LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

El interés por vacunarse se reduce entre los colectivos más jóvenes

La Generalitat atribuye el descenso a una menor percepción de riesgo ante la covid

Una enfermera vacuna a una mujer en el centro de vacunación de Fira de Barcelona.
Una enfermera vacuna a una mujer en el centro de vacunación de Fira de Barcelona.Enric Fontcuberta / EFE

El interés por vacunarse contra la covid se reduce a medida que el Govern cita a los colectivos más jóvenes, según se desprende de los datos del Departamento de Salud. Un porcentaje creciente de las franjas de edad más jóvenes no van a buscar activamente la protección contra el coronavirus. En las personas de más de 80 años, el ritmo de vacunación bajó cuando un 90% de estas personas ya tenía un primer pinchazo. En el colectivo de entre 55 y 59 años, por ejemplo, el descenso se observa a partir del 70%.

Los expertos vinculan esta caída a la percepción del riesgo según la edad. Las personas mayores, con un índice de mortalidad o ingreso hospitalario más alto, mostraron desde el inicio una altísima predisposición para protegerse. A medida que los colectivos convocados son más jóvenes, la predisposición disminuye. “La percepción de gravedad es muy diversa según la edad”, admite la secretaria de salud Pública de Cataluña, Carmen Cabezas. “Es una de las cuestiones fundamentales que se ha observado a nivel internacional. Hasta ahora hemos vacunado a grupos de edad que tienen un riesgo mayor de ingreso o acabar en la UCI. Ahora nos dirigimos a los grupos en que la percepción de la gravedad será menor”, añade la responsable.

La Generalitat admitió el jueves que abrió la vacunación a las personas de entre 40 y 44 años antes de lo previsto porque se encontró con limitaciones para mantener el ritmo de vacunación en el resto de franjas convocadas, especialmente los días festivos. La duda es como se desarrollará la protección en los cuadragenarios porque en los CAP perciben que se presentan menos a las citas. “Piden hora, y muchos no aparecen”, explica Begoña Ichazo, coordinadora de vacunación del CAP Sardenya de Barcelona. “Los abuelos venían todos”, añade, “pero con los jóvenes no ocurre tanto, y esto nos puede generar alguna dificultad para cuadrar los viales utilizados”. Ichazo entiende que la movilidad de estos colectivos es mayor y por tanto es más habitual que se puedan despreocupar de las citas.

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Salud tiene el ojo puesto a la evolución de las últimas franjas de edad convocadas. “Iremos viendo cómo avanza, y si tendremos que realizar una nueva estrategia para que se vacunen. En algunos países están ofreciendo incentivos para los colectivos más jóvenes”, avisa Cabezas. En Estados Unidos, por ejemplo, el estado de West Virginia ofrece 100 dólares a los jóvenes de hasta 35 años que se vacunen, y el de Maine puso a disposición de sus residentes 10.000 licencias de caza y de pesca hasta finales de mayo.

La última propuesta de Cataluña es vacunar sin cita. El proyecto, llamado Maratón de Vacunación, se desarrolla en siete municipios de Girona que ofrecen un pinchazo a los colectivos convocados sin necesidad de pedir hora. La idea se desarrolla a raíz del éxito obtenido en una prueba piloto en La Bisbal d’Empordà, donde el porcentaje de personas de entre 50 y 59 años pasó del 44% al 74% en una sola jornada.

Punto de inflexión

El patrón de vacunación se repite cada vez que se abre una nueva franja de edad. Una buena parte del colectivo se da prisa en apuntarse y los índices de protección se disparan inicialmente. La diferencia es el punto de inflexión en el que el interés decae y la curva se aplana porque hay otra parte de la población que no va a buscar activamente las dosis. La Generalitat entiende que, además de la percepción del riesgo de la covid, existen otros factores que lastran la fase de vacunación: la brecha digital, las “falsas creencias”, las barreras lingüísticas o los factores socioeconómicos.

El vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), Jaume Sellarès, reivindica el trabajo de búsqueda de los centros sanitarios: “En nuestra zona de influencia, sabemos quién no se vacuna con nombres y apellidos”, destaca. “La atención primaria se ha preocupado de perseguir a todo el mundo para que viniera a vacunarse. Si no haces un trabajo proactivo para llegar a todos, también a los jóvenes, parte de la gente se te escapa”. Mar Isnard, responsable del área de enfermería de Atenció Primària Metropolitana Nord, coincide: “Los administrativos pueden llegar a hacer cerca de 10 llamadas para localizar a una persona y que se vacune”.

Cataluña ha administrado al menos una dosis a más de un 93% de las personas de más de 70 años, y a un 82% de las de entre 55 y 69. El crecimiento de la protección de estos colectivos es ahora mucho más lento, en parte porque está cerca de su techo, y en parte también porque actualmente hay muchos más colectivos convocados. “Hay gente que ha pasado la covid y que aún no puede vacunarse, y personas que tienen los datos de contacto incorrectos y cuesta localizarlas”, justifica Sellarès. “Y los que no se quieren vacunar son quizás un 10% de las personas a las que llamamos. El que rechaza la dosis ya te lo dice de inicio, pero si no se niegan en redondo, lo anotamos para llamarlos más adelante. Este es el trabajo más complicado”, concreta.

De momento, el porcentaje de los jóvenes vacunados va creciendo. “Estamos llenando citas”, explica Ichazo, que lamenta no poder vacunar más de dos días a la semana por falta de dosis en los centros sanitarios.

Cataluña ha administrado más de 355.000 dosis desde el lunes. Salud confía en superar las casi 470.000 inoculadas la semana pasada, la mayor cifra obtenida en siete días. La comunidad autónoma ha recibido esta semana 468.290 nuevas dosis.

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