TOROS

El toro embolado amenaza con volver a Madrid

La subcomisión de asuntos taurinos de la Federación Madrileña de Municipios avala un nuevo reglamento de festejos populares consensuado con las peñas de aficionados

Toro embolado en la fiestas patronales de Nules.
Toro embolado en la fiestas patronales de Nules.Marti Domenech

El pitón del animal parece incendiado. Un efecto óptico producido por las antorchas que carga en el astado mientras corre por las calles apagadas. Esta variante nocturna del encierro, denominada toro embolado, está prohibida en Madrid en virtud del reglamento autonómico de espectáculos taurinos populares. Pero el veto podría revocarse. La subcomisión encargada de la tauromaquia en la Federación Madrileña de Municipios (FMM) ha avalado el pasado martes, a propuesta de medio centenar de peñas de aficionados, una modificación de la norma vigente que permitiría estos festejos después de casi 25 años sin celebrarse.

La subcomisión que ha refrendado el texto está compuesta por nueve ediles del PSOE, cinco populares, un independiente y otro concejal de Unidas Podemos. Solo este último votó en contra de una propuesta que ahora debe someterse al escrutinio de la Junta de Gobierno de la FMM, presidida por el socialista Guillermo Hita, regidor de Arganda del Rey. El texto final se remitirá a modo de sugerencia al Ejecutivo regional, competente en esta materia. “Vamos a realizar una revisión completa del acuerdo y quizá no pase el filtro”, apunta el presidente de los municipios madrileños. “Aprobar unas prácticas de maltrato animal que además crean un problema de seguridad para las personas no parece lo más apropiado en pleno siglo XXI”, continúa Hita.

La realidad es que el toro de fuego no ha dejado de celebrarse en varias localidades madrileñas. Como sucede en Colmenar de Oreja, donde tras el festejo varios años las peñas recaudaron fondos con los que sufragar la preceptiva multa. Antonia Alcázar, regidora de Velilla, votó a favor de la enmienda justo por esa razón. “Si no podemos erradicar del todo estas prácticas prefiero que sucedan con garantías tanto para el animal como para los vecinos”, sostiene la socialista. La reforma del reglamento de festejos recoge las condiciones del embolado de la res, que ha de ser supervisada por un veterinario. No podrán utilizarse herrajes que produzcan quemaduras en el animal ni combustible que gotee durante el encierro. Al menos cinco mozos compondrán la cuadrilla responsable de encender la estopa engrasada. Y contarán con otros dos compañeros suplentes.

El sector del toro lleva años reclamando que se actualice la ley de festejos de 1996, una de las más antiguas en vigor. La modificación votada el martes incluye nuevos artículos que van en esa dirección. Como aquel que contempla la posibilidad de utilizar la misma res del encierro en una capea posterior, aunque para ello ha de elaborarse un informe veterinario. “Al contrario que en Navarra, Aragón o Valencia, en Madrid la ley actual no contempla esa opción y ello resulta deficitario para el ganadero”, puede leerse en el informe, que propone legalizar los encierros con reses hembra y participantes a caballo. El recorrido se abriría al entorno urbano, cuando en la actualidad solo puede efectuarse dentro de una plaza cerrada. Una serie de obstáculos donde el público pudiera resguardarse jalonarían el circuito.

La modificación propuesta valida la importación de eventos taurinos de otras latitudes, acabando con la hasta ahora necesaria vinculación entre festejo y tradición local. Así se deja abierta la puerta a la fiesta del Toro del Aguardiente o al torneo del Toro de la Vega, dos citas en las que emborrachar al animal o lancearlo. La razón, reza el documento, es el “enriquecimiento cultural y el refuerzo de un sector maltrecho” al que el coronavirus ha dado una última estocada. José Manuel del Cerro García, el concejal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Parla que votó en contra, da su opinión: “Se pretende hacer un reglamento que esquive la ley para introducir eventos grotescos ya rechazados durante décadas en la Comunidad de Madrid por su crueldad y consecuencias para los vecinos. Es intolerable volver al maltrato ya eliminado”, sostiene.

Pese al basto protocolo por escrito, los profesionales coinciden en que el toro sufre las consecuencias de las llamas. José Enrique Zaldívar, presidente de la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal (Avatma), explica que varios estudios realizados en Valencia identificaron daños oculares crónicos en el cuadrúpedo tras este festejo: “Todos los mamíferos tienen pánico al fuego y quieren huir de él. Como el toro no puede hacerlo, porque lo tiene sobre la cabeza, sufre un daño emocional terrible que puede hacerle adelgazar”, desarrolla. Una investigación que Zaldívar firmó en 2016 concluye que la frecuencia cardiaca del toro se triplica durante el embolado, cuando permanece atado a un poste e inmovilizado.

Con independencia de la decisión que alcance de la FMM, la última palabra la tiene la Comunidad de Madrid, que el mes pasado anunció 4,5 millones de euros de ayudas al toro de lidia. Los fondos se publicaron después de prohibir la asistencia de público a los festejos taurinos. Del monto total, tres millones irán destinados a la entrega de 1.500 euros por vaca madre, hasta un máximo de 100.000 euros en cada hierro de la región.

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