LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La covid-19 en Cataluña: contagios disparados, pero lejos de las cifras de Madrid

La curva epidémica se desboca y registra una incidencia acumulada de 279 casos por 100.000 habitantes

Obras del hospital que se está construyendo en el parque sanitario Pere Virgili, en Barcelona.
Obras del hospital que se está construyendo en el parque sanitario Pere Virgili, en Barcelona.Toni Albir / EFE

La epidemia de covid-19 en Cataluña se ha desbocado. Después de unas semanas contenida en niveles ya muy altos, la curva de contagios se ha disparado y avanza imparable a umbrales del pasado marzo: según los datos actualizados por el Departamento de Salud este miércoles, la comunidad registra una incidencia acumulada a 15 días de 279 casos por 100.000 habitantes, una cifra que no se veía desde principios de abril. Aunque el escenario no es el de la pasada primavera —los hospitales no están colapsados, los infectados son personas más jóvenes y hay más conocimiento de la enfermedad—, el Govern ha decidido poner coto a la transmisión, que se produce mayoritariamente en encuentros y reuniones sociales, y estudia cerrar bares y restaurantes a final de mes. El Ejecutivo catalán quiere evitar llegar a las cifras de Madrid, que arrastra una incidencia, según los datos del martes del Ministerio de Sanidad, de 489 casos por 100.000.

El Departamento de Salud ha informado de que, entre el 4 y el 10 de octubre, se han registrado en Cataluña 12.211 nuevas infecciones, el doble que en las primeras semanas de septiembre. La velocidad de expansión del virus (la Rt, que mide a cuántas personas contagia un positivo) está en 1,37, por encima de lo que recomiendan las autoridades sanitarias (menos de 1) para tener controlada la transmisión. La presión asistencial aún no ha comprometido a los hospitales, pero los centros sanitarios empiezan a notar ya la tensión del aumento de ingresos: Cataluña ha superado la barrera psicológica del millar de ingresados y registra 1.024 personas hospitalizadas, 189 en cuidados intensivos.

Con todo, la situación de Cataluña, aunque preocupante para las autoridades sanitarias y para el Govern, no alcanza los niveles de Madrid, donde el descontrol de la epidemia y la negativa del Gobierno regional a tomar medidas más estrictas precipitaron la declaración del estado de alarma por parte del Ejecutivo central. Según los datos del Ministerio de Sanidad, que aglutina la información de todas las comunidades, Cataluña tiene una incidencia acumulada que se situaba este martes en la media española, mientras que la de Madrid era casi dos veces superior.

Respecto al número de pruebas diagnósticas que se hacen, Cataluña realiza más PCR (1.896 PCR por 100.000 habitantes frente a las 1.204 de Madrid) y su tasa de positividad, sin embargo, es menor: 8,9% frente al 17,9%. Esto significa que Cataluña tiene más control sobre sus cadenas de transmisión y dispone de una foto más real de la situación epidemiológica de la comunidad. Sin embargo, cualquiera de las dos comunidades tienen un porcentaje de PCR positivas bastante superior a lo que indica la comunidad científica para mantener a raya la transmisión (menos del 5%).

Por su parte, Navarra, la otra comunidad con altos niveles de transmisión del coronavirus, tiene una incidencia acumulada de 756 casos por 100.000 habitantes, pero también hace una búsqueda de casos más intensa y su tasa de PCR es más elevada: 3.225 PCR por 100.000 habitantes y un porcentaje de positividad del 13%.

Sobre la situación hospitalaria, Cataluña tampoco es la peor parada: tiene casi el 7% de camas ocupadas por pacientes con covid-19 y el 19,5% de las plazas de cuidados intensivos (UCI). Estos porcentajes se elevan al 21% de las camas y al 38% de las UCI en el caso de Madrid. En Navarra, la ocupación es del 12,8% de las camas convencionales y una cuarta parte de las plazas para enfermos críticos.

Aunque las cifras no ponen a Cataluña en la peor de las situaciones, el auge de la curva epidémica ha puesto en jaque al Govern. Las restricciones sociales que se han aplicado hasta ahora (reducción de aforos, limitación de encuentros sociales a menos de seis personas y cierre de ocio nocturno, entre otras medidas) han servido para contener la curva durante el verano, pero han sido insuficientes para bajar los indicadores y mantener a raya el virus. De hecho, el riesgo de rebrote, que es un indicador que mide la incidencia y la velocidad de transmisión para analizar el crecimiento potencial de la epidemia, se ha disparado hasta los 362 puntos. A partir de los 100, se considera que el riesgo es alto.

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