Drogas

Dos gafes y 2,3 kilos de cocaína

Tres hombres pillados con droga en su coche sortean la cárcel pero poco después dos de ellos acaban en prisión

La policía interviene 2,3 kilos de cocaína en Roses.
La policía interviene 2,3 kilos de cocaína en Roses.

La cocaína nunca ha tenido tan pocos pretendientes como los 2,3 kilos hallados en el asiento trasero de un Renault Megane el pasado 3 de noviembre en Roses. Ese día iba al volante Joselyn M., como copiloto, Maxime D., y el tercer hombre, custodiando una mochila negra, ocupaba el asiento de atrás del vehículo. Conducían por la urbanización Mas Mates, a las afueras de la ciudad del Alt Empordà, a solo una hora de Francia, cuando unos agentes de la policía local les dieron el alto. Se trataba de un control rutinario matutino.

Pero la reacción de los tres hombres, los tres franceses, fue echar a correr por las calles asfaltadas de la urbanización. Luego Joselyn M. y Maxime D., los dos más rezagados a los que la policía echó el guante, repetirían ante la juez el mismo discurso: no salieron huyendo de buenas a primeras, sino cuando escucharon a los agentes decir que había cocaína en el coche, dentro de una mochila negra. Se asustaron, dijeron, y el miedo les llevó a escapar de una droga con la que, aseguran, no tenían ninguna relación.

También repitieron los dos, —defendidos por los abogados Carles Monguilod y Jordi Corominas— que del tercer hombre huido sabían muy poco, casi nada porque le habían conocido aquel mismo día y habían accedido a llevarlo hasta una gasolinera a 10 minutos en coche, en la urbanización de Empuriabrava.

Después de pasar dos días en los calabozos de los Mossos d’Esquadra, los dos detenidos comparecieron ante la titular del juzgado de primera instancia e instrucción número 7 de Figueres. Declararon que no sabían nada de los 2,3 kilos de cocaína de la mochila negra del tercer hombre huido y aportaron pruebas de arraigo. Los dos son padres de familia —Joselyn M. de dos niños menores de edad y Maxime D. de un bebé de cuatro meses— residían con sus parejas de forma estable en Francia, Joselyn M. tenía trabajo y Maxime D. estaba apuntado al paro.

Sus alegatos a favor de su inocencia no convencieron a la Fiscalía, que pidió prisión provisional sin fianza para los dos. Tuvo en cuenta que ser pillado con semejante cantidad de cocaína encima puede ser penado con hasta nueve años de prisión.

Para sorpresa incluso de los implicados, la juez, de la última promoción de la escuela judicial, sopesó los argumentos de las dos partes y se decantó por dejarles en libertad provisional. Consideró que ambos gozaban de un domicilio conocido en un país de la Unión Europea y esgrimió que, al carecer de antecedentes, era poco probable la reiteración delictiva. Eso sí, debían presentarse cada 15 días ante el juzgado.

Con la alegría en el cuerpo, y ya de camino a la calle, Maxime D. fue requerido de nuevo. Era libre de esa causa, pero justo les acababan de comunicar una orden europea de detención pendiente en Francia. Debía cumplir una pena de tres años por tráfico de drogas en Perpiñán. Por muy poco, no volvió a pisar la calle e ingresó prisión.

Unos días después, parte del grupo corrió la misma suerte. El 26 de noviembre, los trabajadores de una pizzería en Figueres avisaron a la Guardia Urbana de que un hombre quería pagar con 50 euros falsos. Al llegar al lugar, los agentes identificaron al dueño del billete: Joselyn M., que se había librado de la cárcel con los 2,3 kilos de cocaína. Tampoco dudaron de la identidad de su acompañante: el tercer hombre huido del Renault Megane, Abdelkader L., que fue detenido y pasó a disposición al juzgado de primera instancia e instrucción 2 de Figueres, de guardia ese día.

Su abogado repitió la misma estrategia que sus dos compañeros: Abdelkader se desentendió de la droga y de los otros dos detenidos, y acreditó que en Francia vivía con su madre y que en Figueres lo hacía con su pareja. Esta vez, los Mossos aportaron sus antecedentes en Francia por robo y tráfico de drogas y recordaron que los 2,3 kilos de cocaína suponen 145.000 euros en el mercado. El fiscal pidió de nuevo la prisión preventiva sin fianza, que el juez ahora sí acordó. Un mes después, Joselyn M. es el único ocupante del Renault Megane que sigue libre.

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