La covid agrava la brecha de género en Cataluña

Estudios y expertas alertan de la pérdida de trabajo de las mujeres, de la diferencia salarial y de su peor salud mental

Amanda Ribell teletrabajando en su casa con su hija Lua durante la pandemia.
Amanda Ribell teletrabajando en su casa con su hija Lua durante la pandemia.CRISTÓBAL CASTRO / EL PAÍS

Las mujeres ya partían en desventaja en la carrera hacia la igualdad, pero la pandemia les ha puesto otra zancadilla. La crisis del coronavirus no ha hecho más que aumentar la brecha de género en distintos ámbitos. “La situación de partida no era la misma y en un contexto de crisis se acentúan las desigualdades”, señala Sara Moreno, socióloga de la UAB. Los datos lo demuestran. Más contagios, más paro, aumento de la dificultad para conciliar vida laboral y familiar, y peor salud mental han sufrido ellas, según refleja el estudio El impacto de género de la covid-19 en datos, del Observatorio de la Igualdad de Género (OIG) del Institut Català de les Dones. Un trabajo que va a tener continuación para ir radiografiando a largo plazo las desigualdades que siguen vigentes por razón de género.

Este 8 de marzo, Día internacional de la Mujer Trabajadora, la situación de las mujeres es peor. En lo que se refiere a la salud, las mujeres han sufrido la covid-19 en un 54,4%, frente al 45,6% de hombres. “Esto se debe a la que las mujeres hacen trabajos donde están más expuestas a la covid, como el sanitario, doméstico, la atención a mayores o en supermercados”, cuenta Anna Pujol, médico de familia y socia de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària.

Además, las mujeres se han visto aquejadas de otras dolencias. En la atención primaria, se ha detectado un empeoramiento del estado emocional, a causa de la exposición al virus, la pérdida del trabajo o el sufrimiento que causan los duelos que no se han podido hacer. Según datos de una encuesta de mayo de 2020 del OIG, la calidad del sueño de las mujeres fue peor o mucho peor que antes de la pandemia en un 40,13% de los casos, y un 30,3% en el caso de los hombres. Además, el 65,4% de personas que manifestaron sentir ansiedad de forma recurrente durante el confinamiento fueron mujeres. Pujol añade que ahora llegan a la atención primaria los “estragos de todo este año” y que todavía hay gente que no acude al médico por miedo.

El paro estimado de mujeres crece un 37% frente a un 28% de los hombres

Mireia Forner, psicóloga clínica del Hospital Vall d’Hebron, también confirma que la pandemia ha afectado más la salud mental de las mujeres. Están sufriendo más alteraciones del sueño, sintomatología ansiosa y depresiva o estrés postraumático, debido a la carga que el coronavirus ha supuesto para ellas. Sobrecarga familiar y laboral, menos apoyo a nivel social, disminución de ingresos por estar en ERTE o la pérdida del empleo son algunos de los motivos. El impacto es mayor en las mujeres que cuidan a hijos con enfermedades crónicas o discapacidades o en embarazadas.

Tanto Forner como Pujol remarcan que también se han incrementado los casos de violencia machista. “Muchas veces cuando llegan las agresiones ya han sido graves”, dice Pujol. Las llamadas al 900 900 120, número de atención permanente a mujeres en situación de violencia machista, han crecido un 70%. Aun así, las denuncias a los Mossos d’Esquadra bajaron en el primer y el segundo trimestre de 2020 un 5% y un 10%, algo que el informe del Observatorio atribuye al confinamiento. En cambio, en el tercer trimestre subieron un 2%.

Menos trabajo e ingresos

El cuidado de los hijos y las tareas domésticas han recaído más en las mujeres, especialmente cuando cerraron las escuelas. Ellas han cargado con las tareas domésticas y el cuidado de menores y mayores o dependientes, lo que ha agravado las dificultades para conciliar. Según la encuesta del OIG, las mujeres hacen las tareas domésticas en un 20% más que los hombres.

La socióloga Moreno remarca que entre el colectivo que ha podido teletrabajar, también se ha visto como las mujeres tenían que compaginarlo con más dedicación a la casa y a los hijos. Añade que esto ha supuesto más estrés, angustia y sensación de no llegar a todo para ellas. En general, los hombres han podido asumir el teletrabajo con menos interferencias. Mercè Caso, jueza decana de Barcelona, cuenta que eso también se ha notado en su ámbito laboral. Las magistradas también han demostrado más preocupación y carga de trabajo para atender a la familia y su hogar. Los planes de refuerzo que se han diseñado en la administración de justicia “son de autorrefuerzo y pueden tener una validez corta”, explica. Si esto se alarga “provocará una fractura de género” porque para las mujeres será más difícil mantener ese ritmo.

Ellas asumen un 20% más de las tareas domésticas, según un estudio

Las mujeres han perdido más el trabajo. Su tasa de paro creció 4 puntos en 2020 respecto al año anterior, hasta el 15%, y sigue por encima de la masculina (12,9%), según el informe Mujeres y trabajo, elaborado por el Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo del Departamento de Trabajo. El paro estimado por la EPA (Encuesta de Población Activa) muestra un incremento interanual más acusado entre las mujeres (+37,1%) que entre los hombres (+28%). En el segundo trimestre de 2020 se perdieron 14.000 puestos de trabajo de mujeres profesionales científicas e intelectuales, frente a los 2.300 de hombres de la misma categoría. Un colectivo especialmente golpeado es el de las camareras de piso de los hoteles. Vania Arana, portavoz de las kellys de Barcelona, sostiene que unas 70.000 se han quedado sin nada porque estaban empleadas a través de subcontrataciones. La mayoría de las que estaban en plantilla siguen en ERTE un año después.

Mercè Caso añade que si los ERTE se liquidan, se verá “como el paro golpea más a las mujeres”. Aún no ha llegado el gran impacto de los despidos, pero “seguramente las mujeres saldrán más perjudicadas”, apunta. La brecha salarial es otro de los problemas. Un informe de UGT en Cataluña señala que las menores de 25 años reciben un salario un 27% inferior a los hombres de la misma edad, un porcentaje que crece hasta el 29% en las mujeres de más de 55 años.




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