feminismo

La Universidad de Vigo entrega compresas y tampones gratis a estudiantes y profesoras

La Unidad de Igualdad impulsa esta medida pionera en España para hacer frente a la pobreza menstrual, tras años de iniciativas similares dentro del campus

Fotografía de la estudiante de Bellas Artes Nuria Ferreiro que se convirtió en la imagen de la campaña de la Universidad de Vigo con motivo del Día de la Mujer en 2019
Fotografía de la estudiante de Bellas Artes Nuria Ferreiro que se convirtió en la imagen de la campaña de la Universidad de Vigo con motivo del Día de la Mujer en 2019Nuria Ferreiro

Entrar a un baño de acceso público es una experiencia casi rutinaria en un país como España. Siempre se espera encontrar lo mismo: papel higiénico y jabón al acceso de todos. Parece una obviedad cuando se trata de esos elementos, pero la naturalidad se rompe cuando se introducen productos menstruales, a pesar de que también son básicos. La Universidad de Vigo ha estrenado este mes una medida que busca hacer exactamente eso, poner compresas y tampones a disposición de trabajadoras y estudiantes de forma gratuita. Este programa, pionero en el país, busca hacer frente a la pobreza menstrual, la tasa rosa e impulsar un cambio en cómo se percibe la regla. “Con esta iniciativa pequeñita, lo que queremos es sumar a ese cambio de cultura que nuestro alumnado demanda. El patrón neutro siempre se pensó que es el hombre, entonces por eso se cree que la menstruación es un problema secundario”, explica Águeda Gómez, directora de Igualdad de la Universidad de Vigo.

Actualmente los productos sanitarios menstruales tienen un IVA del 10% en España. El Gobierno anunció una reducción al 4%, el que llevan los productos de primera necesidad. Pero se perdió con el rechazo a los presupuestos de 2019. Aun así, el problema no se ciñe solo a este gravamen: los productos para mujeres tienden al sobreprecio. Hay casos muy conocidos como el de las maquinillas de afeitar que pueden costar el doble solo por ser catalogadas como femeninas y llevar el color rosa o derivados. Sin embargo, no son los únicos. Las compresas y tampones tienen precios muy volátiles y en ocasiones arbitrarios. En un informe presentando en abril de 2015 por la asociación de consumidores Facua se compararon los valores de las compresas, tampones y similares en seis cadenas de supermercados. Los productos estaban etiquetados con costes que variaban hasta en un 400%.

Gómez recalca esos datos, que son un problema mundial, cuando recuerda que no es la primera vez que se aprueba una medida así en Europa. Escocia, por ejemplo, empezó con una medida similar y el año pasado aprobó el acceso universal y gratuito para todas sus ciudadanas. La encargada de Igualdad explica que el primer paso fue poner un enfoque de género en los presupuestos anuales de la universidad. Esto permitió que se inyecten fondos a la compra de compresas y tampones para las trabajadoras y alumnas. Sin embargo, Gómez aclara que la nueva medida también es el resultado de varios años de iniciativas orgánicas. Señala una de la delegación de estudiantes de Ourense, que dejaba cajas con productos menstruales en todos los baños. Además, asegura que la campaña del Día Internacional de la Mujer de hace dos años fue clave porque se centró en la menstruación.

La historia de ese 8-M de 2019 empezó con una cadena de inspiración que conectó a seis estudiantes gallegas con una poeta y artista india en Canadá. Esta última es Rupi Kaur, quien rompió los estigmas de la menstruación en las redes sociales cuando Instagram descolgó y censuró varias imágenes en las que se mostraba su sangre menstrual. Ante esto, Kaur escribió un poema que dice, entre otras cosas: “Menstruamos y lo ven como algo sucio. Una búsqueda de llamar la atención. Enfermo. Como si este proceso fuese menos natural que respirar”. Estos versos traducidos al gallego protagonizaron —en contraste con el rojo intenso de la pintura sobre una compresa— una fotografía de la estudiante de Bellas Artes Nuria Ferreiro. Esta instantánea se convirtió en la imagen del Día de la Mujer en el campus e inspiró la exposición de cinco compañeras de la carrera de Educación Social sobre los estigmas que rodean a la regla.

Pancarta participativa en la exposición sobre la menstruación de las estudiantes Tania Gándara, Iria Junco, Sonia Leiro, Iria Liñares y Ana Mella
Pancarta participativa en la exposición sobre la menstruación de las estudiantes Tania Gándara, Iria Junco, Sonia Leiro, Iria Liñares y Ana MellaSonia Leiro

La muestra fue organizada por Tania Gándara, Iria Junco, Sonia Leiro, Iria Liñares y Ana Mella. Se desplegó por todo el edificio de facultades del campus de la Universidad de Vigo en Ourense. Gándara explica que buscaban provocar las reacciones y la participación de todos los que pasasen por la planta baja de la edificación. Por eso colocaron una gran compresa manchada de rojo, inspirada por Ferreiro, en la pared con una frase: “Mírame. No doy asco”. Además, compilaron fotografías de activistas e hicieron pequeñas pinturas con su propia sangre. Pero los elementos que causaron más resistencia fueron carteles en los baños de hombres y una pancarta participativa en la entrada, según explica Gándara. En el primer caso, se trataba de una fotografía de un retrete manchado de sangre acompañado de una frase y en el segundo del dibujo de una vagina en la que cada persona podía poner una gota de sangre con un tintero. “¿Qué pasó?, pues que las de los baños de las chicas estaban íntegras y las de los chicos nos las destruyeron en una semana. La pancarta con la tinta también acabó en la papelera”, relata.

Los pasillos de la Facultad de Educación y Trabajo Social, en Ourense, hoy no tienen ninguna huella de la exposición de estas estudiantes o de las muchas otras alumnas y profesoras que contribuyeron a que tenga un impacto. Pero un pequeño anuncio en la cartelera derecha, a las puertas del edificio, es la materialización del esfuerzo de todas: “COMPRESAS”, dice, invitando a quien las necesite a pedirlas en la delegación de estudiantes unos pisos más arriba. Ferreiro y Gándara confiesan que jamás esperaron tener tanto éxito, pero no ocultan su orgullo al formar parte de una medida que puede ser copiada ahora por cualquier institución de España. Águeda Gómez insiste en que esperan que ese sea el efecto, ya demostraron que es posible.

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