Un cúmulo de fallos permite que un presunto depredador sexual de Figueres quede en libertad

Cuatro menores de 12 y 13 años han denunciado al hombre y los Mossos sospechan que las víctimas pueden ascender a una decena

Acoso a una menor a través de las redes sociales, en una imagen de archivo recreada.
Acoso a una menor a través de las redes sociales, en una imagen de archivo recreada.Luis Sevillano

Ángel V.R., un vecino de Figueres (Girona) de 24 años, ha sido detenido tres veces por los Mossos d’Esquadra este año por, presuntamente, haber agredido o abusado sexualmente de cuatro niñas de 12 y 13 años del municipio y alrededores. Ha entrado tres veces en prisión y ha salido a los pocos días, y esto ha generado alarma social en el municipio. Un cúmulo de fallos del sistema, policial y judicial, han permitido que, en este momento, no haya pruebas para mantenerle encerrado.

La última vez que quedó libre fue el pasado día 8, cuando los magistrados de la Audiencia de Girona le vieron únicamente por el último de los cuatro casos de los que está acusado. Destacaron en su auto que para mantenerle encerrado no podían basarse en “meras sospechas” sino que necesitaban “diligencias de investigación y judiciales con una carga incriminatoria relevante”, de la que carecían. El tribunal hizo hincapié en que la menor “no declaró” en sede judicial, ni presentó un informe médico, ni fue vista por un forense, como establece el protocolo. Todo ello provocó que carecieran de indicios para atribuir al investigado un delito de abuso sexual. “Cuando se hayan practicado las diligencias que echamos de menos, lo que ahora nos parecen indicios endebles alcanzarán mayor entidad y podría variar la situación del investigado”, recriminó la sala en su resolución.

La investigación policial apunta a que se trata de un depredador sexual que engaña a las menores, entabla una relación de confianza y luego las agrede o abusa de ellas sexualmente. Según relataron las víctimas, el acusado, de origen hondureño, se hacía pasar por menor. Las adolescentes contaron que siempre actuaba de la misma manera: se acercaba a ellas a través de las redes sociales o al salir de clase, se ganaba la confianza, principalmente mediante Instagram y un amigo común, y cuando coincidía con ellas, las agredía. Las cuatro menores sufrieron presuntamente los episodios de violencia sexual el 19 de julio de 2021 y el 15 de enero, el 5 de febrero y el 19 de julio de este año, todas en Figueres, menos una de ellas en Fortià, en su propio domicilio. Los investigadores sospechan que hay media docena más de víctimas.

El sospechoso ha entrado en la cárcel tras cada denuncia, y unas semanas después, tras presentar recurso su defensa, ha quedado en libertad. Según fuentes cercanas al caso, uno de los motivos por los que no se ha podido mantener en prisión es que, a pesar de que existen denuncias de cuatro menores, las causas se investigan por separado en tres juzgados de instrucción de Figueres, el 3, el 5 y el 8. Cuando se trata de varias víctimas de un mismo individuo, se acostumbra a unificar las causas para dar más fuerza al relato y que se pueda apreciar un riesgo de reincidencia. Sin embargo, en este caso, a pesar de que el auto de la última juez de instrucción que le encarceló sostuvo que existía este peligro de reincidencia, ni el juzgado ni la Fiscalía hicieron nada para agrupar las denuncias.

Además, la juez tampoco tomó declaración a la menor, ni pidió un informe de un forense que pudiera corroborar los hechos. Precisamente a esto se refiere el auto de la Audiencia que le deja en libertad. “Encontramos solo una declaración policial de la menor, no judicial, que relata una presunta relación sexual consentida con el investigado, sin que exista ni un informe médico que objetive de alguna manera dichas relaciones”. Habían pasado días de los hechos cuando se presentó la denuncia y quizás no se habrían podido objetivar lesiones, pero según fuentes cercanas al caso, un informe médico hubiera podido acreditar que la víctima había mantenido relaciones, y como una menor de 16 años legalmente no puede prestar consentimiento, habría indicios de un posible delito.

En esta línea, la sala entiende las “dificultades prácticas” que ha supuesto la modificación de la ley que implica que las víctimas menores de 14 años hagan una sola declaración judicial para que sirva como prueba preconstituida para no tener que declarar en el juicio y evitar su revictimización. No obstante, la Audiencia de Girona critica que no se hiciera teniendo en cuenta que es una prueba fundamental y que los equipos de apoyo psicosocial no son obligatorios. “Era necesario que la juez instructora hubiera explorado judicialmente a la menor antes de decidir sobre la situación personal del investigado”, indica. La menor sí ha explicado lo sucedido a la prensa.

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El único posible elemento que corrobora la denuncia de la adolescente es la grabación del portal del edificio del investigado, en la que se la ve entrar a las 13.56 horas y salir a las 14.18 horas. Sin embargo, apuntan los magistrados, “esa visita no ha sido negada por el investigado en su declaración judicial, en la que alegó que ella le había ido a dar un regalo y estuvo unos minutos allí sin tener ninguna relación”. Una versión que supone otra explicación plausible de las imágenes. Las menores declararon que él les hacía borrar los mensajes que intercambiaban; sin embargo, fuentes cercanas al caso también echan de menos que los Mossos analizaran el contenido del teléfono del investigado mediante informática forense.

A pesar de que la Audiencia de Girona consideró “insuficientes” los indicios para mantener al investigado en prisión, para evitar un posible peligro para la víctima adoptó la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros y de comunicarse con ella.

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