FOTOGRAFÍA

Amores virtuales en tiempos del coronavirus

Con discotecas cerradas y botellones prohibidos, los jóvenes se acercan de nuevo a la situación vivida durante el confinamiento, en la que muchos de ellos encontraron pareja por redes sociales. Algunas de ellas cuentan su experiencia.

Santiago Daza (22) y Christian Fortún (22), en el Parque del Retiro
Santiago Daza (22) y Christian Fortún (22), en el Parque del RetiroDAVID EXPOSITO

En una charla de 1960 en la Universidad Autónoma de México sobre la creación literaria, el escritor Juan Rulfo afirmó que “no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles; no repetir lo que han dicho otros”.

Durante la cuarentena, redes sociales como Instagram o Tinder multiplicaron exponencialmente el número de usuarios. Esta última por ejemplo, incrementó en España su uso un 94%. Muchas de las parejas que han podido verse estos días en los parques se conocieron de ese modo, especialmente entre la población joven. Ahora que Sanidad ha decretado el cierre de discotecas en toda España y ha prohibido los botellones, los menores de 30 están más cerca de regresar a la vida virtual experimentada durante los meses de pandemia. Y más tendiendo en cuenta que el número más alto de nuevos infectados por coronavirus en la Comunidad de Madrid en las últimas semanas se concentra en la franja de edad entre los 15 y los 29 años.

Para muchos, las nuevas tecnologías les permiten encontrar personas afines con mucha más facilidad y rapidez. Poder consultar de antemano el perfil de una persona, les ayuda a presumir si puede o no gustarles según el contenido que comparta sobre sí mismo o sobre lo que hace. La crisis del coronavirus está modificando muchos de los comportamientos que teníamos hasta la fecha y ha significado la confirmación de que el mundo que viene, será un mundo sí o sí tecnológico.

En la siguiente serie de fotografías aparecen retratados algunos jóvenes que se conocieron por Internet, muchos de ellos en pleno confinamiento, y para quienes Instagram, WhatsApp o Tinder les han permitido crear, reforzar o confirmar sus vínculos afectivos en el momento de la historia donde más aparentemente aislados nos hemos encontrado.

Santiago y Christian

Santiago Daza (22) y Christian Fortún (22), en la foto que abre el artículo, se conocieron a través de Twitter unas semanas antes de que estallara la crisis del coronavirus en España. Todo comenzó cuando Santiago lanzó a sus seguidores una pregunta acerca de productos para el cuidado de la piel. Christian no dudó en contestar, algo que como él mismo reconoce, en persona le hubiera costado mucho hacer. “Este tipo de indirectas son mucho más fáciles de lanzar a través de un tuit, la pantalla de algún modo te protege y no hay tanto miedo al rechazo”. A raíz de ese tuit se sucedieron conversaciones por mensaje directo y WhatsApp que culminaron en unos días juntos por Madrid cuando Christian pudo viajar desde Santiago de Compostela donde reside. Justo en ese momento se decretó el estado de alarma y tuvieron que volver a separarse. Durante los meses de confinamiento, la relación se intensificó gracias a las redes sociales, y tal y como ellos mismos dicen “el 90% de lo que sabemos el uno del otro ha sido gracias a internet”. Además de cientos de videollamadas y mensajes, organizaban todo tipo de planes online, como quedar para ver conciertos en Instagram, comentar películas que veían a la par, o jugar al Pinturrillo, un juego de dibujo y adivinanzas para móviles. En la foto, tomada en julio, se encuentran en su cuarta cita, la primera que han podido tener después del desconfinamiento.

Shiro y Nabia

Shiro (18) es mentalista, hipnotista, actor y pseudopsicoanalista. Nabia (20) es fanática de la mitología nórdica, y alucinó cuando a finales de abril llegó hasta uno de los perfiles de Instagram de Shiro en el que interpreta a un vikingo que ha venido hasta nuestra época para contar mágicas historias. El nombre de usuario de ella es NabiaSamhai, que es la fiesta pagana favorita de Shimo. Se siguieron mutuamente y a los pocos días empezaron a hablar de cualquier absurdez que ninguno recuerda bien. Shiro no suele escribir, de modo que le contestaba con notas de voz. Eescuchar cómo hablaba, cómo se expresaba me atrajo mucho. Me di cuenta de que parecía una persona feliz y eso me encantó”, afirma Nabia. Ella siempre había estado interesada en este tipo de temas paganos, e incluso acudió en alguna ocasión a fiestas vikingas, pero desconocía que existiera una comunidad pagana en España como a la que Shiro pertenece. “Además, ha sido la única persona que me ha hecho reír en mucho tiempo, más aún durante la cuarentena, que todos estábamos un poco tristes”, reconoce Nabia. “Teníamos claro que nos gustábamos mucho, y que ambos habíamos encontrado a una persona muy especial. Las redes sociales te permiten este tipo de cosas, contactar con gente afín a como tú eres” indica Shiro. Su primer encuentro fue en la Fase 1, y desde entonces todo se precipitó, hasta el punto de que ella se haya marchado a vivir con él a su casa de la sierra de Madrid.

María y Jennifer

María Gallego (18) y Jennifer (23) se conocieron el 12 de marzo, dos días antes de que se decretara el estado de alarma en España, a través de Instagram, y no pudieron quedar nunca en persona. Durante tres meses mantuvieron la relación gracias a realizar videollamadas con regularidad, lo que les permitía reducir la distancia de alguna manera y al menos verse las caras durante una conversación. Decidieron quedar en cuanto fuera posible desplazarse dentro de la misma comunidad autónoma ya que cada una vive en un barrio distinto. En la foto, se encuentran en una de sus primeras citas.

Erika y Alejandro

Erika Granizo “Akire” (18) y Alejandro García “Camu” (22) se conocieron en Discord, una aplicación con chats grupales donde se habla a través de mensajes de voz y de llamadas. Ambos coincidieron a mediados de junio en un chat de amigos que quieren aprender a hacer doblaje de escenas. Al cabo de unos días Erika intentó hablar con Alejandro por chat privado y ambos descubrieron una gran complicidad. “Él me ayudó mucho con un bajón emocional que tuve, y ahí me di cuenta de que podíamos ser amigos”, reconoce Akire. Para ella, las redes sociales son una herramienta fundamental para encontrar personas con tus mismos gustos, algo que en el contexto de la vida real es más complicado. “Yo por ejemplo vivo en Las Rozas, y no me siento identificada con el perfil de la mayoría de personas de ese entorno, gracias a internet he podido salir de ahí y conocer otro tipo de gente, como en este caso a Camu” sentencia ella. Además, suelen ver juntos Anime (películas de animación de procedencia japonesa) o jugar a videojuegos on-line, algo que les unió mucho. “Sobre todo jugamos al Overwatch, al Minecraft o al Dead by DeadLight”, explica Alejandro. En su caso, la mayoría de sus mejores amigos los conoció a través de Internet, y no deja de resultarle extraño y algo incómodo las primeras citas en personas, “porque en realidad no has visto a la otra persona en tu vida y no sabes del todo cómo es”. En su caso, la amistad se ha consolidado y ahora en verano quedan cada vez con más regularidad.

Fernando y Edgar

A través de Instagram contactaron por primera vez en pleno confinamiento Fernando Rendón (30) y Edgar Acero (28). Lo habitual en estos casos es que una persona, después de haber consultado el perfil y las fotos del otro, le siga y espere a ver si es recíproco. Si es así, después uno espera cualquier excusa, cualquier story de Instagram para contestar con un emoticono a modo de indirecta. Así empezaron a hablar Fernando y Edgar. Desde ese momento la relación se intensificó y gracias a videollamadas diarias pudieron conocerse con mayor intimidad a pesar de la distancia y la imposibilidad de verse en persona. Ahora que de momento está permitido salir y moverse libremente, suelen quedar en cualquier parque, -prefieren estar al aire libre que en un local cerrado- para bailar salsa, bachata, o simplemente estar tirados en el césped.

Génesis y Alexander

Un tiempo antes de que la pandemia del coronavirus estallara, Alexander Wladimiv (22) solicitó un follow a Génesis Julieth (19) en Instagram, y ella, después de “cotillear todas sus fotos” y comprobar que no se trataba de una cuenta falsa, aceptó y comenzó a seguirle también. “Las stories de Instagram son una manera sutil y a la vez graciosa de poder empezar a hablar con alguien que no conoces, así que empecé a reaccionar con emoticonos a todas las fotos que subía de ella”, reconoce Alexander. “Los emoticonos del fuego y del corazón son los más evidentes para hacer ver a la otra persona que te gusta y que capte tus indirectas”, explica. Así, comenzaron a chatear con frecuencia e incluso les dio tiempo a salir a bailar una discoteca antes del cierre total. Durante el periodo de confinamiento han mantenido la relación y según ellos les hizo empezar a echarse de menos empezar a ser una prioridad el uno para el otro. “Lo que antes era un simple ligue, ahora se ha convertido en algo más formal gracias a este tiempo solos. Supongo que el recordar a la última persona con la que la pasabas bien es lo que nos ha hecho reencontrarnos con más ganas”, reflexiona Génesis. Según ellos, “el 80% de las relaciones que surgen hoy en día entre los jóvenes es gracias a las redes sociales, a través de mensajes e indirectas que puedes mandar con el móvil sin pasar la vergüenza que ello supone en persona. Casi todo el mundo ahora se conoce así”, dice Alexander.

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