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La milenaria historia de Valencia a través de una plaza

La remodelación de la plaza de la Reina ha sacado a la luz importantes hallazgos arqueológicos de la época visigoda, la menos documentada de la capital

Una panorámica de la plaza de la Reina de Valencia durante las obras de peatonalización y repavimentación que comenzaron en abril de 2021 y deben estar listas el próximo julio.

FOTO: Ana Escobar EL PAÍS
Una panorámica de la plaza de la Reina de Valencia durante las obras de peatonalización y repavimentación que comenzaron en abril de 2021 y deben estar listas el próximo julio. FOTO: Ana Escobar EL PAÍS
Cristina Vázquez

A unos metros de donde historiadores y arqueólogos sitúan el núcleo principal de la Valentia fundada por los romanos en el 138 a. C., las obras de remodelación de la plaza de la Reina, una de las más monumentales de la capital por la presencia de la torre de El Micalet y la Catedral, no solo han servido para cambiarle la piel a este espacio tan singular sino que han destapado infinidad de restos arqueológicos que permiten ahondar más en la recreación detallada del pasado milenario de la ciudad. Los hallazgos incluyen desde un horno de la época romana republicana, cerámicas islámicas, un muro posiblemente de la época visigoda o los raíles del primer tranvía contemporáneo. También los cimientos de un aparcamiento de las postrimerías del franquismo que ha dado muchos quebraderos de cabeza.

Son cientos de piezas históricas que han salido a la luz cuando se renovaban las tuberías del agua potable y el cableado eléctrico o se hacían catas selectivas. Después de recuperar y catalogar 96 cajas de restos, la Generalitat y el Ayuntamiento han decidido tapar las edificaciones descubiertas y se estudiará si se hacen nuevas excavaciones más adelante.

El arquitecto José María Tomás comenzó en abril del año pasado la remodelación de una de las plazas más singulares pero poco aprovechadas de la ciudad. La planificación urbanística actual no le hacía justicia y el plan era ganar 10.000 metros cuadrados de espacio peatonal, conservando el acceso en coche solo para residentes y clientes del aparcamiento subterráneo construido en los 70. Las obras debían realizarse en doce meses con un presupuesto de 10,8 millones de euros y solo había previstas catas arqueológicas donde iban soterrados los contenedores de residuos y las jardineras y en otro punto del proyecto. Pero cuando los operarios de Iberdrola abrieron las zanjas afloró un auténtico tesoro arqueológico que da cuenta del papel que desempeñó la ciudad en las civilizaciones que se sucedieron en el Mediterráneo.

Se sabe que la plaza de la Reina, de la que hoy parte la numeración de todas las calles de la ciudad o donde se instaló el primer semáforo, fue el límite al sur de la primera ciudad romano-republicana. “Estamos sobre el núcleo fundacional, que se va ampliando con los siglos y, según evoluciona, se van superponiendo diferentes cosas. En la época romana, esta plaza sería el límite de la urbe y en la época islámica ya queda dentro de la ciudad”, resume la responsable del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM), Pepa Pascual.

Han aparecido restos de épocas sobre las que había poca información; por ejemplo la visigoda. “Es lo más interesante”, añade el concejal de Movilidad Sostenible, Giuseppe Grezzi, del que dependen las obras de peatonalización. “Estamos hablando de los siglos V o VI”, apostilla Pascual.

Trozos de cerámica y otros restos hallados en las excavaciones de la plaza de la Reina de Valencia de diferentes épocas de la historia de la ciudad. Foto: Ana Escobar
Trozos de cerámica y otros restos hallados en las excavaciones de la plaza de la Reina de Valencia de diferentes épocas de la historia de la ciudad. Foto: Ana Escobar
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Antes de estos hallazgos inesperados, la Universitat de València acometió en 1966 otra excavación en esta misma plaza. “Se hicieron cuatro catas en un área más pegada a la Catedral y aparecieron una serie de restos romanos importantes. Pero la fase tardoantigua y visigoda (del siglo III al VIII) estaba muy diluida, prácticamente no aparecieron. Fueron catas muy pequeñas y no detectaron los restos que ahora han aparecido”, apunta la responsable del Servicio Municipal. “Pensábamos que eran romanos pero luego se vio que era material romano reaprovechado (sillares y un friso tallado) que se empleó en la etapa visigoda”, añade. Son paramentos o muros que formarían parte de una construcción de la que se conservan 1,50 metros de altura datados entre el segundo cuarto del siglo IV o primera mitad del V. Según las investigaciones, fue una etapa de destrucción, con incendios y derrumbe de edificios en lo que entonces era la ciudad.

“Tanto por la técnica constructiva como por los materiales ese edificio apuntaba a que era de época tardoantigua-visigoda. Y en otra cata cercana apareció otro muro de estas características, y parece que pertenece a una edificación de esta época de la que no se tenía conocimiento y que habría que relacionar con toda la sede episcopal que está en la plaza de La Almoina y su entorno. No se sabía que había edificios de esa cronología que llegaban tan al sur”, añade Pascual.

En la época visigoda (siglos V y VI) surge en la ciudad la gran área Episcopal y fuera proliferan talleres artesanales y zonas de industria. Y prueba de ello es el contrapeso de una prensa, de vino o aceite, que los arqueólogos creen que se ha conservado tan bien porque estaba enterrada bajo una plaza donde no se hicieron cimentaciones. Todas esas piezas se han recuperado y están en el almacén del SIAM para analizarlas. En unos meses se hará un estudio más exhaustivo de lo hallado y en dos años la memoria definitiva.

También han aparecido monedas de diferentes épocas, que se están limpiando y restaurando. Han inventariado unas 70 pero un puñado de ellas, unas 19, estaban todas juntas en un pavimento de una calle de época islámica y los arqueólogos piensan que pueda ser un tesorito que alguien de aquella época escondió o perdió. Son monedas de la época de Jaume I, del siglo XIII, con acuñaciones de las casas de moneda de Barcelona y la de Valencia.

De la época islámica han aparecido bastantes restos, entre ellos, una casa bien conservada, descubierta al este de la plaza, junto a la calle del Mar, del siglo XI, y pintada a la almagra, de rojo.

Los concejales del Ayuntamiento de Valencia Glòria Tello y Giuseppe Grezzi observan el contrapeso de una prensa de vino o aceite recuperada en una excavación de la plaza de la Reina. Sería de época visigoda. Foto: Ana Escobar
Los concejales del Ayuntamiento de Valencia Glòria Tello y Giuseppe Grezzi observan el contrapeso de una prensa de vino o aceite recuperada en una excavación de la plaza de la Reina. Sería de época visigoda. Foto: Ana Escobar

Estos hallazgos y el mal estado del aparcamiento han retrasado la obra, explica el concejal. El final de los trabajos previstos a finales de abril se atrasará hasta julio, y el presupuesto inicial se ha ampliado en 1,6 millones de euros, lo que le ha valido al Ayuntamiento críticas de la oposición. La Dirección General de Patrimonio de la Generalitat valenciana y el Ayuntamiento debatieron qué hacer con las construcciones halladas en el entorno de la plaza y finalmente decidieron cubrirlas. “Queremos estudiarlo y ver si es interesante excavar y luego qué hacer con ello. Hay que estudiarlo con tranquilidad, ahora no podíamos hacerlo. Entonces, decidimos acabar la plaza y en un futuro valoraremos qué hacer.”, concluye Grezzi.

Sobre la firma

Cristina Vázquez
Periodista del diario EL PAÍS en la Comunitat Valenciana. Se ha ocupado a lo largo de su carrera profesional de la cobertura de información económica, política y local y el grueso de su trayectoria está ligada a EL PAÍS. Antes trabajó en la Agencia Efe y ha colaborado con otros medios de comunicación como RNE o la televisión valenciana À Punt.

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