Vuelven los abrazos a las residencias de mayores valencianas

La Consejería de Políticas Inclusivas permite de nuevo el contacto sin distancia de seguridad en los centros de ancianos ubicados en los municipios con riesgo bajo de coronavirus

Amelia, una residente de 83 años con Alzhéimer, recibe las muestras de cariño de su hija en la Residencia de Mayores de la Canyada en Paterna (Valencia).
Amelia, una residente de 83 años con Alzhéimer, recibe las muestras de cariño de su hija en la Residencia de Mayores de la Canyada en Paterna (Valencia).Mònica Torres

“¡Mira quién viene, Amelia!”, le dice animosa la auxiliar sanitaria que empuja la silla de ruedas de esta anciana, de 83 años, que vive en la Residencia de mayores de La Canyada en Paterna (Valencia). La saca a la calle porque su hija, su nieta y su bisnieto han venido a verla y darle un abrazo después de que la Generalitat valenciana permita desde este viernes el contacto físico en estos centros tras de 18 meses de restricciones. Durante ese tiempo había que guardar distancia y no se podían tocar. “Mamá, mamá”, intenta llamar su atención su hija Amelia a sabiendas de que no la reconocerá porque padece Alzhéimer pero le da igual, se agacha, le coge la mano y la abraza. “Tenía muchas ganas”, exclama emocionada.

A unos metros contempla el abrazo, con su hijo pequeño en brazos, Mirella, la nieta de Amelia. “Lo hemos pasado mal. Primero sin poder verla, luego solo una persona, con cita previa y sin tocarla, pero poco a poco las cosas van mejorando”. La joven ha llevado a su pequeño para que la bisabuela lo coja en brazos. “Sé que nota nuestro abrazo por la mirada aunque no sepa quienes somos”, afirma. Las tres y el niño se dirigen al jardín para estar un rato tranquilas la media hora que dura la visita.

Antes de acceder a esta residencia, gestionada por la empresa Gesmed, los familiares han tenido que pedir cita con antelación, apuntarse en el registro, tomarse la temperatura, demostrar que tienen la pauta completa de vacunación y llevar la mascarilla. “Es el protocolo y además permite la trazabilidad por si se detecta algún positivo”, explican los visitantes.

Vicente José García también ha abrazado como si no hubiera un mañana a su padre, otro gran dependiente residente de la Canyada. Están muy unidos. “Antes de la pandemia venía todos los días y conozco a todos los residentes. Son como de mi familia”, apunta. Ahora tiene que pedir hora con 48 horas de antelación y no excederse con las citas porque hay turnos y todos los familiares tienen que disponer de hueco. “Les encanta que venga gente a verlos”, apunta el joven.

Dos mesas más allá, Juan Ponce y Rosario Silla, un matrimonio que lleva apenas tres meses en el centro, están también en el jardín con la visita de sus dos hijas. “La pandemia la pasaron en casa conmigo”, explica una de ellas, así que no es lo mismo que otros mayores. Pero, a pesar de ello, no han escatimado en abrazos cuando se han visto.

Cristina Torres, coordinadora de auxiliares de la residencia reconoce que han sido meses muy duros. “De repente se anularon todas las visitas [cuando la pandemia] y tardaron bastantes meses en poderse ver de nuevo. Hacíamos videollamadas y de verlos nos emocionábamos todos. Cuando se reanudaron las visitas tuvimos que poner dos mesas por medio como distancia de seguridad y daba una penica…”, recuerda.

El presidente de la Asociación Empresarial de Residencias y Servicios de Atención a la Dependencia de la Comunidad Valenciana (Aerte), José María Toro, llevaba meses solicitando a la Generalitat valenciana que se flexibilizase la normativa que regula la situación en los centros y servicios de atención a la dependencia y este viernes el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana publicaba una resolución que permite el contacto físico en las visitas a los centros siempre que el municipio donde se ubica la residencia esté en nivel 0 o 1 de alerta por la covid-19, es decir, en riesgo bajo. “Es una gran noticia”, ha declarado después de meses de reivindicación.

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Las propuestas que realizó Aerte eran recuperar la posibilidad del contacto físico en un entorno seguro entre familiares y personas usuarias para mejorar la calidad de la vida de las personas que residen en los centros. Galicia fue la primera comunidad que permitió de nuevo el contacto físico en las residencias el pasado mes de mayo.

La reducción de los contagios en la Comunidad Valenciana es la que ha permitido a la consejería que dirige Mónica Oltra levantar la restricción a los familiares y avanzar en la normalización del funcionamiento de las residencias. La Comunidad Valenciana registró el jueves 345 contagios por coronavirus, 16 menos que el día anterior, y la incidencia acumulada a 14 días continúa en descenso y se sitúa en 62,72 casos por cada 100.000 habitantes.

“Hoy es un buen día”, ha recalcado la vicepresidenta y consejera responsable de las residencias Mónica Oltra. “Es un cambio normativo muy esperado por usuarios y familias tras muchos meses de aislamiento y las consecuencias que ha supuesto en lo emocional, psicológico y estado anímico”, ha reconocido.

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