A la última

Diseño innovador y asequible para nuestros ojos

Ace & Tate es una marca de gafas holandesa que produce monturas de diseño a precios más que razonables. Además, están apostando por reducir su huella medioambiental fabricando con materiales como el acetato bio

Yoeri Zavrel posa dentro de la tienda de gafas Ace & Tate en Madrid.
Yoeri Zavrel posa dentro de la tienda de gafas Ace & Tate en Madrid.Andrea Comas

No es ningún secreto que, cuantos más intermediarios hay en un proceso de producción, más se encarece el producto final; por tanto, una forma de lograr que algo sea más asequible es eliminar todos esos intermediarios. La teoría es sencilla, pero llevarla a la práctica no lo es tanto, aún menos en el sector de las gafas, donde reinan las monturas de marca y abundan las cadenas de distribución con varios eslabones de por medio. La firma holandesa Ace & Tate abrió su primera tienda en el barrio de Salamanca en noviembre de 2019 con la idea de introducir en España la fórmula con la que llevan trabajando desde 2013: crear gafas de diseño y de calidad que no cuesten una fortuna. ¿Cómo lo consiguen? Teniendo el control de todo el proceso de manufactura y eliminando todo aquello que solo acabará suponiendo un sobrecoste para el cliente.

Yoeri Zavrel es el encargado de su tienda en Madrid, un holandés de 28 años que vive en la capital desde hace cuatro. Aunque estudió teatro, acabó cogiéndole el gusto a trabajar en el sector de las gafas y así fue como conoció a Mark de Lange, el fundador de Ace & Tate, que confió en él para lanzar el proyecto en España –además de la tienda de Madrid, acaban de abrir otra en Barcelona–. Cuenta que, de este sector, le atrae todo el proceso que rodea a la creación de gafas: “Cómo se fabrican, la forma de moldear los materiales, el hecho de que sea un producto tan pequeño y con millones de detalles... Esto hace que haya que tener muchas cosas en cuenta para que salga bien”.

Yoeri explica que la idea detrás de Ace & Tate le llamó la atención desde el primer momento, porque suponía cambiar por completo la forma de comprar gafas, convirtiendo este acto mundano en una experiencia un poco más divertida y cercana. En su tienda de Claudio Coello –donde conviven el diseño minimalista de aires nórdicos con un colorido mural del artista madrileño Digo Diego, que representa la ciudad a partir de formas abstractas– tratan de generar un ambiente diferente al que podríamos encontrar en una óptica tradicional. “Trabajamos con ópticos profesionales, pero no van con bata blanca, y la relación con el cliente es muy de tú a tú”. Todas las monturas que tienen a la venta son diseños propios ideados por un pequeño equipo creativo que trabaja en su sede central en Ámsterdam. Al mantener todo el proceso de producción “en casa”, logran abaratar bastante el precio final –estamos hablando de 98 euros por unas gafas graduadas, con montura y lentes incluidas–. Como el propio nombre de la marca indica, trabajan sobre todo con acetato, aunque también utilizan acero quirúrgico o titanio –las monturas hechas con este material son algo más caras, 148 euros–, buscando que sean siempre materiales ligeros, flexibles y resilientes.

Insisten en que no son una empresa sostenible, al menos no de momento, porque están trabajando activamente en reducir el impacto medioambiental de sus productos. Este verano introdujeron una colección hecha 100% con acetato reciclado y, para finales de 2020, se han propuesto que todas sus nuevas monturas sean de acetato bio, que se fabrica con plastificantes biodegradables (el acetato tradicional se suele elaborar con plastificantes químicos). También han introducido algunos cambios para hacer sus fundas más sostenibles, no utilizan tickets de caja en papel –se envían siempre por correo electrónico– y van a eliminar todas las bolsas de plástico y papel de sus tiendas, apostando por unas de algodón de comercio justo que llevan impreso el ampersand de su logotipo.

Todas las monturas que tienen a la venta son diseños propios ideados por un pequeño equipo creativo que trabaja en su sede central en Ámsterdam

Sus gafas tienen, por lo general, un diseño bastante minimalista, de líneas sencillas, pero con una variedad lo suficientemente amplia como para que todo el mundo encuentre algo que encaje con su personalidad. “Somos una marca para todos. Puedes venir tú a comprarte unas gafas con tu madre y con tu abuela y las tres saldréis contentas de la tienda”. No se guían por las temporadas de la moda tradicional a la hora de lanzar nuevas monturas o gafas de sol, sino que cada pocas semanas introducen algún modelo nuevo en sus colecciones. También apuestan fuerte por las alianzas con artistas y creadores de diferentes ámbitos para realizar colaboraciones puntuales; a lo largo de los años, han trabajado con diseñadores de moda como Ashley Williams, CMMN SWDN y Olaf Hussein, con artistas como Lernert & Sander e incluso con festivales de música como el Appelsap de Ámsterdam o publicaciones como It’s Nice That.

Para su presentación en Madrid hace unos meses, elaboraron unas pequeñas guías urbanas en las que gente como Alejandro Turrión –estilista de C.Tangana– o la actriz Greta Fernández recomiendan los lugares que más les gustan de los barrios en los que viven. Estas guías se pueden encontrar en su tienda y están disponibles de forma gratuita. También acogieron una exposición de Coke Bartrina, reemplazando todas las imágenes de gafas que hay en las paredes de la tienda por las instantáneas del fotógrafo barcelonés. Más allá de las gafas, algo que valoran mucho desde Ace & Tate es la vinculación con el sector creativo de los lugares en los que deciden abrir alguna de sus tiendas.

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