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Una compañía de Lleida ofrece cursos de 700 euros para luchar en la guerra de Ucrania

La asociación explica que ejerce de filtro con el Ministerio de Defensa del país y facilita el destino directo en una unidad de la Legión Internacional

Soldados ucranios participan en unas maniobras militares, en una imagen de archivo.
Soldados ucranios participan en unas maniobras militares, en una imagen de archivo.DIMITAR DILKOFF (AFP)

Una compañía de Lleida ofrece un curso por 700 euros para personas que quieran combatir en la guerra de Ucrania. Son cinco días de formación para que los voluntarios sepan a qué se enfrentarán en el terreno. “Aunque las personas que se apunten ya sean profesionales, sirve para saber las tácticas o cómo se usan los drones”, pone como ejemplo un formador de G. O. A. Tactical, la asociación de instructores que imparte el taller y que ha combatido en Ucrania. La empresa explica que ejerce de filtro con el Ministerio de Defensa de Ucrania, y facilita la ruta y los contactos para que la persona sea destinada directamente a una unidad de la Legión Internacional, según explican desde G. O. A. Tactical. El Ministerio de Exteriores español recuerda que no recomienda viajar al país bajo ninguna circunstancia.

El Ministerio de Defensa ucranio abrió en marzo de 2022, pocas semanas después de dar inicio la invasión, un programa para reclutar a cerca de 20.000 voluntarios extranjeros para incorporarse a sus filas, sobre todo, en la Legión Internacional. El número actual de militares extranjeros en Ucrania es secreto. La asociación G. O. A. Tactical busca personas con dos años de experiencia en el sector, ya sean militares, policías o del ámbito privado. Una vez allí, indican que los voluntarios firman un contrato con el Ministerio de Defensa, que puede llegar a los 3.400 euros si se forma parte de las unidades de élite, 2.800 en primera línea, y mil euros menos aproximadamente si se está en la retaguardia, en gestiones administrativas. Cualquiera de las dos partes puede rescindir el acuerdo en cualquier momento.

“En Ucrania hay un problema cuando se abrió la caja de pandora de los mercenarios. Llega mucha gente sin experiencia y sin formación. En menos de una semana, muchos de los que acaban de llegar rescinden el contrato”, explica uno de los formadores de G. O. A. Tactical que luchó en la guerra, y que pide anonimato por seguridad. “Nos valemos de nuestra experiencia en el país”, añade, para facilitar a las personas que quieran ir los conocimientos básicos sobre cómo está la situación en el terreno, garantizar al Gobierno ucranio que cumplen con unos requisitos mínimos y evitar las semanas de gestión que supone viajar por cuenta propia. El responsable de la compañía, con sede en el pequeño municipio de Alpicat (6.300 habitantes), Francisco Galván, detalla que son los únicos que ofrecen en España ese tipo de formación. Asegura que en la actualidad cuentan con cuatro personas combatiendo en Ucrania sobre el terreno.

Fuentes policiales confirman que G. O. A. Tactictal hace años que organiza cursos, tal y como se puede comprobar también en sus redes sociales, que gozan de prestigio entre policías y militares. La empresa no consta en el Registro Mercantil porque, según explica Galván, es una asociación de instructores. El responsable de la asociación asegura que en la actualidad cuentan con 200 formadores “repartidos por el mundo”, y 25 combatientes “en Sudamérica, Nigeria, Líbano o Irak”, entre los que se encuentran las cuatro de Ucrania. En apenas 24 horas, desde que Galván hizo un llamamiento en el diario Segre, indica que ha recibido ya una treintena de solicitudes. Fuentes del Ministerio de Exteriores recuerdan que no hay ninguna garantía de poder ayudar a las personas que viajan a la guerra, ni siquiera de saber su paradero.

Ucrania necesita soldados desesperadamente. Las Fuerzas Armadas las componen cerca de 500.000 militares, aunque el número se acercaría a los 700.000 si se tienen en cuenta otros cuerpos de seguridad del Estado que también están combatiendo contra el invasor. Pero Ucrania no lleva a cabo reclutamientos masivos obligatorios y cada vez tiene más bajas que cubrir: según datos de los servicios de inteligencia militares de Estados Unidos, el ejército defensor ha tenido cerca de 190.000 bajas en el año y medio de guerra (entre heridos y fallecidos).

No es infrecuente encontrarse con grupos de combatientes internacionales en el bando ucranio, sobre todo de antiguos países de la Unión Soviética, pero también veteranos del ejército estadounidense, brasileños, colombianos o peruanos. Muchos de los combatientes latinoamericanos tienen el perfil clásico del mercenario porque su única motivación es la económica. Estos grupos suelen viajar de forma organizada, por un agente de su país y con un contrato con una unidad concreta, sea con la Legión Internacional, con fuerzas especiales o con batallones de origen paramilitar, fundados en la guerra de Donbás de 2014 y hoy incorporados en la estructura de las Fuerzas Armadas ucranias.

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Pocos extranjeros llegan a servir en el Ejército regular ucranio, según explicó el pasado mayo a EL PAÍS la sargento estadounidense Sarah Ashton-Cirillo, porque el nivel de compromiso y fidelidad tiene que ser muy elevado. También hay militares profesionales que buscan en Ucrania aumentar su currículum con una experiencia de combate que les permitirá en el futuro tener más posibilidades de trabajar en mejores condiciones laborales con empresas de seguridad privadas.

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