Barcelona homenajea a Carmen de Mairena
El Ayuntamiento coloca una placa en el edificio del Raval donde la artista vivió durante 40 años


La inclasificable Carmen de Mairena murió el 22 de marzo de 2020, en plena pandemia. Tenía 86 años. Las restricciones por culpa de aquella primera ola de covid provocaron que al velatorio de la popular tonadillera solo pudieran acudir sus sobrinos, una hermana y el joven cupletista Adrián Amaya (nombre artístico de Adrià García Pau). El cuerpo de Mairena fue incinerado, solo pudo ser velado por media docena de personas durante 30 minutos. Estaba prohibido celebrar funerales. Las restricciones sanitarias impidieron que la poca farándula barcelonesa y los vecinos de medio Raval -o mejor, medio barrio Chino- pudieran despedirse de uno de sus iconos. Seis años más tarde, este domingo, el Ayuntamiento de Barcelona colocará una placa recordando a la popular Mairena. Se rinde, así, memoria a una de las artistas trans que abrió camino al resto del colectivo en España y que se convirtió, a menudo en contra de su voluntad, en un muñeco roto fruto de las burlas y de caricaturizaciones injustas.
La placa homenaje es fruto de la persistencia de Adrián Amaya: “Las restricciones del covid provocaron que solo pudiéramos estar seis personas en el velatorio. Me quedé traumado. Carmen era una artista y no merecía una despedida tan austera”. La rabia de aquellas despedidas desiertas (y eso que Mairena no murió de covid) provocó que Amaya comenzara a recoger firmas: tiene más de 25.000, para que el Ayuntamiento rebautizara con el nombre de Carmen de Mairena a una calle del Raval. “Entonces me dijeron que tenía que pasar cinco años desde la muerte de alguien hasta poder nombrar una calle. Me desanimé pero esperé hasta el 2025 y me puse en contacto con el nomenclátor. De forma paralela el comisionado de políticas LGTBI, Javier Rodríguez, me advirtió que cambiar el nombre de una calle en el Raval es complicado y, además, hay muchos nombres que han sido aprobados y están en la lista de espera”, recuerda el cupletista. El propio Rodríguez fue el que propuso la idea de colocar la placa en homenaje a la artista. “Se lo comenté a entidades LGTBI, a asociaciones del Raval… podíamos esperar al día de su cumpleaños en octubre pero creo que era demasiado. Hemos hecho coincidir su homenaje con el día que falleció: el 22 de marzo”, argumenta.
¿Dónde se colocará la placa?
Carmen no siempre fue famosa, al menos, con el mismo aspecto que lucía en escenarios y platós. En la década de los setenta, era un cupletista de poco éxito con el nombre artístico Miguel de Mairena (en realidad se llamaba Miguel Brau). Gracias a las inyecciones clandestinas de silicona comenzó un viaje -sin billete de vuelta- convirtiéndose en la popular Carmen de Mairena. Un trayecto complicado que la llevó a prisión franquista y a ejercer la prostitución en un Raval (entonces barrio Chino) que siempre ha bebido de la desigualdad y la miseria. Vivió durante cerca de 40 años en el segundo piso del número 6 de la calle Sant Ramon. De hecho, no solo vivió, sino que allí regentó un meublé en el que fue detenida en dos ocasiones acusada de trata de mujeres. Quedó absuelta y siempre acreditó que solo se dedicaba a alquilar habitaciones a prostitutas y clientes. Será, precisamente, en la fachada de este edificio donde colocarán una placa en homenaje a la superviviente de la vida. El mensaje de la placa se está acabando de perfilar, pero que fuentes de Consistorio apuntan a que se la admire por “artista, luchadora por los derechos de las personas trans y personaje de la cultura popular barcelonesa”. La descubierta de la placa será el domingo a las 11.30 y, después, Amaya junto con otros artistas del Cangrejo (donde también trabajaba Mairena) realizarán varias actuaciones musicales. “Será un acto de justicia y reconocimiento público e institucional. La mayoría de gente solo conoce a Carmen por la televisión, las risas y las rimas vulgares. No saben la vida tan dura que llevaba detrás. Mairena es una leyenda que ha abierto camino a muchas personas”, concluye Amaya.
En 2010 echaron a Carmen de ese piso de la calle Sant Ramon. Los servicios sociales acabaron reubicándola en otro inmueble de la calle de l’Est. Los medios dejaron de llamarla, las actuaciones cayeron y muchos de los que la rodeaban desaparecieron. Fue entonces cuando comenzó el gran declive de la artista. Murió el 22 de marzo de 2020 en el Hospital de la Esperança. Este domingo, la ciudad de Barcelona le rendirá el homenaje que siempre mereció.
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