F.C. Barcelona
Crónica
Texto informativo con interpretación

Gardel y el Barça, un idilio cien años escondido

Carlos Gardel ha sido el mejor embajador que ha tenido nunca el FC. Barcelona

Carlos Gardel con Josep Samitier, en 1928.
Carlos Gardel con Josep Samitier, en 1928.

Durante la última semana de agosto de 2020 Lionel Messi envió un burofax a la directiva del F.C. Barcelona solicitando su salida del club. Así empezó el proceso de una traumática separación que se llevaría a cabo definitivamente, en otras extrañas circunstancias, un año más tarde. Los medios de comunicación, ante la que creían una de las noticias del año, empezaron a hacerse eco de la marcha del crack argentino con la grandilocuencia que su figura merecía, mientras que yo, tumbado y derrotado en el sofá, no daba crédito a lo que estaba presenciando. Mi pulso temblaba más de lo normal al hacer zapping con el mando a distancia, en un ejercicio de masoquismo puro, buscando consuelo a medida, pero solo encontraba la melancolía estéril del recuerdo de tantos años de felicidad, que a partir de ahora solo iba a ser como el de la novia que te abandona.

De repente, en un canal suena la versión instrumental de la canción Por una cabeza de Carlos Gardel, con imágenes de la carrera del rosarino; ¡voilà! Las incipientes lágrimas en mis ojos demuestran que he encontrado mi llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías a modo de analgésico, porque dicen que el tango es un pensamiento triste que se baila y esta mezcla de goles del 10 con esos acordes, refleja a la perfección el estado anímico del barcelonismo en esos instantes.

Esta asociación que puede parecer únicamente de origen lunfardo por la nacionalidad de sus protagonistas es extensible a la escuela holandesa y a otro episodio, esta vez glorioso de la historia del club. En 1994 el Dream Team de Johan Cruyff le endosó un 5-0 al Real Madrid en el Camp Nou. El entrenador holandés se refirió en rueda de prensa al 0-5 de 1974 en el Santiago Bernabéu, también con él de protagonista, pero con el 9 a la espalda, lanzando el deseo profético de que ojalá no pasase tanto tiempo en repetirse el resultado. Con estas declaraciones, en el desaparecido programa El día después de Canal+, enlazaron imágenes de ambos partidos con el tango Volver de nuestro protagonista, porque veinte años no son nada…

Y como siempre, El Flaco se salió con la suya. El 29 de noviembre de 2010, día del aniversario del club, un nuevo 5-0 se llevó a cabo, con Pep Guardiola en el banquillo y Lionel Messi destapando el tarro de las esencias que previamente su compatriota de adopción había dejado sembradas casi un siglo atrás. En ese partido El zorzal criollo dejó de estar errante en la sombra, festejando con el alma aferrada a través del tiempo cada gol azulgrana. Como cuando recorría el mítico Paral·lel junto a las estrellas culés de la segunda década del siglo XX, en aquellas noches memorables de cabarets, teatros y music-hall, donde la ciudad condal estaba considerada la capital europea del tango. O cuando, según la rumorología popular, puso en los vestuarios una de las vendas en la cabeza del portero húngaro Ferenc Plattkó, herido por los delanteros de la Real Sociedad en la Final de Copa de 1928, que inmortalizara Rafael Alberti en su oda al portero barcelonista.

El propio poeta gaditano afirmaba que al terminar el tercero de los encuentros que dirimieron el título, ya en el hotel, Gardel acompañó a la comitiva vencedora en la celebración, entonando Els Segdors y algunas canciones propias. Una fantasía que se llevó a cabo gracias a que el artista se desplazó desde París hasta Santander con su chófer catalán, Antonio Sumaje, apodado El aviador por su habilidad en el manejo automovilístico, en una época donde las redes de transporte no eran las de ahora. Cosas del amor a unos colores…

Meses más tarde, Carlitos hizo las veces de cicerone a su equipo del alma en la primera gira transatlántica de la historia del club por el Río de la Plata, debutando el 4 de agosto de 1928 en el Estadio de Barracas en Buenos Aires frente a un combinado argentino. Una gira que se extendió por Uruguay (uno de los dos países que se barajan, junto a Francia como el lugar de nacimiento real del artista) y que no terminó precisamente de la mejor manera para el equipo catalán. De vuelta en Barcelona y tras una mala racha de resultados donde arreciaron las críticas de la opinión pública, una vez más, ahí estaba Gardel al rescate, cambiando la letra de una de las estrofas del tango Patadura donde mencionaba a los astros porteños Tarasca, Orsi, Seoane, Ochoíta y Monti; para en cambio, resaltar las habilidades de Samitier, Piera, Plattkò, Sastre o Zamora en el rectángulo de juego y así subir la moral de los jugadores azulgrana. La relación de amistad con L’home llagosta fue tal, que llegó incluso a dedicarle su propia composición con el tango Sami, un privilegio que no está al alcance de cualquiera, vista la trascendencia de la obra del genial intérprete.

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Quién sabe si momentos antes del fatal despegue de aquel maldito avión en Medellín, pasaron por su mente pensamientos comunes de cualquier aficionado sobre qué haría su equipo en el siguiente partido. Esa muerte dejó a todos los amantes de la música y el fútbol con la frente marchita, pero el trágico suceso dio paso al mito, al que se le habría quedado febril la mirada ante las proezas de dos genios que también cruzaron el charco: Maradona y Messi, en la ciudad que siempre llevó en el alma… Carlos Gardel, el mejor embajador que haya tenido nunca el F.C. Barcelona.

Un idilio cien años escondido.

Vicente Cornejo es escritor, actor y director teatral.

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