Pilar de Lara, “satisfecha” con su nuevo destino en Ponferrada

La juez anticorrupción castigada por el Poder Judicial logra una plaza a solo 115 kilómetros de su vida en Lugo después de concursar sin ventajas a causa de la sanción

La juez Pilar de Lara, tras precintar la sede de Monbus, del empresario Raúl López, durante la Operación Cóndor en 2015.
La juez Pilar de Lara, tras precintar la sede de Monbus, del empresario Raúl López, durante la Operación Cóndor en 2015.eliseo trigo (EFE)

Aunque públicamente dijo varias veces que tenía "la vista puesta en Cataluña”, por ser uno de los destinos “menos deseados” por los jueces que concurren a las plazas vacantes, según personas de su confianza hace pocos días la juez Pilar de Lara comentó que le gustaría ocupar una silla que había quedado libre en Ponferrada. Finalmente, la magistrada que removió durante más de una década las turbiedades de la política gallega ha logrado ese discreto puesto en el juzgado de Instrucción número 8 de la localidad leonesa, todavía pendiente de su aprobación definitiva en noviembre. Los mismos allegados aseguran que De Lara está “satisfecha” porque no tendrá que alejarse de su vida en Lugo. Solo 115 kilómetros y un viaje por autovía separan la rúa Armando Durán, donde trabajó hasta finales de enero, y la avenida Huertas del Sacramento, su futuro nuevo despacho.

La magistrada tomará las riendas de ese juzgado probablemente en enero de 2021, casi un año después de ser castigada sin empleo y sueldo durante siete meses y un día por el Consejo General del Poder Judicial. El gobierno de los jueces, cuyos integrantes son pactados por los principales partidos políticos, tomó esa decisión después de abrir contra la juez anticorrupción un expediente disciplinario por “retrasos injustificados” en la instrucción de las macrocausas que dirigía. Pilar de Lara era hasta este año la responsable de los casos Carioca, Pokémon, Cóndor y Pulpo, entre otros.

El castigo del CGPJ llevó también aparejada la pérdida de destino y, por consiguiente, de todos los casos que ella había impulsado desde Lugo y que llegaron a extenderse a políticos, funcionarios y empresarios supuestamente corruptos de toda España. Durante el tiempo que se prolongó la sanción, según declaró la propia juez a este diario, aprovechó las horas en tocar la guitarra (incluso ofrecer recitales vía internet con su marido durante el confinamiento) y en completar varios cursos online.

Cumplidos los siete meses y un día, en septiembre volvió a concursar en busca de plaza, pero tuvo que solicitar todos los puestos vacantes y hacerlo sin la ventaja que le correspondería por antigüedad. Los menos solicitados entre los más de 100 juzgados sin titular, según la misma magistrada explicaba aquel mes, estaban en las islas Canarias, en Cataluña y en algunos puntos de la comunidad de Madrid. Pero además quedaba agazapado a su disposición el número 8 de Primera Instancia e Instrucción de Ponferrada, sin juez titular. A su parecer era la mejor oportunidad fuera de Galicia, una comunidad en la que, según ella, no tenía “ninguna probabilidad”.