FIESTAS TAURINAS

Muere un joven tras la cogida de un toro embolado, el cuarto fallecido en los festejos valencianos de este verano

El hombre de 18 años sufrió el viernes “una aparatosa” embestida en las fiestas del municipio castellonense de Soneja

Imagen de un toro embolado en Nules, de las fiestas de hace tres años. Foto: ÁNGEL SÁNCHEZ | Vídeo: EPV

Un joven, vecino de Segorbe, ha fallecido después de sufrir el pasado viernes la embestida de un toro en las fiestas de la Semana Taurina del municipio castellonense de Soneja. El hombre, de 18 años y vecino de la cercana localidad de Segorbe, fue objeto de “una aparatosa cogida por el toro embolado”, según señala en un comunicado el Ayuntamiento de Soneja. El toro embolado es la modalidad de los populares festejos de verano en la que la res corre por una trama urbana portando dos bolas prendidas con fuego sobre sus astas gracias a un herraje. En el momento de la cogida, sobre la medianoche, las bolas estaban ya apagadas, según publica el periódico Levante EMV. En algunas poblaciones, como en las pedanías de Valencia, se han prohibido los toros embolados, o bous embolats, como se conocen en valenciano.

El joven fue trasladado primero al hospital de Sagunto y más tarde a un centro de Valencia, debido a la gravedad de las heridas causadas al ser violentamente embestido en una de las calles de Soneja. El Ayuntamiento de la población he emito un comunicado en sus redes sociales en el que declara tres días de luto. “Esta es la peor noticia que hubiéramos querido dar para finalizar la Semana Taurina. Es una noticia que nos llena de profunda tristeza y pesar”, manifiesta en la nota el alcalde, el socialista Benjamín Escriche.

Por su parte, el Ayuntamiento de Segorbe ha enviado sus condolencias a la familia y les ha trasladado su apoyo “en todo lo que necesiten”. “En nombre de Segorbe y sus vecinos manifestamos nuestra solidaridad y nuestro pesar por una noticia tan triste”, señala.

Se trata de la cuarta víctima mortal que se han cobrado los festejos taurinos desarrollados en las calles de varias poblaciones de la Comunidad Valenciana durante este verano. Un valenciano, un albaceteño y un francés fallecieron en distintos hospitales en apenas 24 horas, entre el 18 y 19 de julio, debido a las heridas provocadas por las astas en los festejos celebrados ese mes en los municipios valencianos de Picassent y Meliana y en el alicantino de Pedreguer. Además, un menor de 14 años quedó gravemente herido en las fiestas de Puçol el pasado 3 de julio, si bien el niño se pudo recuperar.

Hasta finales de julio, la consejería de Justicia e Interior de la Generalitat había autorizado 1.500 festejos con la previsión de que al acabar el año se alcanzará la cifra de 9.000 en más de dos centenares de municipios. La Federación de Peñas Taurinas de Bous al Carrer elevaba esa a cifra a 13.000 a principios de verano. Tras la pandemia, se han multiplicado los festejos hasta llegar a un número similar al de 2019.

La organización y la seguridad de los festejos corren a cargo de las peñas taurinas de los pueblos y de los Ayuntamientos. Tras la muerte de las tres personas en julio, la Consejería volvió a enviar una circular a los municipios recordando la normativa y las prohibiciones. Entonces, el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) pidió responsabilidades a los organizadores de festejos taurinos y a las administraciones por “autorizar la fiesta y poner en peligro la vida de los ciudadanos, e infligir maltrato a los animales”. No hubo más reacciones políticas de relevancia a propósito de las tres primeras muertes en unas fiestas especialmente arraigadas en la Comunidad Valenciana y en las llamadas Terres de l’Ebre de Cataluña. La pasada semana, el presidente catalán, Pere Aragonès, defendió la necesidad de transformar estas tradiciones desde el consenso, para evitar que el territorio lo perciba como “una imposición de Barcelona”.

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Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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