Al loro

Dramaturgia confinada

Mientras trabajan a distancia en un nuevo montaje teatral, los integrantes de Colectivo Fango comparten gratuitamente su primera obra, F.O.M.O.

Los integrantes de Colectivo Fango en un momento de 'F.O.M.O'.
Los integrantes de Colectivo Fango en un momento de 'F.O.M.O'.

Hace poco más de un mes que cerraron los teatros, pero parece que haya pasado mucho más tiempo. La vida antes del coronavirus cada vez es más lejana. Sin fecha de reapertura prevista, los integrantes de Colectivo Fango tuvieron que abandonar la sala en la que ensayaban su próximo montaje, La espera. No saben ni cuándo ni dónde podrán estrenar, pero siguen trabajando desde sus casas. Treintañeros de diversas procedencias, todos residentes en Madrid, ahora comparten gratuitamente su obra F.O.M.O. en internet. “Somos un colectivo interdisciplinar en plena búsqueda de identidad humana y artística. Para nosotros esta búsqueda es un arma política en sí misma; una búsqueda paciente y sin resultados cómodos”, explican.

Ansiedad social. Mientras dure la cuarentena, se puede ver su primera obra a través de su canal en Vimeo. Se estrenó en el Centro Dramático Nacional. F.O.M.O. es el acrónimo en inglés de miedo a perderse algo (fear of missing out). Una ansiedad social profundamente ligada al mundo digital y a la hiperconectividad. “Es una pieza rabiosamente actual. Nos conecta con nuestros miedos, nos enfrenta a nuestra soledad. Planteamos cómo nos relacionamos con nuestra propia imagen en las redes sociales, qué nos pasa al ser generadores de información, cómo construimos nuestra visión del mundo en este momento o cuál es el precio por estar siempre conectados”, señala el director Camilo Vásquez.

Nuevo paradigma. “Con la sociedad digital aparece un nuevo paradigma y con él también, cómo no, la pregunta de quiénes somos ahora, a qué tipo de sistema o mundo pertenecemos y cuál es nuestra postura frente a él. Creemos que el hecho artístico, o al menos el hecho artístico que más nos apetece investigar ahora mismo, surge de lo que sucede al hacernos estas preguntas”. Los actores Manuel Minaya y Trigo Gómez, las actrices Ángela Boix, Fabia Castro y Rafuska Marks y el director Camilo Vásquez fundaron Colectivo Fango hace cuatro años en Madrid. El equipo actual lo forman 13 personas, incluyendo a las responsables de escenografía, espacio sonoro o vestuario. “Para nosotros lo fundamental es fortalecernos como equipo y encontrar dinámicas de trabajo entre las distintas áreas que hagan posible un verdadero diálogo entre sí. Esto implica hacernos preguntas conjuntamente y encontrar las respuestas que nos permitan continuar investigando”.

A distancia. Desterrados de su espacio de ensayo, siguen trabajando a distancia en su próxima obra, La espera. “El trabajo de mesa que venimos desarrollando desde el origen del colectivo está más presente que nunca. Intercambiamos y debatimos artículos, ensayos, películas, poemas”. Dos días a la semana se encuentran por videollamada. “Compartimos anécdotas, sueños, miedos. Revisamos y redescubrimos los primeros textos que surgieron antes de la pandemia. En definitiva, mantenemos el fuego y al cierre de cada sesión hacemos un brindis”. Su nueva obra nació en colaboración con La Abadía, como una residencia artística. No están arraigados a un espacio fijo. “Generamos ideas, piezas, propuestas escénicas, videos y acciones que pueden desarrollarse en diversos lugares. Queremos que nuestras propuestas entren en diálogo con distintos espacios para averiguar cómo éstas se transforman”.

Sin tiempo. En F.O.M.O. lo mismo se escucha a Frank Ocean que La Zarzamora. La obra comienza con una conversación en un grupo de WhatsApp, que se proyecta en una pantalla vertical, como la de un teléfono. El móvil es un protagonista más durante toda la representación. “Es el tercer brazo de las actrices y de los actores. Es el ser onmipresente en todas las piezas. Es nuestro amigo, nuestro confidente, nuestro amante, nuestro jefe. Gestiona nuestras relaciones, es nuestro espejo”, razona Camilo Vásquez. En estas cinco primeras semanas de confinamiento hay quien sigue sufriendo FOMO. “Las redes siguen eufóricas, la catarata de actividades que nos inunda, en general, produce angustia. Seguimos sintiendo que no somos capaces de abarcarlo todo, que seguimos fuera de lo que está pasando. Aún en casa, sigue faltando tiempo”.

Postpandemia. Tras la crisis originada por el coronavirus probablemente cierren salas de teatro y desaparezcan compañías. “Pedir un rescate es una tirita, un parche de usar y tirar. El sistema puede colapsar. Si queremos resistir, nosotros también debemos mutar”, cree el director de Colectivo Fango. ¿Cómo imagina el teatro postpandemia? “Se avecinan tiempos convulsos y de enorme inestabilidad. El embudo que se va a generar por los estrenos que no fueron, por las condiciones de aforo, por las reglas de distanciamiento, hará que debamos repensar las artes vivas. Ojalá que esta crisis genere decisiones inclusivas, horizontales y que seamos la comunidad artística quienes impulsemos estos cambios”.

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