Un joven de 26 años se ahoga al intentar cruzar a nado el pantano de Crevillent

La víctima, que ha sido localizada por los buzos de la Guardia Civil, pasaba el día junto a su madre, su novia y un amigo en una zona de difícil acceso en la que está prohibido el baño

La Guardia Civil, durante la búsqueda del joven que intentó cruzar a nado el pantano de Crevillent (Alicante).
La Guardia Civil, durante la búsqueda del joven que intentó cruzar a nado el pantano de Crevillent (Alicante).

Un joven colombiano de 26 años, junto a su madre, su novia y un amigo, decidieron pasar el domingo en el pantano de Crevillent (Alicante). Después de comer, los dos jóvenes se retaron a nadar hasta alcanzar la orilla opuesta, situada a unos 25 metros de distancia, a pesar de que se trata de una zona en la que está terminantemente prohibido el baño. El amigo alcanzó su meta pero, al girarse, descubrió que las dos mujeres estaban chillando porque el otro nadador se había quedado a mitad de camino y agitaba los brazos con gestos evidentes de que se hundía. De repente, desapareció. Un equipo de buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil ha encontrado su cuerpo sin vida este lunes, sobre la una de la tarde.

El aviso llegó a las 17.39 de ayer. Los servicios de emergencia de la Generalitat valenciana movilizaron un grupo aerotransportado de rescate del Consorcio Provincial de Bomberos de Alicante, que, al no poder localizar al desaparecido, alertaron al GEAS. Tras casi cuatro horas de búsqueda, al lugar de los hechos se desplazó un equipo de atención psicosocial de Cruz Roja para dar apoyo psicológico a los familiares. El estado del agua, con una profundidad de unos cinco metros, complicó las labores de búsqueda, “ya que se trata de un agua estancada y muy sucia, que impide casi por completo la visibilidad de los buceadores”, explicaron fuentes de la Guardia Civil.

Al llegar la noche, los equipos de rescate se retiraron. Los GEAS volvieron en la mañana de este lunes, a las 9.00, acompañados por varias unidades de Seguridad Ciudadana del puesto de Crevillent y efectivos de Protección Civil. A las 12.51, relatan fuentes del instituto armado, los especialistas subacuáticos “han localizado mediante el sistema de cabo lastrado a 4,2 metros de profundidad, aproximadamente, el cuerpo sin vida del joven”.

Según el concejal de Policía de Crevillent, Josep Candela, el grupo de amigos “se encuentran de paso” en el municipio alicantino, fronterizo con Elche, “de visita a un familiar que sí reside en el pueblo”. El edil ha explicado que se adentraron “en una zona de muy difícil acceso, en la que no hay ni siquiera camino”, situada “detrás de un circuito para motocicletas” y a la que se llega después de atravesar parcelas privadas. Por ese motivo, “no vieron ninguna señal de prohibición” de las que se reparten por el perímetro de 14 kilómetros del embalse. Señales que abundan “en la explanada con pinadas”, la más transitada por los crevillentinos, “donde incluso se han instalado pilones con cadenas para impedir el paso de vehículos”.

Candela ha contado que el alcalde de la localidad, José Manuel Penalva (Compromís), “se ha puesto hoy en contacto con la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS)”, entidad que gestiona el pantano, “para estudiar si se puede ampliar la señalética o se pueden instalar verjas” en el perímetro, “aunque es complicado porque los límites los marca el nivel del agua”. En la actualidad, continúa el edil, al embalse están llegando aportes pertenecientes al trasvase Tajo-Segura, con lo que el nivel crece.

Otro caso en 2020

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No es el primer caso de ahogamiento que se da en el pantano crevillentino. En agosto de 2020, un joven marroquí de 24 años que había llegado en patera a España un año antes, también pereció al tratar de cruzar de orilla a orilla en el embalse, al que había acudido con tres amigos para pasar el día. Tras varias horas de búsqueda, los GEAS lo localizaron al borde de la medianoche del mismo día, a unos 6,5 metros de profundidad. En este caso, la víctima se bañaba muy cerca de la entrada de agua del pantano, narró el concejal Candela en su día, también cuando “llegaba un aporte de caudal con mucha potencia”.

El pantano de Crevillent regula el agua que llega del trasvase Tajo-Segura. Esta función, más el sedimento natural, lleno de tierra y vegetación, lo convierten en muy peligroso. Apenas se ve el fondo, hay muchas corrientes y puedes engancharte con cualquier cosa, comentaron entonces fuentes municipales.

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