El cava aguanta las ventas pese al impacto del coronavirus

El Consejo Regulador revela una caída de ventas del 13,6%, mejor de lo que había previsto por el batacazo de la pandemia

Un viñedo de la DO Cava.
Un viñedo de la DO Cava.

El cava le aguanta el pulso al coronavirus. El Consejo Regulador ha revelado una caída de ventas del 13,6% en 2020, un pinchazo amargo pero menos severo de lo que se había previsto, atendiendo al cerrojazo generalizado que provocó la pandemia. Los resultados han “superado las expectativas iniciales, teniendo en cuenta el contexto general”, admite Javier Pagés, presidente de la DO Cava. En total, se despacharon 215 millones de botellas. Pagés destaca que 2020 fue un año “muy desafiante, difícil y atípico” y alude a las estrecheces, de movilidad y económicas, que provocaron las restricciones impuestas para tratar de frenar la propagación de la Covid19.

En ese contexto, el negocio del canal Horeca quedó penalizado, con una caída de ventas del 38,8%. Sin restaurantes abiertos y con los hoteles vacíos, las bodegas fiaron sus estocajes al lineal del supermercado, donde, según los datos del Consejo Regulador, el comportamiento fue menos abrupto: la disminución de pedidos fue del 4,7%. El cava no ha sido ajeno a la aceleración de las ventas por internet que han motivado los confinamientos y encierros domésticos. El aumento de los envíos online fue del 44,9%. El propio Consejo Regulador reconoce que, en este segmento, se parte de “bases muy inferiores”.

Con la interacción social muy mermada durante buena parte del año, el consumo de espumosos quedó a expensas de lo que se quisiera celebrar dentro de cada vivienda. El sector había previsto que el ritmo de ventas iba a depender del zarpazo que provocara el virus en cada economía y, con semejante escenario, la exportación ha sido el clavo ardiendo al que se han agarrado los productores. Las expediciones con destino a mercados exteriores cayeron un 7,9%, con un volumen de 152 millones de botellas. El mercado exterior aglutina ya el 71% de las ventas totales, impulsado por la penetración de marcas que con capacidad para producir gran volumen de botellas a precios ajustados, caso de Freixenet, Codorníu, Vallformosa o Jaume Serra y sus marcas blancas.

Alemania sigue siendo el principal país de consumo, seguido de Reino Unido, con una escalada del 6,5%, Bélgica, Estados Unidos y Japón. El Consejo Regulador destaca crecimientos de doble dígito en Rusia (17,4%), Lituania (16,7%), Suecia (12%), Finlandia (11,83%) y Países Bajos (9,93%). Javier Pagés valora que “la diversificación de mercados que posee el cava es una riqueza, un fondo de comercio muy valioso que se ha mostrado como un atenuante a la caída del mercado interior, más afectado por la pandemia”. Mientras, el mercado nacional ha registrado una caída de ventas del 12,3%. Las bodegas deslizan que en los hogares españoles el cava ha mostrado un comportamiento opuesto al del vino durante la pandemia. Las burbujas han desaparecido de las mesas a la par que el vino registraba crecimientos por encima del 20%.

El año 2020 representaba un desafío para el cava, aún sin el estallido del coronavirus. Fue el primer ejercicio completo sin las bodegas díscolas: nueve de las más prestigiosas marcas del Penedès abandonaron el Consejo Regulador del Cava para emprender una aventura en solitario bajo el paraguas del sello Corpinnat. Recaredo, Gramona, Llopart o Nadal se fueron buscando recuperar un “prestigio” que consideran perdido en el cava. El Consejo Regulador trató de frenar la escisión, sin éxito, y ha movido ficha para evitar perder posiciones. Este 2021 se implementará la primera fase del plan estratégico de segmentación y zonificación del cava, poniendo en marcha un refuerzo de los mecanismos de control de la DO Cava y una mejora de la información y la trazabilidad del producto.


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