Tráfico de armas

Dinero sucio de armas de guerra

Una operación policial destapa el blanqueo de 14,5 millones en España procedentes del presunto tráfico ilegal de armas entre Ucrania y África

La vivienda en Calp (Alicante) de uno de los dos principales detenidos en la Operación Yakir.
La vivienda en Calp (Alicante) de uno de los dos principales detenidos en la Operación Yakir.EL PAÍS

Todo empezó con una denuncia en una comisaría del barrio de Sants de Barcelona que dejó a los Mossos boquiabiertos. Un ciudadano de Letonia, Aleksejs D., aseguraba que estaba siendo extorsionado por un antiguo socio ucraniano, Viktor M. Juntos habían dirigido la naviera Lumar, y este le reclamaba tres millones por la indemnización de un marinero muerto. La policía catalana comprobó quiénes eran los protagonistas de la millonaria disputa, y descubrió dos episodios que han desembocado en una investigación de tráfico ilegal de armas, crimen organizado y el blanqueo de 14,5 millones en España, que ha involucrado también a Policía Nacional, Vigilancia Aduanera y la Fiscalía Anticorrupción.

El primero de los episodios data de 2008, y formó parte de las revelaciones de los cables Wikileaks. El barco ucraniano Faina fue asaltado por piratas somalís. Una situación preocupante que pasó a extremadamente grave cuando se descubrió que llevaba 33 carros de combate T-72, 42 armas antiaéreas ZPU-4 y 36 lanzagranadas. Formalmente, el buque se dirigía a Kenia, pero Estados Unidos sospechaba que el destino final de las armas era Sudán del Sur. El secuestro supuso un conflicto diplomático que se saldó con el pago de un rescate de 3,2 millones de dólares. En aquellos días, Viktor M. ejercía de portavoz del armador Tomax Team, una empresa pantalla de Lumar, según la policía.

El siguiente episodio es de mayo de 2017, solo unos meses antes de la denuncia ante los Mossos d’Esquadra. El buque Mekong Spirit fue detenido en aguas griegas acusado de transportar de forma ilegal explosivos para minas, y otras armas, con destino final también en Sudán. Los Mossos, la Policía y Vigilancia Aduanera sostienen que la carga del Mekong Spirit se organizó desde Barcelona, donde Lumar —que cuenta con sede en Ginebra (Suiza) y en Odesa (Ucrania)— tiene sus oficinas comerciales. El barco además había partido desde Santander. El Mekong Spirit sigue en Grecia y en septiembre, según los medios locales, se ordenó la destrucción de los explosivos ante el temor que se repitiese un accidente como el del puerto de Beirut.

La investigación policial mantiene que Lumar mezclaba la venta legal de armamento con la “distracción” de parte del mismo a países que tienen vetada su compra. En España, la naviera no cuenta con ningún tipo de licencia para la venta de armas, añaden fuentes policiales.

Pero el principal delito investigado es el blanqueo de capitales. Los agentes han estudiado el patrimonio de los principales implicados, Aleksejs D., de 61 años, y su exsocio Viktor M., de 65, desde que llegaron a España a finales de los 90. ¿Por qué Barcelona? “Está bien ubicada a nivel geoestratégico, con costa de cara al Atlántico y de cara al Mediterráneo”, indican fuentes policiales. Aleksejs D. vivía en un piso en Gavà (Barcelona), y Viktor M. se trasladó a una mansión en Calp (Alicante) cuando rompió la relación con su antiguo socio.

El blanqueo de capitales se circunscribe a los últimos 10 años en España. Lo que hiciesen antes ya ha prescrito. Los agentes describen un complejo entramado societario con la intención absoluta de ocultación del dinero. “Introducen los fondos en España por tramos, desde paraísos fiscales, como Panamá, Isla de Man, Belice o la isla de Jersey, con navieras constituidas en esos países. Dedican un gran esfuerzo en poner cortapisas, para que no se pueda saber ni siquiera quien hace esa transferencia”, explican fuentes policiales. Los 14,5 millones, indican, los invierten en propiedades, y en sufragar su vida de empresarios de éxito.

El 10 de noviembre, la investigación culminó con la detención de siete personas: Aleksejs D, su mano derecha, Boris L., de 46 años, y su exsocio, Víktor M., que ingresaron en prisión por orden de la Audiencia Nacional, y otros profesionales acusados de ayudarles en el blanqueo, que quedaron en libertad con cargos.

Los investigadores tienen ahora por delante el análisis de la ingente información que encontraron. A la policía catalana aún les sorprende la “torpeza de su denuncia inicial”. “Sin ella, hubiese sido muy complicado investigarlos”, admite el jefe de crimen organizado de los Mossos. La Policía señala la importancia la Operación Yakir (ancla en ucraniano) porque destapa delitos “ingobernables porque se diluyen en la esfera internacional”.

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