Las terapias para ‘curar’ la homosexualidad cobran protagonismo en el caso del obispo Novell

El Gobierno advierte que los tratamientos que habría difundido el obispo emérito de Solsona atentan contra los derechos LGTBI y pueden ser delictivos

Xavier Novell, obispo emérito de Solsona, en imagen de archivo.
Xavier Novell, obispo emérito de Solsona, en imagen de archivo.Marcel·lí Saenz

La trayectoria de Xavier Novell en la Iglesia Católica fue tan meteórica como controvertida. Su personalidad nunca ha dejado indiferente, no solo ahora, cuando ha sido objeto de atención pública al renunciar el pasado agosto al obispado de Solsona (Lleida) a partir de su supuesta relación sentimental con una psicóloga y escritora de novela erótica. Su acción y pensamiento ya habían sido noticia anteriormente. Fue el caso de unas reflexiones que escribió en 2017 y en las que apuntaba que la homosexualidad podía ser consecuencia de la ausencia de una figura paterna tradicional.

El Observatorio contra la Homofobia de Cataluña elevó por entonces una denuncia contra Novell ante la Generalitat por “posible incidencia homófoba”. Más de cuatro años después, Eugeni Rodríguez, presidente del Observatorio, explica que aquello no fue un hecho puntual. “Novell ha sido parte de una estrategia ultraconservadora”, dice Rodríguez: “Primero generan un discurso, crean una justificación particular de la homosexualidad, y luego ofrecen ‘curarla’”.

Nació Digital avanzó que el ahora obispo emérito de Solsona ha sido incluido en un informe que la Asociación Española contra las Terapias de Conversión (No es Terapia) ha hecho llegar al Ministerio de Igualdad. El presidente de No es Terapia, Saúl Castro, explica que cuentan con testimonios que demostrarían que Novell no solo promocionó estas actividades, también se sometió a ellas a partir de 2018. Novell guarda silencio desde su renuncia y no responde a las solicitudes de información de los medios de comunicación. Abandonó el palacio episcopal de Solsona y actualmente vive recluido en un apartamento en Manresa, municipio donde reside su amiga Silvia Caballol. Esta tampoco ha querido responder a las preguntas de EL PAÍS.

Novell puede acabar colgando los hábitos por amor —sigue siendo obispo emérito— pero la cuestión de la homosexualidad estuvo presente en su apostolado hasta el final. Su último escrito pastoral incidía en “la necesidad de las nuevas generaciones de tener una paternidad sana y bien ejercida”: “Con frecuencia, la gente herida que se acerca a la iglesia sufre las secuelas de una ausencia de la figura paterna”.

El Consejo de Ministros aprobó el pasado junio el anteproyecto de ley “para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI”. La norma, pendiente de ser aprobada en las Cortes, prevé prohibir las terapias de conversión, tipificándolas como una infracción administrativa muy grave, con multas de hasta 150.000 euros y otras sanciones de la administración a sus promotores. No es Terapia quiere que estas prácticas sean perseguidas penalmente, algo que es difícil de adoptar porque para ello habría que modificar el código penal, según indica Jesús Generelo, consejero técnico de la Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del Gobierno. Castro indica que, pese a ello, las terapias de conversión sí pueden incurrir en delitos como estafa, lesiones, publicidad fraudulenta, delitos de odio o intrusismo profesional.

Generelo precisa que estas prácticas se publicitan de tal manera que en ningún momento ofrecen pistas de su verdadero propósito, porque se esconden detrás de cursos y consultas psicológicas para adolescentes o para familias. “El problema fundamental en España no son los adultos, son las familias que llevan a sus hijos e hijas a estas sesiones”, dice Generelo, que considera que debe hacerse lo posible para evitar la vía punitiva, haciendo hincapié en una mejor educación. Ni No Es Terapia ni el equipo del Ministerio de Igualdad se han reunido con la Conferencia Episcopal Española para abordar el problema. “De hecho, ni siquiera sabemos si la Iglesia Católica lo considera un problema”, añade Generelo.

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Testimonios de víctimas

No Es Terapia fue fundada el pasado enero y desde entonces ha confirmado el testimonio de doce víctimas de terapias de conversión; de estas doce personas, cinco se pusieron en contacto después de que la renuncia de Novell volviera a poner el foco mediático en las redes católicas que consideran la homosexualidad una enfermedad que debe curarse. No Es Terapia acusa al obispo emérito de Solsona de “haber hecho de promotor, facilitador y captar víctimas” para Verdad y Libertad, una de las agrupaciones católicas más activas en el tratamiento de la homosexualidad. Castro explica que Verdad y Libertad informa de sus actividades a través de un grupo cerrado de Telegram en el que hay registradas un centenar de personas.

Pese a que algunas informaciones apuntan a que Novell implicó a jóvenes del obispado de Solsona en actividades de sanación sexual, tanto No es Delito como el Observatorio contra la Homofobia niegan haber registrado denuncias en Cataluña vinculadas a Novell. El único vínculo público entre el obispo emérito y una conocida referente de las prácticas de corrección de la homosexualidad fue la conferencia que impartió Lourdes Illán el pasado febrero para jóvenes de la diócesis de Solsona. La charla, por internet desde Valencia, donde ejerce esta sexóloga, versaba sobre abusos. No Es Terapia y el Observatorio contra la Homofobia señalan a Illán como una de las personas más activas en las terapias de conversión.

Illán escribió estas líneas en 2010, en dos artículos publicados por la revista católica Ciudad Nueva: “Se asume la idea de que el comportamiento homosexual es algo que se tiene que aceptar, sin intentar siquiera aclarar si en un determinado caso nos encontramos ante una tendencia real de este tipo. Ante la manifestación de una posible o cierta orientación homosexual, se debe animar a la persona a buscar ayuda profesional. Pero de un profesional que intente averiguar el origen y pueda realizar un proceso terapéutico para ir al encuentro de los problemas que motivan y mantienen esa situación.”

Dos de los jóvenes que participaron en el encuentro organizado por Illán y Novell no han querido responder a las preguntas de EL PAÍS. El obispo de Vic y administrador apostólico de la diócesis de Solsona, Romà Casanova, publicó una glosa el pasado septiembre en la que denunciaba “un circo mediático” que vierte “informaciones faltadas de respeto a la intimidad y a la historia de las personas, y que producen sufrimiento en los círculos más próximos”. “La llamada al respeto y a huir de especulaciones vanas es necesaria por el bien de todos”, apostilló Casanova. El obispado de Solsona no quiere comentar ni aclarar a este diario lo que consideran “informaciones faltadas de respeto”.


Sobre la firma

Cristian Segura

Escribe en EL PAÍS desde 2014. Licenciado en Periodismo y diplomado en Filosofía, ha ejercido su profesión desde 1998. Fue corresponsal del diario Avui en Berlín y posteriormente en Pekín. Es autor de tres libros de no ficción y de dos novelas. En 2011 recibió el premio Josep Pla de narrativa.

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