MEDIO AMBIENTE

La primera barca eléctrica y pública para surcar la Albufera sin contaminar y en silencio

El alcalde de Valencia, Joan Ribó, presenta el prototipo y asegura que el parque natural no padece los graves problemas medioambientales del mar Menor

El vicealcalde de Valencia, Sergi Campillo, y el alcalde de Valencia, Joan Ribo (segundo y tercero por la izquierda) en el paseo en la barca eléctrica E-Tramuntana por la Albufera de este martes.
El vicealcalde de Valencia, Sergi Campillo, y el alcalde de Valencia, Joan Ribo (segundo y tercero por la izquierda) en el paseo en la barca eléctrica E-Tramuntana por la Albufera de este martes.Mònica Torres

La primera diferencia que se percibe entre la embarcación propulsada por motor eléctrico y la convencional de gasoil es el silencio. En la primera solo se escucha la proa cuando avanza por la Albufera; en la segunda, el ruido del motor de combustión. Pero la diferencia más importante es que la barca con batería eléctrica, como la llamada E-Tramuntana que se ha presentado este martes, no contamina ni el agua ni la atmósfera. Es la primera embarcación de este tipo que se integra en la flota del Ayuntamiento de Valencia destinada a la vigilancia y gestión del lago, uno de los parques naturales más apreciados de la Comunidad Valenciana.

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Se trata de un prototipo alimentado de momento por baterías de plomo (10 veces más baratas que las litio, mucho más duraderas pero de mayor riesgo en contacto con el agua), con autonomía para navegar unas dos horas y media con cinco personas a bordo, ha indicado el director general de Conservación de la Albufera, Joan Miquel Benavent. Se carga con un enchufe convencional a la red eléctrica y representa un paso más en la futura navegación ecológica que se pretende conseguir en beneficio del lago. “Si queremos mantener la tradición de la pesca o los paseos por la Albufera, tenemos que innovar y empezar a trabajar en una flota de barcas eléctricas, que sean sostenibles y que ayuden a preservar los valores medioambientales del parque natural”, ha señalado Joan Ribó, alcalde de Valencia, cuyo Ayuntamiento es el propietario del lago.

Hay registradas 1.030 embarcaciones de todo tipo en la Albufera y solo unas cinco se mueven con motores eléctricos en estos momentos. La flota municipal cuenta con cuatro barcas motorizadas y un barquito a pértiga. Según los investigadores de la Universitat Politècnica de València, la transición hacia barcas electrificadas supondría un descenso de casi dos toneladas de CO2 en la atmósfera al año por embarcación, y además desaparecerían los derrames de residuos de las barcas a las aguas, ha indicado Ribó. El proyecto está en marca y en estudio, ha agregado. La barca eléctrica “contribuirá a la descarbonización de este espacio natural”, ha concluido el alcalde, tras desembarcar en el Pujol Nou, en El Saler.

A la izquierda, Joan Miquel Benavent, habla con Joan Ribó y Sergi Campillo.
A la izquierda, Joan Miquel Benavent, habla con Joan Ribó y Sergi Campillo.Mònica Torres

En el paseo en la barca E-Tramuntana, Ribó ha estado acompañado por el vicealcalde y concejal de Ecología Urbana, Sergi Campillo, entre otros. Ambos han incidido en que la situación del lago está mejorando en los últimos años, como demuestra el que el agua haya ganado algo de transparencia y contrariamente a lo denunciado por el grupo popular del PP. Han subrayado que sus condiciones no se pueden comparar actualmente con las que han provocado el reciente desastre ecológico del mar Menor. La falta de oxígeno, en un mar ahogado por los nutrientes procedentes sobre todo de la agricultura intensiva, ha matado este verano a decenas de toneladas de peces en la laguna murciana.

Ribó ha señalado que la primera diferencia es que la Albufera fue declarado parque natural a mediados de los ochenta, gracias a la acción cívica de los años setenta contra la urbanización de El Saler, y no tiene la misma presión de la agricultura intensiva que el mar Menor. El principal problema del humedal valenciano, que también ha sufrido episodios de mortandad de peces por falta de oxígeno pero en menor cuantía, es la necesidad de recibir más aportes de agua procedente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, según ha señalado Campillo. La disminución del nivel de agua del lago, investigado hace dos años, fue puntual y ya se ha corregido, ha sostenido.

Otro de los graves problemas del lago valenciano de agua dulce es el colapso del colector Oeste por fuertes lluvias, lo que provoca el vertido de aguas fecales. En este sentido, el vicealcalde ha destacado que la consejera de Agricultura y Medio Ambiente, Mireia Mollà, también de Compromís, “ha logrado” que el Gobierno asuma la inversión cercana de 115 millones de euros del Pla Especial de l’Albufera de València al incluirlo en el plan de cuenca de la Confederación Hidrográfica del Xúquer entre los años 2021 y 2027. Se creará una nueva depuradora en Alcàsser y se ampliará y mejorará el colector, entre otras medidas encaminadas a evitar la entrada de aguas negras y que la su depuración permita donar parte al riego de arrozales y cultivos de los alrededores.

Por su parte, Benavent también ha recordado que el mar Menor está “hipersalinizado” y estratificado lo que agrava los problemas de falta de oxígeno causados por la proliferación de algas que provoca la llegada de nutrientes de la actividad agrícola del Campo de Cartagena y la entrada de agua continua del acuífero que existe en la zona. Lo nutrientes es también un problema

Sobre la firma

Ferran Bono

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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