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La Policía Local de Valencia propone eliminar el ámbar intermitente de los semáforos para reducir los accidentes

Un estudio de Seguridad Vial señala que se reduciría el 70% de los siniestros en algunos cruces de las principales avenidas de la ciudad

Ferran Bono
Semáforos sin ámbar interminente.
Semáforos sin ámbar interminente.Thinkstock

Un estudio realizado por la división de Seguridad Vial de la Policía Local de València propone eliminar la fase semafórica ámbar de los giros de las grandes vías, una medida sin coste económico que conseguiría reducir el 70 % de la siniestralidad en esos puntos. Según el análisis elaborado a partir de las unidades de atestados en las avenidas de mayor tránsito de la ciudad, los giros a la derecha son los más conflictivos. Hay una confluencia de pasos de cebra, y por tanto, de peatones, de carriles bici, y de conductores, mientras el semáforo suele marcar la fase de ámbar intermitente, es decir, preferencia para los primeros con posibilidad de paso del vehículo, lo que provoca confusión y una mayor densidad de accidentes, según el estudio.

“Se propone que por parte del Servicio de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia, se realice un estudio de las fases semafóricas que regulan el lugar donde se producen los siniestros mencionados, valorando la posibilidad de sustituir la fase ámbar intermitente por la fase roja, de tal manera que siempre que los vehículos que circulan por el carril-bici tengan su semáforo en fase verde, los vehículos a motor que circulan por la vía principal tengan su semáforo en fase roja (este estudio podría ser extensible a toda la ciudad de Valencia, donde se den circunstancias similares)”, apunta el estudio.

“Se trataría de una medida fácilmente implementable, con un coste muy reducido, que además contribuiría a la necesaria pacificación del tráfico en algunos puntos de intensidad notable, aun así, sin duda habría que tener en cuenta la necesaria fluidez de todos los vehículos, por lo que la propuesta debe valorarse en mayor profundidad, en aquellas vías de un único carril de circulación. También podría contemplarse la posibilidad de instalar señalización informativa advirtiendo a los conductores de vehículos a motor de la existencia de un carril bici junto al paso de peatones, al objeto de una mayor visualización”, añade.

El concejal de Policía Local, el socialista Aarón Cano, destaca el estudio en profundidad que se ha realizado en las principales avenidas de Valencia. Y pone de ejemplo, la avenida de Blasco Ibáñez, la que suma más siniestros en la ciudad. “Se han estudiado 11 cruces, solo de Blasco Ibáñez, la de mayor tránsito y siniestralidad. Y se han mapeado los lugares donde suelen suceder los accidentes y coinciden con los cruces en fase ámbar intermitente”, apunta el edil.

Cano explicó este lunes que se propone también intercambiar a los conductores de patinetes y otros vehículos de movilidad personal la primera sanción por un curso de seguridad vial, que sería impartido por miembros del cuerpo policial municipal.

También se va a crear una sección, dentro de la Unidad de Seguridad Vial, encargada de velar por la seguridad en los carriles bici, y de poner unas señales en las intersecciones de estos bici que alerten a los ciclistas y otros usuarios de la obligación de rebasar estos cruces “a paso humano”.

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Cano ha explicado estas medidas y otros datos de siniestralidad durante la presentación del Congreso de Investigación de Siniestros Viales que organiza la Fundació Protegir VLC, que tendrá lugar en el complejo Cultural Petxina el jueves y viernes de esta semana.

Según el concejal que cita datos de 2022, la siniestralidad va aproximándose a los datos anteriores a la pandemia, tras el descenso que se produjo en el año 2020 y 2021 motivado por el confinamiento y las diferentes restricciones a la movilidad.

En 2022 ha habido 7.448 siniestros, un 4 %menos que en 2019, en el que se produjeron 7.623 y, en cuanto al número total de víctimas, se observa que prácticamente se igualan los datos prepandemia: en 2022 han sido 3.862 las personas que han sufrido daños, de las cuales 3.525 han sido leves, 299 graves, 23 muy graves y 15 fallecidas.

El estudio recoge un mapa con las zonas de mayor siniestralidad de la ciudad que demuestra que “las zonas de mayor siniestralidad se ubican en la periferia, y especialmente en las grandes vías y en las rondas”, según Cano.

Entre estas zonas destacan el cruce de la calle Menorca con la avenida Baleares y de Peset Aleixandre con el camino de Moncada, mientras que el estudio señala a la avenida Blasco Ibáñez como el punto más complicado de la ciudad para la seguridad vial, ya que en ella se han producido 89 heridos leves, 90 graves, 11 muy graves y 2 fallecidos.

En lo referente a los tipos de vehículos, el estudio concluye que el turismo está detrás del 62 % de los accidentes, la motocicleta del 10 %, el patinete del 6 %, el autobús y la bicicleta en el 4% y el peatón en el 3%.

En cuanto a los accidente graves o muy graves, la motocicleta y ciclomotores están presentes en el 42%, el peatón en el 22%, la bicicleta en el 12%, el patín en el 13 % y los coches en tan solo el 5,41%.

El principal motivo de accidente de tráfico es la distracción, muy ligada al uso del móvil, que está detrás de 157 siniestros, seguida de la velocidad, los giros incorrectos y la invasión de la calzada por parte del peatón.

El estudio hace una mención especial a los vehículos de movilidad personal como patinetes, con los que el 95% de los accidentes se saldan con daños leves y que tienen entre los puntos de mayor siniestralidad la calle Guillem de Castro, la plaza de Zaragoza con Avenida de Aragón, la Alameda y Blasco Ibáñez.

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Sobre la firma

Ferran Bono
Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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