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La ópera vuelve al Romea con la chispa del genial Rossini

Un nuevo festival lírico muestra la energía de jóvenes voces adiestradas por el tenor Raúl Giménez y el director Assunto Nese

Una escena de 'L´occasione fa il ladro', en el Romea.
Una escena de 'L´occasione fa il ladro', en el Romea.A BOFILL

Vuelve con éxito la ópera al Teatro Romea con la inspiración y la alegría vital de Gioachino Rossini. El montaje de su deliciosa farsa L´occasione fa il ladro, dirigido musicalmente por Assunto Nese con inspiración y dominio del estilo, y con una puesta en escena de Anna Ponces llena de buenas ideas, es una inyección de energía que da nueva vida al foso que el histórico teatro del barrio del Raval mantenía cerrado desde hace muchos años. Es una de las gratas sorpresas del recién estrenado Barcelona Rossini Opera Festival, dirigido artísticamente por el gran tenor Raúl Giménez: su experiencia y sabiduría rossiniana guían e inspiran al entusiasta equipo de jóvenes cantantes que protagoniza la divertida ópera.

El estreno en 2005 de la ópera Juana, del compositor catalán Enric Palomar, con dirección escénica de Carlos Wagner, la más lejana adaptación del Candide, de Leonard Bernstein, en 1996, bajo la dirección musical y escénica de Xavier Albertí, o la hilarante versión de la opereta Orfeo en los infiernos, de Jacques Offenbach, en 2003, con puesta en escena de Joan Anton Rechi y Mingo Ràfols, el añorado Carles Canut y Boris Ruiz en el reparto, mostraron en su día las enormes posibilidades que ofrece el Romea para acoger espectáculos líricos.

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Ahora, con una orquesta en el foso, renace en su escenario el placer de la ópera con una producción de Ópera de Cambra de Barcelona -la estrenaron primero en su sede, el Teatre de Sarrià- de una estimulante burletta per musica en un acto de Rossini, estrenada en 1812 en el Teatro San Moisés de Venecia con el título de L´ocasione fa il ladro ossia Il cambio della valigia.

Ambientada en Nápoles en el libreto original, Anna Ponces actualiza la farsa situando la acción en la California de los años sesenta, en un paisaje veraniego con hamacas, piscinas, flotadores, teléfonos góndola, máquinas de escribir y pistolas que facilitan guiños humorísticos y alusiones a los temas musicales de clásicos como La pantera rosa y El Padrino.

El montaje, con proyecciones en vídeo, no siempre bien resueltas, tiene buen ritmo narrativo y una admirable concertación de Assunto Nese al frente de una disciplinada Orquestra Barcelona Concertante y con la estupenda labor de Viviana Salisi al clave.

Destaca, y mucho, en el reparto el joven barítono Jan Antem, que no solo canta muy bien el papel de Parmenione, un truhán que aprovecha un cambio de maletas para suplantar al Conde Alberto con intención de hacerse rico con la boda de Berenice. Tiene soltura como actor y, con dicción precisa, no deja escapar frases ni guiños cómicos en su elaboradísimo retrato de Parmenione. Entre los mejores momentos de la velada destaca su dúo con Berenice, muy bien encarnada por la soprano Natalia Pérez, que brilla en su elegíaca cavatina.

El tenor Alberto Ballesta (algo verde como actor) sale airoso en el papel de Alberto y la mezzosoprano Lucía Iglesias muestra una notable voz en el divertido papel de Ernestina, aquí perfilado con aires de vampiresa. Completan el reparto el bajo Alejandro Baliñas como Martino de voz caudalosa ―el personaje es una especie de Leoporello al servicio del donjuanesco Parmenione―, y el tenor Elías Ongay, un tanto encorsetado por la caracterización de Don Eusebio, tío y tutor de Berenice convertido en capo mafioso.

Tras este montaje ―este domingo han ofrecido la última función― el festival presenta del 17 al 20 de junio otra farsa, La scala di seta, también bajo la dirección de Nese, Ponces y Giménez, un equipo artístico que, en el seno de la Academia Concertante, forma con pasión a los jóvenes cantantes en el estilo belcantista y el espíritu rossiniano.

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