilio vinilo+pizza o pizza+vinilo. La primera con la que arrancan: el Pack Seeds, es decir, pizza más el vinilo de The Boatman’s Call de Nick Cave. “Y cerveza, claro”, apunta su dueño.

Los trabajadores ultiman el local para su apertura mientras Nacho, del equipo de Cuervo Store, prepara unas pizzas de degustación. Quieren tenerlo todo a punto para el viernes, aunque las distintas clases de pizza ya están listas. Son cuatro, más allá de la que uno se quiera hacer personalizada: Lou Reed (de carne), Black Metal (chipirones en su tinta), Billie Eilish (vegana) y la margarita, aún sin nombre fijo. “Iba a llamarse Sonny & Cher, pero la gente joven del equipo no sabía quiénes eran y hemos decidido buscar otro nombre de aquí al viernes. Estamos debatiendo”, cuenta con sorna Paco, de 40 años, quien señala que todos los productos se compran en el Mercado de Barceló dentro de una política de consumo responsable y relación directa con el pequeño comercio de Malasaña. También explica que todos los repartidores son contratados por el local y no trabajarán con plataformas online de riders por una “cuestión ética” y “contra la precarización”.

Nacido en la zona de El Retiro, Paco, que también trabaja en la industria discográfica para el sello de heavy metal Century Media, es un ilustre del barrio desde que lo pisó por primera vez de adolescente y se dijo a sí mismo: “¿Cómo es posible que exista este flipe de barrio en mi ciudad?”. Inspirándose en una tienda alternativa e “increíble” de Helsinki, donde tuvo una novia, abrió en 2010 Cuervo Store con un amigo “con mucha ilusión y pocos recursos”. “Este tipo de tienda no podía existir en ningún otro barrio de España que no fuera en Malasaña”, afirma.

Cuervo Store es una mezcla de muchas cosas: vende vinilos y libros musicales, tiene su propia colección de ropa en las que destaca sus cazadoras de cuero, tops de chicas y cinturones, son agencia musical de management, tienen local de ensayo y estudio de grabación y hacen conciertos y exposiciones. Desde ahora, también pizzas musicales. Y la última distinción: gazpacho casero. Paco, amante de la cocina, cena “todos los días” gazpacho elaborado por él mismo. Su plato estrella, que decidió incluir en la carta de la pizzería. “La pizza y el gazpacho son como los discos de Ramones: parecen fáciles de hacer, pero no lo son”, sentencia.

Más información

Lo más visto en...

Top 50