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Unas 30 familias refugiadas se instalan en micropueblos de Cataluña para repoblarlos

Los nuevos vecinos proceden mayoritariamente de Ucrania, Siria, Venezuela, Afganistán y Ecuador; y el proyecto prevé desarrollarse en municipios de hasta mil habitantes

Un micropueblo en el Pirineo catalán. Tor tenía 19 habitantes en 2019.
Un micropueblo en el Pirineo catalán. Tor tenía 19 habitantes en 2019.

Una treintena de familias refugiadas e inmigrantes con papeles se ha instalado en pueblos de menos de 500 habitantes catalanes atraídas por la oferta de empleo y vivienda promovida por la Asociación de Micropueblos de Cataluña y la Generalitat para luchar contra la despoblación.

La propuesta forma parte del programa “Oportunitat 500″, que empezó como prueba piloto el pasado mes de septiembre y que está previsto que acabe en octubre próximo, ha dicho a Efe el presidente de la Asociación de Micropueblos y el alcalde de Torrebesses (Lleida), Mario Urrea. Para llevarlo a cabo, el programa cuenta con el apoyo del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC), el Departamento de Igualdad y Feminismos y la Asociación de Iniciativas Rurales de Cataluña.

El SOC destina al proyecto más de 865.000 euros y paga 19.434 euros brutos anuales por cada trabajador. Los ayuntamientos facilitan la vivienda y el resto de entidades hacen un acompañamiento a las familias para ayudar a su integración en el pueblo. “La idea es que se acaben adaptando y vivan con nosotros para ayudar a la repoblación”, reconoce Mario Urrea.

Con el fin de contribuir a la acomodación de las familias en las pequeñas localidades, también cinco técnicos financiados por el SOC se encargan de acompañar y de orientar a los beneficiarios del programa. Las familias que se han instalado mayoritariamente proceden de Ucrania, Siria, Venezuela, Afganistán y Ecuador y en total suman unas 90 personas, la mitad de ellas adultos y la otra niños y niñas.

Participan en el programa un total de 25 pueblos: Almatret, Llardecans, Torrebesses, Torre-serona, Aspa, Baix Pallars, Farrera , Tírvia, Talarn, Conca de Dalt, Bellaguarda, la Sentiu de Sió y Ciutadilla (Lleida), Senan, Vilanova de Prades, les Piles, Blancafort, els Garidells, la Torre de Fontaubella, Ulldemolins y Freginals (Tarragona), Ordis (Girona) y Veciana, Pujalt y Vilada (Barcelona).

El presidente de Micropueblos se ha mostrado satisfecho con el resultado que está teniendo la iniciativa y ha destacado que la estancia en el pueblo de las familias “es muy enriquecedora”. Cuando finalice la prueba piloto, explica Urrea, la intención es extender el programa a municipios de menos de 1.000 habitantes para encontrar con más facilidad vivienda disponible. Una de las razones de extender el programa a localidades más grandes son sus “mayores posibilidades”.

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En este sentido, Planoles, una pequeña localidad del Pirineo de Girona donde apenas hay censados 300 habitantes, tuvo que renunciar a participar en el proyecto debido a la escasez de vivienda para una familia con tres hijos, de los que dos habrían ido a la escuela del pueblo y el marido habría empezado a trabajar en la brigada municipal.

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