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La portada de alabastro más fotografiada, asediada por los humos en Valencia

El Ayuntamiento anuncia que descongestionará de tráfico el entorno del Museo Nacional de Cerámica de Valencia tras la solicitud de su director de reducir la contaminación

La fachada del Museo del Palacio del Marqués de Dos Aguas, declarada bien de interés cultural, soporta cada día el paso de tráfico pesado.
La fachada del Museo del Palacio del Marqués de Dos Aguas, declarada bien de interés cultural, soporta cada día el paso de tráfico pesado.Mònica Torres

El Palacio del Marqués de Dos Aguas de Valencia, sede del Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias, y Bien de Interés Cultural (BIC), soporta a diario el paso de cientos de vehículos, muchos de ellos, autobuses. El edificio noble, con su característica y barroca fachada de alabastro, es una de las estampas más fotografiadas por los miles de turistas que pasan por Valencia. En las horas punta resulta una odisea sortear los cientos de cámaras o móviles que apuntan a la rica portada principal, del siglo XVIII, compuesta de dos grandes figuras alegóricas sobre los ríos, alusivas al marquesado de Dos Aguas, su antiguo propietario. La fachada, obra de Ignacio Vergara según el diseño de Hipólito Rovira, está rematada por una hornacina con la Virgen del Rosario. Hace unos días, Jaume Coll, director del museo, propiedad del Ministerio de Cultura, lanzaba la voz de alarma acerca del peligro que la contaminación puede acarrear al edificio protegido. La portada del Marqués de Dos Aguas es muy singular, “no solo por la influencia directa de Bernini, sino también por el alabastro, una piedra muy delicada y que no es muy resistente”, explica.

“Es complejo, pero hay una necesidad en el entorno del Marqués de Dos Aguas de compatibilizar los usos comerciales, residenciales, de tráfico y de conservación patrimonial. Hubo un momento crítico que fue cuando ocho líneas de autobús pasaban por delante del palacio [a raíz de las obras de peatonalización de las cercanas plazas del Ayuntamiento y de la Reina]”, explica Coll. La preocupación del responsable del centro museístico es que se garantice al ciudadano el disfrute del monumento. “Se ha controlado el tema del tráfico porque la mitad de las líneas de la EMT ya no pasan por allí. Pero el tema que más nos puede preocupar es la contaminación, el impacto acústico y las vibraciones que produce el tránsito pesado. Es urgente una monitorización, con mediciones medioambientales de todos estos factores para que hablemos con conocimiento de causa, no solo con aproximaciones de tipo filosófico”, añade el técnico.

Coll pide a la Administración que se implique en la preservación de un monumento, que el año pasado recibió 176.000 visitas, casi la misma cifra que antes de la pandemia, en 2019, cuando registraban unas 184.000 entradas. Según el director del Museo González Martí, no es bueno que todo el tránsito pase por una calle en lugar de distribuirlo de forma más regulada, ya sea por zonas peatonales restringidas, o empleando vehículos eléctricos, de bajo tonelaje o estableciendo cupos.

La entrada del Museo Nacional de Cerámica, en una imagen tomada este lunes por la mañana.
La entrada del Museo Nacional de Cerámica, en una imagen tomada este lunes por la mañana. Mònica Torres

La llamada de atención del director del centro museístico, que alberga la mayor colección nacional de cerámica desde el siglo VIII hasta la época contemporánea con piezas de Picasso, ha llegado a la alcaldía de Valencia. Y la primera edil, María José Catalá, del PP, ha asegurado este lunes que prevé recuperar un carril de la céntrica calle Colón, una de las grandes arterias comerciales de la capital, para el uso de tráfico privado y descongestionar así vías cercanas como la Paz, Marqués de Dos Aguas y Poeta Querol, donde se encuentra situado el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias.

“Es verdad que se concentra más trafico en las calles de la Paz y Poeta Querol y así no se protegen los BIC que hay en la zona, porque hay más de uno. Es una de las cuestiones a las que estamos dedicando más tiempo”, ha agregado la alcaldesa que, desde su llegada al gobierno local planea una remodelación del tráfico en el centro de la capital. A su juicio, es “absolutamente acreditable” que con el cambio en la calle Colón se protegerán los bienes de interés artístico y patrimonial ubicados en la calle Poeta Querol, donde también se encuentra la Iglesia de San Juan de la Cruz, fundada tras la conquista de Jaime I de Aragón sobre una antigua mezquita, aunque su configuración actual data del siglo XVII; o el Teatro Principal, finalizado en el siglo XIX y con decoración interior rococó.

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El nuevo gobierno local ha advertido que quitará uno de los dos carriles reservados para la EMT en la calle Colón de Valencia —un cambio que introdujo el anterior ejecutivo local, de Compromís y PSPV, para quitar coches privados del centro e impulsar el transporte público—, y se lo devolverá a los coches, con lo que el problema, según Compromís, obligará a desviar todavía más autobuses por Marqués de Dos Aguas y Poeta Querol. La piedra está sobre el tejado de la alcaldesa, que debe acometer una reforma de tráfico en todo el centro de la capital, avalado por informes técnicos, y que no atente contra el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella, un documento aprobado hace tres años que, entre otros objetivos, ponía coto al coche privado en todo el casco histórico.

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Sobre la firma

Cristina Vázquez
Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.
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