Las peticiones para recibir la eutanasia aumentan un 63% en un año en Cataluña
El perfil de los solicitantes son personas de entre 73 y 75 años que sufren enfermedades oncológicas o neurodegenerativas

La muerte digna se consolida en Cataluña. Las solicitudes para recibir la eutanasia en la comunidad aumentaron un 63% entre 2023 y 2024, un crecimiento significativo que el Departamento de Salud de la Generalitat explica por el mayor conocimiento de la población respecto a los derechos que establece la ley. Según datos de la consejería, 358 personas solicitaron en 2024 la eutanasia, por los 219 de 2023.
El escenario confirma la consolidación de la ayuda para morir dignamente en Cataluña desde su entrada en vigor en España, en 2021. “La muerte forma parte de la vida y mejorar la atención del final de vida es un reto para todos”, ha señalado Albert Planas, vocal de la Comisión de Garantías y Evaluación de Cataluña en la presentación del informe anual sobre la cuestión en la sede del Departamento. De estas peticiones (el 53% fueron mujeres) se aprobaron 189 y 74 solicitantes (un tercio) fallecieron antes de recibir la ayuda.
El perfil de los demandantes son personas de entre 73 y 75 años, mayoritariamente con enfermedades oncológicas y neurodegenerativas. Entre estas últimas destacan principalmente, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), Parkinson y esclerosis múltiple, enfermedades actualmente sin remedio definitivo y que limitan gravemente la autonomía. La ley remarca que la solicitud puede hacerse en aquellos casos de sufrir una “enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante”. Precisamente el umbral que habilita formar parte de los solicitantes es una línea que requiere una revisión permanente, según la presidenta de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (ADMD), Cristina Vallès. “¿Donde establecemos cuándo se tiene más o menos autonomía?, ha defendido.
Con la intención de garantizar una muerte digna, el Departamento recomienda que la ciudadanía concrete su Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), una especie de testamento vital dirigido al médico en el que se expresan las instrucciones a tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que las circunstancias no le permitan expresar personalmente su voluntad. “La gente no pide la eutanasia, la gente pide no sufrir ni alargar la vida inútilmente”, concreta Vallès. El número de DVA registrados han aumentado también en los últimos años, y la presidenta de la asociación entiende que la muerte está cada vez más normalizada. “Si se habla del DVA, se habla de la muerte; y se se habla de la muerte se habla de la eutanasia”, subraya.
Los responsables sanitarios consideran que los pacientes deben conocer sus derechos a la hora de elegir cómo construir los últimos años de vida. “Ya ha pasado a la historia la idea de que el médico decide sobre la salud de las personas. Los sanitarios sabemos un poco más, pero solo eso. Tenemos que aconsejar e informar sobre las posibilidades de tratamiento, pero también de la posible muerte. La ley es una ocasión de mejora para mejorar el final de vida”, insiste Planas.
En total, el Departamento denegó 25 peticiones (un 7% del total), que Planas justificó por tratares de casos con “autonomía” o con posibilidades de mejora. “Estas personas pueden presentar un recurso o volver a pedir la prestación”, concreta el presidente del Consejo de Garantías. El informe destaca que Cataluña es líder en la prestación de la eutanasia en el Estado, donde las solicitudes crecieron un 15% en 2023. “Estamos a años luz de otras Comunidades. El sistema catalán tiene una sensibilidad y una manera de pensar en relación al final de vida; y se ha hecho difusión entre la sociedad y los profesionales”, ha incidido Clara Pareja, directora general de Ordenación y regulación sanitaria del Departamento de Salud.
Actualmente las prestaciones se realizan mayoritariamente en el domicilio y en el centro hospitalario. A pesar de que inicialmente se realizaban más prestaciones a domicilio, actualmente se observa un mayor equilibrio entre el ámbito hospitalario y el domiciliario. La solicitud, mayoritariamente, sigue procedente de la atención primaria, mientras que en el ámbito residencial la participación es prácticamente inexistente, aunque los médicos de familia a menudo se desplazan a ella para realizar la prestación. La mortalidad por eutenasia significa un 0,21% del total, una cifra muy inferior, por ejemplo, a la que presentó en Países Bajos el año pasado (5,8%).
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