Machismo

El fiscal pide ocho años de cárcel por dos ataques misóginos con un cúter en Barcelona

En mayo el agresor asaltó a dos mujeres, uno de los intentos fue fallido pero a la segunda la hirió en la cara

Una patrulla de Mossos, en el centro de Barcelona.
Una patrulla de Mossos, en el centro de Barcelona.Carles Ribas

El fiscal pide ocho años de cárcel a un hombre que en mayo pasado atacó supuestamente a dos mujeres con un cúter en Barcelona y al que acusa de actuar movido por su “desprecio” a las mujeres y su deseo de dejar patente su sentimiento de superioridad y demostrar que las consideraba inferiores.

En su escrito de acusación, la Fiscalía de delitos de odio resalta que el acusado, D.N., de origen marroquí, ya había mostrado “actitudes despóticas” y “maneras desconsideradas” con las técnicas de los albergues municipales y centros de acogida en que había estado tras su llegada a España, hasta el punto de que actuó con violencia cuando no satisfacían sus deseos.

Según el fiscal, el “desprecio” que el acusado, en prisión provisional por esta causa, siente hacia las mujeres “por el hecho de serlo” desencadenó que el 5 de mayo perpetrara sus dos ataques misóginos, uno de ellos fallido, para dejar patente su sentimiento de superioridad.

De esta forma, hacia las 14.55 horas del 5 de mayo, provisto de un cúter y con la única finalidad de menoscabar la integridad física de mujeres, según la Fiscalía, se aproximó a una que empujaba un cochecito de bebé en la calle Brossa de Barcelona. El acusado se abalanzó sobre la mujer y le intentó clavar la cuchilla en la cabeza, si bien no lo logró porque un testigo le empujó y le separó de la mujer.

El hombre se dirigió entonces desde la calle Brossa al pasaje Andreu Nin, donde encontró a una mujer que miraba distraía su teléfono móvil y, tras insultarla al grito de “hija de puta”, la atacó dos veces con el cúter: primero le rompió la mascarilla, posteriormente le causó un corte desde el ojo hasta la oreja de su mejilla derecha y finalmente se dio a la fuga. La víctima, que tenía 18 años, sufrió una herida de diez centímetros que le impide mover la frente derecha y levantar la ceja y que le ha dejado una cicatriz de diez centímetros desde la cola del ojo derecho hasta la parte superior de la oreja.

Por estos hechos, la Fiscalía de delitos de odio de Barcelona atribuye al acusado un delito de lesiones en grado de tentativa -por el que pide dos años de cárcel- y otro de lesiones con deformidad y uso de instrumento peligroso -por el que solicita otros seis años de prisión-, en ambos casos con la agravante de discriminación por género. Además, solicita que se le prohíba aproximarse a menos de un kilómetro de la segunda víctima durante diez años, y que la indemnice con 40.900 euros, por las lesiones, el perjuicio estético y el daño moral causados.

La Fiscalía también pide que se acuerde el cumplimiento de la totalidad de las penas de cárcel que se le acaben imponiendo al acusado, ya que cree que en este caso no se trata de una medida “desproporcionada”, atendiendo a la “naturaleza y gravedad” del delito. No obstante, si antes de que cumpla la integridad de la condena es clasificado en tercer grado o accede a la libertad condicional, solicita su expulsión de España, donde no tiene permiso de residencia.

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